5 pasos para una ducha perfecta

Solimar Cedeño·
12 Agosto, 2020
Tener buenos hábitos de higiene personal es fundamental para prevenir enfermedades infecciosas y darle un aspecto renovado a la piel. En este artículo compartimos una serie de consejos para optimizar la rutina diaria de limpieza.

Al momento de tomar una ducha, no es muy común detenerse a pensar si la manera como limpiamos el cuerpo es la adecuada o si dedicamos mucho tiempo en el proceso. ¡Sencillamente nos duchamos!

Sin embargo, es importante tener en cuenta algunos hábitos que pueden ayudar a complementar la rutina de higiene. A continuación, compartimos 5 pasos para una ducha perfecta.

1. El tiempo y la frecuencia son importantes

En la cultura occidental, no ducharse todos los días está considerado como un mal hábito. De hecho, esto suele dar pie a bromas sobre la higiene de las personas que optan por bañarse cada cierto tiempo o por otros métodos de limpieza.

Sin embargo, desde una perspectiva estrictamente de salud, bañarse todos los días de ciertas maneras podría resultar contraproducente para la piel. Esto se debe a que el agua y los geles de baño producen daños en el tejido epitelial al resecarlo e impiden la generación de sustancias que se segregan de forma natural y actúan como agentes protectores de infecciones.

En este caso, se recomienda bañarse cada dos días, ya que una frecuencia mayor resultaría innecesaria si no se habita en una zona cálida y húmeda. Tampoco resulta necesario si la rutina diaria no requiere de mucha actividad física. No obstante, esto depende de las preferencias de cada persona.

Por su parte, si la ducha se hace todos los días, es importante que no se destine mucho tiempo al proceso, ya que esto también podría interferir en el buen funcionamiento de las glándulas sebáceas y resecar la piel.

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2. Regular la temperatura para una ducha perfecta

Resulta tentador bañarse con agua caliente y sobre todo en invierno. Sin embargo, utilizar el agua demasiado caliente no es una buena idea para la salud de la piel. El agua a elevadas temperaturas podría eliminar la grasa natural de la piel, dejádola seca y vulnerable. Por ello, se recomienda utilizar agua templada (entre 35 y 37 ºC).

Exponer diariamente la piel al calor extremo y al jabón para limpiarla, podría afectar su manto ácido y provocar daños.

3. No excederse con el uso del champú

La forma culturalmente más aceptada a la hora de bañarse consiste en limpiar el cuerpo de arriba hacia abajo comenzando por la cabeza. Sin embargo, es necesario comentar que no resulta imprescindible el uso diario de champú a la hora de lavarse el pelo.

Lo ideal, sería lavarlo cada tres días, exceptuando aquellos en que se haya ensuciado por una razón en particular. Esto, hace que se conserve la grasa natural del cuero cabelludo y se mantenga sano.

Por otro lado, no es necesario frotar en exceso el cabello ya que, si es delicado, podría quebrarse con facilidad. Lo recomendable, es utilizar las yemas de los dedos para aplicar el champú y masajear suavemente el cuero cabelludo para favorecer el flujo sanguíneo en el cuero cabelludo.

Vale la pena recordar que el champú se puede aprovechar para lavar las orejas. Finalizado el proceso, se puede proceder a retirar el producto con abundante agua. En caso de utilizar acondicionador, lo mejor es aplicarlo solo en las puntas, para evitar exceso de grasa.

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4. Cuidado con las esponjas

Una vez finalizado el proceso del cabello y la cabeza, llega el momento de limpiar el resto del cuerpo. Para ello, muchas personas recurren a las esponjas, ya que se cree que suelen exfoliar la piel y eliminar las células muertas.

Sin embargo, el uso de estas podría tener el efecto contrario al que se desea. Esto, en primer lugar, se debe a que, si no se secan o se limpian de manera adecuada y recurrente, podrían ser el ambiente perfecto para el crecimiento de bacterias y hongos. En segundo lugar, si se usa una esponja muy fuerte, esta puede ser irritante, debido debido a la fricción que se ejerce sobre la piel.

5. Una ducha perfecta también incluye los pies

Generalmente, se piensa que el agua que escurre por el cuerpo es suficiente para limpiar los pies, pero esto no es cierto. Los pies requieren de un frotado igual al que se le da a las otras zonas del cuerpo, para eliminar toda la suciedad acumulada, las bacterias y, por supuesto, la piel muerta.

Otros consejos para tener una ducha perfecta

Además de estos tips, a la hora del baño, también se pueden incluir los siguientes:

  • Secarse bien los pies. Es importante hacerlo a fondo, antes de vestirse, para evitar los malos olores que se originan por la humedad.
  • Usar jabón sin perfume. Esto, especialmente en las zonas íntimas que son más sensibles a ciertos compuestos.
  • Tomar duchas con agua fría. Al parecer, ducharse con agua fría al menos 2 veces a la semana, podría tener beneficios para la circulación.

Es necesario recordar que estos consejos dependen de las preferencias de cada persona. Por eso, es importante probarlos, ver los beneficios y encontrar el que mejor se adapte a la rutina.