5 pasos para una ducha perfecta

Solimar Cedeño · 9 octubre, 2018
Tener buenos hábitos de higiene personal es fundamental para prevenir enfermedades infecciosas. Al ducharnos eliminamos además las células muertas y conseguimos darle un aspecto renovado a nuestra piel.

Cuando tomamos una ducha no pensamos sobre cómo estamos limpiando nuestro cuerpo o si lo estamos haciendo bien o mal. ¡Sencillamente nos duchamos! Y con eso basta ¿no?

Debes saber que podemos mejorar nuestra higiene y por ende nuestra salud en cada ablución. Solo necesitamos tener una ducha perfecta.

Dentro de las recomendaciones que proporcionan los especialistas, hicimos un compendio de cuáles son los 5 mejores pasos para experimentar la ducha perfecta.

1. Decide cada cuánto tiempo vas a ducharte

La convivencia y tomar una ducha perfecta para lograr una máxima higiene.

En nuestra sociedad occidental no ducharse todos los días es considerado como un mal hábito. Esto suele dar pie a bromas sobre la higiene de las personas que optan por bañarse cada cierto tiempo o que optan por otros métodos de limpieza.

Sin embargo, bañarse todos los días muchas veces resulta contraproducente para la salud de nuestra piel. El agua y los geles de baño producen daños en nuestro tejido epitelial, resecándolo e impidiendo la generación de las sustancias segregadas de forma natural. Estas sustancias actúan como agentes protectores de infecciones.

Se recomienda bañarse cada dos días, ya que una frecuencia mayor resultaría innecesaria si no vivimos en una zona cálida y húmeda. Tampoco es necesario si nuestras actividades diarias no requieren de una elevada actividad física que dispare nuestra sudoración. La ducha perfecta no es aquella que se hace a diario y varias veces al día.

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2. Regula la temperatura

Resulta tentador bañarse con agua caliente en invierno. Sin embargo, utilizar el agua demasiado caliente no resulta una buena idea para la salud de nuestro cuerpo. El agua a elevadas temperaturas elimina la grasa natural de nuestra piel, lo cual la deja seca y vulnerable.

Por ello se recomienda utilizar agua templada (entre 35 y 37 ºC) lo cual, a su vez, te permitirá ahorrar electricidad o gas, según el dispositivo que utilices para calentarla. Exponer a diario a nuestra piel al calor, junto a la utilización de productos químicos, podría afectar el manto ácido de la piel y provocar daños.

3. De arriba para abajo

La forma culturalmente más aceptada a la hora de bañarse consiste en limpiar el cuerpo de arriba hacia abajo comenzando por la cabeza. Sin embargo, es necesario comentar que no resulta imprescindible el uso diario de champú a la hora de lavarse el pelo.

Lo ideal sería lavarlo cada tres días, exceptuando aquellos días en que el cabello se haya ensuciado por una razón en particular. Esto hace que se mantenga la grasa natural del cabello y te ayuda a mantenerlo sano.

Presta particular atención a la hora de aplicar el champú. No es necesario frotar en exceso el cabello ya que, si es delicado, podría dañarse fácilmente. Utiliza las yemas de los dedos para aplicar el champú. Masajea suavemente el cuero cabelludo para favorecer el flujo sanguíneo en la cabeza.

No olvides aprovechar el champú para lavar las orejas. Finalizado el proceso, puedes proceder a retirar el producto con abundante agua. En caso de utilizar acondicionador, recuerda que este se aplica solo en las puntas del cabello y una vez a la semana.

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4. Enjabona torso y extremidades

Una vez haya finalizado con la cabeza, llega el momento de limpiar el resto del cuerpo. Para ello se recomienda el uso de una esponja enjabonada con la cual se debe frotar todo el cuerpo. El uso de accesorios de baño como las esponjas de baño incide de forma significativa en la belleza de la piel.

Las esponjas suelen exfoliar la piel y eliminan las células muertas, lo cual es beneficioso para la salud de la piel. Según como se elijan puede obtenerse un resultado positivo o negativo, más allá del acto de la limpieza.

Para elegir una buena esponja es necesario tomar en cuenta dos factores: el tipo de esponja (suave, normal o fuerte) y sobre todo el tipo de piel (delicada, normal, resistente). El uso de las esponjas consiste principalmente en frotar la piel para eliminar las células muertas de nuestro cuerpo.

5. No olvides lavar los pies

Generalmente pensamos que el agua que se escurre por nuestro cuerpo es suficiente para limpiar los pies, pero esto no es cierto. Los pies requieren de un frotado igual al resto de nuestro cuerpo, para eliminar toda la suciedad acumulada, las bacterias y, por supuesto, la piel muerta.

Con estos 5 tips te brindamos los elementos más esenciales si deseas experimentar una ducha perfecta. Recuerda siempre enjuagar la esponja y dejarla secando con el fin de evitar que acumule suciedad y bacterias.