5 modos efectivos para prevenir el estrés

Valeria Sabater 18 abril, 2015

Prevenir el estrés. Mucha gente piensa que es imposible evitar esta emoción negativa que cada día causa infinidad de bajas laborales en muchos países y que, a su vez, origina tantas enfermedades capaces de quitarnos la vida. Problemas cardíacos, infartos, ictus, alergias, malas digestiones…

El estrés debe afrontarse adecuadamente, con decisión y sabiendo establecer prioridades, ahí donde tu salud y tú seáis siempre el primer objetivo de la lista. Y no solo eso. Además de saber gestionar el estrés, es muy importante que sepamos prevenirlo. ¿Piensas que no es posible?

Al igual que tomamos vitaminas para fortalecer nuestras defensas naturales, existen varias dimensiones que debemos “potenciar y nutrir” para que nos ayuden a combatir el estrés. Descúbrelas con nosotros y ponlas en práctica hoy mismo.

1. Relaciones sociales positivas

amigas

Disfrutar de un buen círculo social es, sin duda, la mejor medicina de la que podemos disponer. Obviamente, dichas relaciones deben ser sinceras y auténticas, y debemos evitar toda amistad tóxica o toda relación de pareja que nos cause más sufrimiento que felicidad.

Las personas necesitamos este apoyo cotidiano con el que sentirnos escuchadas, comprendidas y, sobre todo, queridas. Recuerda también que para establecer relaciones sociales positivas es imprescindible que también tú sepas aportar cariño y apoyo de modo desinteresado. Es un intercambio sincero que nos ayudará enormemente a prevenir el estrés.

2. Ejercicio cotidiano

correr

No hay nada más catártico que salir a andar cada día durante una hora. O ir a la piscina, o incluso acudir a clases de danza. Lo que más te guste, pero que te obligue a moverte, a ejercitar tu cuerpo y liberar tu mente. Muchos médicos recetan a sus pacientes “una hora de caminata diaria”, lo cual es especialmente beneficioso para todos aquellos sometidos a una vida con numerosas tensiones o ansiedades.

El ejercicio físico es un modo excelente de prevenir el estrés, pero recuerda que debes realizarlo cada día para que sea realmente efectivo. Tu mente y tu cuerpo lo van a agradecer.

3. Una adecuada planificación

mujer

No se trata de tener nuestra vida pautada al milímetro, y registrada en una agenda en la que hay que cumplir estrictamente con cada tarea. Los extremos nunca son buenos. Se trata simplemente de mantener un control y un equilibrio sobre nuestras tareas diarias, ahí donde saber establecer prioridades, donde marcarnos descansos y donde, por qué no, darnos algún que otro merecido premio.

Recuerda estos aspectos:

  • En tus días debes distribuir tiempos de trabajo, pero también momentos de descanso donde “ser tú misma” y disfrutar de tu espacio.
  • No seas muy estricta con lo que quieres hacer en una jornada. Si no cumples tus objetivos, déjalos para el día siguiente. No pasa nada. Lo más importante es tu salud y tu bienestar.

4. Una alimentación antiestrés

Un modo muy adecuado de prevenir el estrés es también cuidando adecuadamente nuestra alimentación. Sabes que, si tienes las defensas bajas, los problemas causarán más impacto en tu cerebro y en tu organismo, te debilitarás y tendrás más probabilidades de enfermar o coger infecciones.

Toma nota de los alimentos que no pueden faltar en tu dieta:

  • Bebe abundante agua.
  • Consume jugos naturales de limón, naranja, piña, papaya o arándanos.
  • Los frutos secos como las almendras o las nueces son muy beneficiosos, porque son ricos en magnesio.
  • Las semillas de girasol.
  • La levadura de cerveza.
  • El plátano.
  • La sandía.
  • El brócoli.
  • Las zanahorias.
  • Los boniatos.
  • La avena.
  • Las infusiones de tila, melisa o albahaca.

5. Tener una ilusión cotidiana

Un modo muy adecuado de prevenir el estrés es fijarnos una ilusión cotidiana. Puedes tener problemas en casa, en el trabajo, sentirte agobiada por cualquier aspecto pero, sin embargo, todas esas “presiones” se alivian cuando, por ejemplo, acudes a tu clase de yoga. O sales del trabajo y das un paseo con tu pareja. O vas al cine, o te apuntas a ese cursillo que tanta ilusión te hace…

Es vital que encuentres “tu válvula de escape” particular y, aunque no lo creas, todos disponemos de una capaz de aliviar esas presiones diarias a las que nos enfrentamos.

Prevenir el estrés es posible. Solo requiere motivación, saber identificar nuestros focos de estrés y saber gestionarlos mediante “Inteligencia Emocional” y sabiduría. Recuerda siempre que tú eres la protagonista de tu propia vida, no una actriz secundaria que sigue el guión que le marcan los demás. ¡Aprende a ser feliz!

 

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