5 ideas equivocadas sobre el desgaste de los cartílagos

Katherine Flórez · 14 febrero, 2020
Para fortalecer nuestros cartílagos es importante que realicemos actividad física moderada de forma regular. No obstante, siempre debemos hacerlo bajo supervisión y consejo médico.

La artrosis es una enfermedad degenerativa que se produce por el desgaste de los cartílagos articulares, una parte que recubre los extremos óseos facilitando el movimiento de las articulaciones.

En este sentido, muchas personas creen que para que tal condición no les afecte deben evitar el trabajo constante de los mismos, pues su uso frecuente podría provocar un aceleramiento del desgaste.

El problema es que esta y otras ideas equivocadas han incrementado la gravedad y el riesgo de este trastorno, ya que han impedido fortalecer los cartílagos para que se puedan adaptar a diferentes condiciones.

Teniendo en cuenta que las falsas creencias pueden influir de forma negativa en el tratamiento de la enfermedad, hoy vamos a compartir esas 5 ideas equivocadas que suelen confundir a los pacientes.

1. Es una enfermedad exclusiva de la vejez

Es habitual que las personas sufran un desgaste de los cartílagos durante la vejez. Sin embargo, eso no quiere decir que sea la única causa del desarrollo de la artrosis.

De hecho, el desgaste de los cartílagos puede aparecer mucho antes como resultado de otros factores que hacen más vulnerables a los pacientes, como lo señalan diversos estudios.

Vejez

Por ejemplo, se puede producir por las siguientes causas:

  • La mala calidad en los tejidos.
  • El sobreesfuerzo sobre las articulaciones.
  • La deficiencia nutricional.

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2. El reposo es la mejor fuente de alivio

Esta recomendación no debemos tomarla a la ligera. Aunque a los pacientes diagnosticados con artrosis se les aconseja tomarse algunas horas de reposo para aliviar el dolor, de ninguna manera se debe considerar como la única forma de alivio.

La razón de esto se encuentra en que la inactividad física y el sedentarismo incrementan los síntomas de esta patología y dificultan los efectos del tratamiento.

Por el contrario, en varias oportunidades se ha demostrado que actividades físicas controladas puede reducir significativamente el riesgo, en especial en las personas con índice de masa corporal bajo, como lo corroboran algunas investigaciones.

¿Qué explica esto?

El cartílago está compuesto por células vivas a las que se debe alimentar mediante el líquido sinovial en el que se bañan las articulaciones, aunque la fuente de nutrición del cartílago es objeto de controversia, según algunos estudios.

Aparentemente, cuando se ejerce presión sobre el cartílago con el ejercicio, este líquido circula con más facilidad y, de este modo, alimenta a las células con los nutrientes.

Desde ese punto de vista, la falta de movimiento o deficiencia de este podría conducir al debilitamiento de los cartílagos por su “falta de alimento”, aunque esto no está plenamente probado por la ciencia.

Pareja deportista

3. El deporte impide el desgaste de los cartílagos

Como bien veníamos señalando, aunque la actividad física contribuye a prevenir el desgaste de las articulaciones, realizarla en exceso o de forma inadecuada puede tener un efecto contrario, tal como lo indicó el el doctor Jesús Tornero, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología, en una entrevista con la BBC.

Un movimiento mal realizado o un entrenamiento de alta intensidad pueden aumentar el riesgo de padecer este trastorno degenerativo por el uso repetitivo y la sobrecarga en las articulaciones.

4. El peso corporal no tiene nada que ver con la artrosis

Esto es completamente falso, como lo señalan diversos estudiosLas personas que padecen de obesidad están en un alto riesgo de sufrir el desgaste de los cartílagos, no solo por la presión que genera sobre las articulaciones, sino por el incremento de las hormonas inflamatorias que destruyen las células que regeneran el cartílago.

Una reducción del índice de masa corporal mediante la dieta y el ejercicio físico contribuye a reducir los síntomas inflamatorios y, por ende, el dolor.

Sin embargo, si la persona lleva un estilo de vida sedentario debe consultar con el médico antes de hacer cambios en su régimen alimentario o iniciar programas de entrenamiento físico.

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5. No se puede hacer nada para evitar el progreso de la enfermedad

El hecho de que la enfermedad avance o retroceda está en manos de cada paciente.

Si bien hasta el momento no se ha encontrado una cura definitiva para este problema, sí se ha podido determinar que una dieta balanceada y el consumo de algunos medicamentos puede impedir la progresión de sus síntomas para que no afecte la calidad de vida.

Elegir el medicamento adecuado.

En la actualidad, existen varios fármacos y remedios naturales que alivian la inflamación y protegen el cartílago para impedir su avance a etapas más graves. Así mismo, se avanza en las investigaciones para lograr la regeneración de los cartílagos.

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Ahora que varias de las dudas sobre este trastorno han quedado resueltas, cabe decir que quienes tienen esta enfermedad no deben pensar que todo está perdido.

Hasta no hace mucho los pacientes se limitaban por el desconocimiento sobre su desarrollo y progresión, pero hoy se sabe que hay alternativas para sobrellevar esta circunstancia.

Esperamos que todo lo comentado te haya ayudado y te recomendamos que sigas siempre las recomendaciones de tu médico. Él te realizará un seguimiento para ver cómo progresa favorablemente tu enfermedad.

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