5 ideas equivocadas sobre el desgaste de los cartílagos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Maricela Jiménez López el 9 enero, 2019
Katherine Flórez · 22 octubre, 2015
Para fortalecer nuestros cartílagos es importante que realicemos actividad física moderada de forma regular. No obstante, si no estamos acostumbrados, deberemos ir poco a poco para no sobrecargarnos.

La artrosis es una enfermedad degenerativa que se produce por el desgaste de los cartílagos articulares, una parte que recubre los extremos óseos facilitando el movimiento de las articulaciones.

En este sentido, muchas personas creen que para que tal condición no les afecte deben evitar el trabajo constante de los mismos, pues su uso frecuente podría provocar un aceleramiento del desgaste.

El problema es que esta y otras ideas equivocadas han incrementado la gravedad y el riesgo de este trastorno, ya que han impedido fortalecer los cartílagos para que se puedan adaptar a diferentes condiciones.

Teniendo en cuenta que las falsas creencias pueden influir de forma negativa en el tratamiento de la enfermedad, hoy vamos a compartir esas 5 ideas equivocadas que suelen confundir a los pacientes.

1. Es una enfermedad exclusiva de la vejez

Es normal que la mayoría de las personas sufran un desgaste de los cartílagos durante la vejez. Sin embargo, eso no quiere decir que sea la única causa del desarrollo de la artrosis.

De hecho, el desgaste de los cartílagos puede aparecer mucho antes como resultado de otros factores que hacen más vulnerable a los pacientes.

Vejez

Por ejemplo, se puede producir por las siguientes causas:

  • La mala calidad en los tejidos.
  • El sobreesfuerzo sobre las articulaciones.
  • La deficiencia nutricional.

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2. El reposo es la mejor fuente de alivio

Esta recomendación no debemos tomarla a la ligera. Aunque a los pacientes diagnosticados con artrosis se les aconseja tomarse algunas horas de reposo para aliviar el dolor, de ninguna manera se debe considerar como la mejor forma de alivio.

La razón de esto se encuentra en que la inactividad física y el sedentarismo incrementan los síntomas de esta patología y dificultan los efectos del tratamiento.

Por el contrario, en varias oportunidades se ha demostrado que actividades como correr y caminar puede reducir significativamente el riesgo, en especial en las personas con índice de masa corporal bajo.

¿Qué explica esto?

El cartílago está compuesto por células vivas a las que se debe alimentar mediante el líquido sinovial en el que se bañan las articulaciones.

Cuando se ejerce presión sobre el cartílago con el ejercicio, este líquido circula con más facilidad y, de este modo, alimenta a las células con los nutrientes.

La falta de movimiento o deficiencia de este conduce al debilitamiento de los cartílagos por su “falta de alimento”.

Pareja deportista

3. El deporte impide el desgaste de los cartílagos

Como bien veníamos señalando, aunque la actividad física contribuye a prevenir el desgaste de las articulaciones, realizarla en exceso o de forma inadecuada puede tener un efecto contrario.

Un movimiento mal realizado o un entrenamiento de alta intensidad pueden aumentar el riesgo de padecer este trastorno degenerativo por el uso repetitivo y la sobrecarga en las articulaciones.

4. El peso corporal no tiene nada que ver con la artrosis

Esto es completamente falso. Las personas que padecen de obesidad están en un alto riesgo de sufrir el desgaste de los cartílagos, no solo por la presión que genera sobre las articulaciones, sino por el incremento de las hormonas inflamatorias que destruyen las células que regeneran el cartílago.

Una reducción del índice de masa corporal mediante la dieta y el ejercicio físico contribuye a reducir los síntomas inflamatorios y, por ende, el dolor.

Sin embargo, si la persona lleva un estilo de vida sedentario esta actividad se debe adoptar de forma gradual y apoyada, siempre, en una alimentación saludable.

5. No se puede hacer nada para evitar el progreso de la enfermedad

El hecho de que la enfermedad avance o retroceda está en manos de cada paciente.

Si bien hasta el momento no se ha encontrado una cura definitiva para este problema, sí se ha podido determinar que una dieta balanceada y el consumo de algunos medicamentos puede impedir la progresión de sus síntomas para que no afecte la calidad de vida.

Elegir el medicamento adecuado.

En la actualidad, existen varios fármacos y remedios naturales que alivian la inflamación y protegen el cartílago para impedir su avance a etapas más graves.

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Ahora que varias de las dudas sobre este trastorno han quedado resueltas, cabe decir que quienes tienen esta enfermedad no deben pensar que todo está perdido.

Hasta no hace mucho los pacientes se limitaban por el desconocimiento sobre su desarrollo y progresión, pero hoy se sabe que hay muchas alternativas para sobrellevar esta circunstancia.

Esperamos que todo lo comentado te haya ayudado y te recomendamos que sigas siempre las recomendaciones de tu médico. Él te realizará un seguimiento para ver cómo progresa favorablemente tu enfermedad.

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