5 pasos para hacer un autoexamen de la piel

Es importante que conozcas bien los pasos para hacer un autoexamen de la piel, de esta forma no pasarás por alto algún signo fuera de lo común. ¡Anótalos!

La piel se encuentra en constante exposición a los distintos factores del medio ambiente. Y por ser un órgano de tanta extensión e importancia para el bienestar del organismo, debemos estar pendientes de cualquier cambio que podamos observar en ella. Por eso, es bueno  que aprendas a realizarte un autoexamen de la piel cada cierto tiempo, ya que no existe nadie que pueda conocer tu cuerpo más que tú misma.

Cualquier cambio es importante y vale la pena tomarlo en cuenta. Si tienes en cuenta estos sencillos pasos para hacer un autoexamen de piel, podrás acudir lo más rápido posible a un especialista y buscar la solución. Recuerda que la detección a tiempo de cualquier enfermedad es la clave para su pronta mejoría.

Existen diversas enfermedades que pueden afectar la piel, unas de mas gravedad que otras, pero todas de gran importancia para no dejarlas pasar, por eso es de mucha importancia que puedas realizarte en la comodidad de tu hogar una sencilla evaluación, de forma que nada se escape de tus manos, ser precavido es lo  mejor cuando de nuestra  salud se trata.

Así que presta mucha atención  a estos sencillos pasos para hacer un autoexamen de la piel, que no se trata solo der ver, sino de intentar detallar cada centímetro de tu piel, para que puedas notar hasta el más mínimo cambio y así puedas ir monitoreando las señales que tu cuerpo te da.

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Pasos para el autoexamen de la piel

1. Buscar los implementos necesarios

Lo primero que debes hacer es buscar un lugar con una iluminación adecuada, puede ser un cuarto o la sala de baño, lo importante es que la luz te permita observar bien y que además sientas comodidad; así que si puedes tener privacidad o estar con alguien en la que sientas plena confianza mucho mejor.

Para ello necesitarás un espejo de pared y otro de mano. Si el espejo de pared es de cuerpo completo, muchísimo mejor, ya que así podrás abarcar un área mayor. También, es recomendable que tengas a la mano un peine, para la revisión del cuero cabelludo, y un banco para la evaluación de la parte inferior de tu cuerpo.

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2. De frente al espejo

Debes colocarte de pie frente al espejo de pared y con mucho detenimiento vas a ir revisando la piel de tu cara. Recuerda que cada milímetro es importante, así que  tomate tu tiempo y, para empezar, observa bien alrededor de los ojos, los párpados, la comisura de los labios, todos los lados de la nariz y la piel de las orejas.

En este caso, puede que necesites del espejo de mano para poder observar en la parte de atrás de tus orejas. Debes tomar en cuenta el estado general de la piel, si se encuentra reseca o si hay demasiado sebo.

De la misma forma, debes notar si presenta algún cambio de coloración, aparición de manchas, pecas o lunares. Si los detectas, debes fijarte en el tamaño, los bordes y la coloración.

3. Revisión  del cuero cabelludo

Con ayuda del peine vas ir dividiendo cuidadosamente tu cabello en varias partes, revisando con detenimiento cada sector. Valiéndote del espejo de mano, visualiza la parte trasera y la zona detrás de las orejas. Si tienes lunares, fíjate en la coloración, los bordes o si han tenido un aumento de tamaño. De igual forma debes fijarte si presentas alguna prominencia o alguna inflamación, o si presentas sitios de alopecia.

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4. Revisión del tronco

Debes ir bajando poco a poco y revisando la piel del cuello y el pecho. En el caso de las mujeres, deben revisar con detenimiento los senos y debajo de ellos; el abdomen, los brazos, la piel de los codos, y el área de las axilas.

En estas áreas de la piel, suele presentarse sequedad  y un aspecto desagradable, por la influencia directa del sol. De igual forma en la piel de las manos, debes revisar en ambos lados y entre los dedos y las uñas. Recuerda que esta es una parte del cuerpo que tiene mucha exposición, por lo tanto, es muy sencillo detectar signos allí.

Con el espejo de mano, revisa con detenimiento la zona de los hombros y el área baja de la espalda. Trata de pasar la mano en distintos ángulos y, cualquier textura distinta, protuberancia, nódulo o verruga que sientas.

5. Registra lo que ves

Puedes anotar en un cuaderno o agenda los signos que encuentres en tu observación. También sería una buena idea que, si hay algo que resulte muy inquietante, realices un registro fotográfico con fecha. Así podrás ver el estado de tu piel y compararlo con registros anteriores.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo y vale la pena cuidarlo así que no dejes de aprovechar estos sencillos pasos para hacerte un autoexamen de la piel y ver en qué estado se encuentra (aproximadamente). Por parte, si encuentras algo que te inquiete y que consideres que amerite atención especializada, no dudes en consultar con un dermatólogo.