5 hábitos poco saludables que provocan indigestión y reflujo ácido

Daniela Castro 20 septiembre, 2015
Es fundamental que nos tomemos nuestro tiempo para masticar los alimentos ya que de esta forma se mezclan bien con la saliva y se facilita su digestión

La indigestión es uno de los trastornos estomacales más comunes y es normal que, en determinadas ocasiones, las personas experimenten algún episodio del mismo.

El reflujo ácido suele ser uno de los síntomas habituales de esta afección, que también puede provocar vómitos, náuseas y una fuerte sensación de ardor en la parte superior del abdomen.

A menudo se produce por ingerir comidas muy copiosas o por no tomarse el tiempo suficiente para masticar bien; no obstante, también puede ser la señal de un problema de salud más grave y de mayor cuidado.

Algunas costumbres que tenemos durante o después de comer pueden ser los desencadenantes de todos los síntomas de esta patología estomacal; por tal motivo, para combatirla de manera eficaz es relevante mejorar la manera de alimentarnos.

¿Te sientes hinchado e indigesto casi siempre después de comer? Es probable que encuentres la razón en alguno de los siguientes hábitos.

1. Combinar almidón y proteína

Combinar almidón y proteína

Es bastante común que las personas realicen la combinación de almidón y proteína en un solo plato ya que, por cuestiones de sabor, suelen complementarse bien.

La dificultad que se produce con esto es que la proteína tiene un ritmo más lento de digestión en comparación de los almidones y esto dificulta los procesos digestivos.

El almidón se digiere rápido en azucares simples y, al tener que esperar a que las proteínas se digieran, se fermenta y da lugar a esos síntomas de inflamación y acidez.

¿Qué hacer al respecto?

  • Empieza por ingerir primero el almidón y sigue con la proteína.
  • La clave para no convertirlo en un problema está en no excederse con la ingesta de arroz, patatas u otro alimento con almidón.

Te recomendamos leer: 12 sorprendentes usos del almidón de maíz o maicena

2. Ingerir mucha agua con las comidas

El agua tiene un rol muy importante en todo el proceso digestivo. De hecho, está bien que ingieras algunos sorbos mientras comes para que los alimentos tengan un mejor desplazamiento por el tracto digestivo.

Lo que no debes hacer por ninguna razón es ingerir grandes cantidades mientras te alimentas. Esto hace que se diluyan los ácidos estomacales que ayudan a absorber los nutrientes y, al dificultar la digestión, provoca instantáneamente hinchazón, gases y otros síntomas de indigestión.

¿Qué hacer al respecto?

  • Si lo que buscas es aprovechar las propiedades saciantes del agua para evitar la ingesta excesiva de comidas, o quieres consumirla para apoyar la digestión, consúmela mínimo una hora antes de las comidas principales o al finalizarlas.

3. No masticar bien los alimentos

No masticar bien los alimentos

Una y mil veces se ha dicho que hay que tomar tiempo suficiente para comer con calma y masticar bien los alimentos.

La importancia de este hábito radica en que, al masticar, en la saliva se segregan enzimas digestivas que facilitan la descomposición de hidratos de carbono y otros alimentos de difícil digestión que sobrecargan de tareas al organismo.

Cuando no masticamos bien cada uno de los alimentos, estamos desperdiciando enzimas digestivas importantes y forzando a otros órganos a hacer el trabajo que se supone que se tiene que llevar a cabo en la boca.

El resultado es una digestión pesada que se acentúa con los síntomas propios de la indigestión y el reflujo.

¿Qué hacer al respecto?

  • Saca por lo menos 20 minutos para comer sin prisas.
  • Evita comer mirando la televisión o con otro tipo de distractor, ya que esto puede hacer que inconscientemente no mastiques bien.

4. Comer fruta después del almuerzo

Muchas personas tienen la costumbre de comer una pieza de fruta en lugar de postre o como complemento a su almuerzo.

Sabemos que las frutas están llenas de propiedades para la salud; el problema en este caso es que al combinarse con carbohidratos y proteínas, su digestión tiene que esperar y terminan por fermentarse en el estómago causando indigestión.

¿Qué hacer al respecto?

  • Por regla general, la mejor hora para comer frutas es antes o durante el desayuno. Sin embargo, está bien ingerir una porción antes de las comidas principales o entre comidas.
  • Cabe destacar que frutas como la piña y la papaya sí se pueden comer sin problema después del almuerzo, ya que ambas contienen enzimas digestivas (bromelina y papaína) que apoyan la descomposición de los alimentos.

Ver también: Las 8 mejores formas de facilitar la digestión

5. Tomar agua fría

Tomar agua fría

Si el agua es la bebida que te gusta para acompañar tus comidas, es importante tener en cuenta que su consumo debe ser a temperatura ambiente o, si es posible, tibia.

Tomar agua helada provoca una restricción de los vasos sanguíneos y con ello dificulta la habilidad que tiene el cuerpo para digerir los alimentos sólidos y absorber los nutrientes.

¿Qué hacer al respecto?

  • ¡Fácil! Antes o después de comer (no durante) toma agua tibia con unas gotas de limón o sustitúyela por un té.

¡Te recomendamos este vídeo!

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