5 maneras para controlar tu apetito y bajar de peso

Al no dormir el tiempo suficiente dificultamos la producción de leptina, que es la hormona que se encarga de mandar la señal de saciedad a nuestro cerebro

Tener el apetito activo la mayor parte del tiempo es uno de los primeros pasos hacia el fracaso de la dieta, junto con el consumo excesivo de calorías.

Uno de los trucos más efectivos para bajar de peso y no fallar en el intento consiste en comer menos, pero sin sentirse hambriento o ansioso. Por esta razón, independientemente de todos los esfuerzos que se hagan para adelgazar, es muy importante aprender a controlar el apetito.  Debes intentar vencer esa falsa sensación de hambre cuando en el camino se atraviesan las “tentaciones”.

Cuando el cuerpo no está acostumbrado a alimentarse de forma saludable y moderada, puede haber ciertas dificultades para frenar el deseo excesivo de comer. Por suerte, existen una serie de pautas y consejos que pueden ayudarnos a vencer este obstáculo para lograr el objetivo en poco tiempo. ¿Te interesa conocerlos?

1. Come despacio

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La complejidad del cuerpo humano es lo que hace tan esencial este hábito. Tras ingerir los alimentos, los nervios del estómago envían la señal de satisfacción hacia el cerebro, pero éstas tardan entre 10 y 30 minutos antes de ser acatadas para suprimir el apetito.

Debido a este retraso, es probable que la persona sienta más necesidad de comer hasta que el organismo detecte la saciedad.

¿Cuál es la solución?

La mejor forma de evitar estos excesos es tomándose el tiempo suficiente para comer bien y masticar de forma adecuada. Esta sencilla regla le dará el tiempo suficiente al cerebro para dar las órdenes de satisfacción y, lo mejor de todo, facilitará la digestión.

Ver también: Los saludables beneficios de comer despacio: ¡Ponlo en práctica!

2. Aliméntate antes de sentir hambre

El pasar mucho tiempo sin comer provocará una sensación de hambre incontrolable que conllevará a “desquitarse” posteriormente. El exceso de comida genera una sensación de saciedad e incrementa los niveles de insulina. En consecuencia, esto hace que el cuerpo se sienta cansado y, posteriormente, con más hambre.

¿Cuál es la solución?

En lugar de esperar a sentir hambre, siempre es aconsejable comer varias porciones de comida al día. Por supuesto, lo más recomendable es que sean  alimentos de buena calidad y ricos en nutrientes. Esto no solo ayudará a reducir el apetito sino que, además, mantendrá el metabolismo activo para mejorar la capacidad de quemar grasas.

3. Dormir bien

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Muchas personas no lo saben, pero hay una relación entre la calidad del sueño nocturno y la capacidad para controlar la sensación de hambre.

La falta de un descanso adecuado hace que aumente el deseo de ingerir dulces, grasas y carbohidratos. Por desgracia, esto podría dar como resultado la posible afección de graves problemas de salud a mediano y largo plazo.

Durante las horas de sueño el organismo segrega una hormona conocida como  leptina. Esta hormona actúa sobre la insulina para quemar células grasas y dar una mayor sensación de saciedad. Como resultado, al no dormir el tiempo suficiente no se activan los beneficios de esta sustancia y hay mayor propensión a la ansiedad.

¿Cuál es la solución?

Organizar los horarios de sueño para dormir entre 7 y 8 horas diarias, si es posible, sin interrupciones.

4. Incrementar el consumo de agua reduce el apetito

Más de la mitad de las personas sufren algún grado de deshidratación por el poco consumo de líquidos saludables. Lo que la mayoría no considera es que este estado tiene efectos negativos en la salud. Esta sensación puede llegar a confundirse con el hambre.

En conclusión, la falta de hidratación genera una sensación de cansancio y baja energía, lo que podría conllevar a comer más de la cuenta.

¿Cuál es la solución?

Ingerir una buena cantidad de agua al día, incluyendo la que contienen las frutas y verduras.

Te recomendamos leer: Beber agua antes de comer puede ayudarte a perder peso

5. Tener más cuidado con las calorías líquidas

las calorías líquidas aumentan el apetito

El organismo tiene el poder de digerir más rápido los líquidos que los sólidos. Cuando se ingieren “calorías líquidas” hay un incremento de azúcar en la sangre, pudiendo aumentar la necesidad de comer más.

El problema es que muchas personas piensan que este tipo de bebidas son inofensivas y pueden eliminarse tan fácil como el agua. Sin embargo, lo cierto es que al ser tan ricas en azúcares tienen un efecto negativo que puede alterar el funcionamiento normal del metabolismo.

¿Cuál es la solución?

Limitar el consumo de lácteos, bebidas deportivas y todo tipo de refrescos. En su lugar, incrementar el consumo de agua, tés y jugos naturales. Y eso es todo. Siguiendo estos simples consejos y siendo perseverantes con la dieta, podrán verse los resultados en cuestión de días.
Sobre todo no te rindas y elimina todos esos obstáculos que pueden llevarte al fracaso. ¡Empieza ahora!