5 prácticas mal hechas por un ciclista urbano

El uso de la bicicleta contribuye a mejorar la frecuencia cardiaca, evita el sedentarismo y con ello una serie de enfermedades crónicas no transmisibles.

El ritmo de vida en la ciudad puede llegar a tornarse caótico, no solo por la contaminación inducida por fábricas y automóviles, sino por el tráfico y la aglomeración de gente en las calles; por lo tanto, la bicicleta surge como una excelente opción para transportarse.

Además, el uso regular de este artefacto arroja una serie de beneficios bastante positivos para el organismo en general. La bicicleta contribuye a la frecuencia cardiaca, evita el sedentarismo y con ello una serie de enfermedades crónicas no transmisibles.

Enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT)

Éstas se caracterizan por una duración extremadamente larga y una evolución parsimoniosa; como su nombre lo indica, son padecimientos nos transmisibles. A pesar de ello, se consideran una epidemia a nivel mundial, ocasionada por los malos hábitos de vida  como el sedentarismo.

Las más comunes son los problemas cardiovasculares, la diabetes, deficiencias renales, cáncer; entre otros.

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La ciudad y el ciclista

La ciudad y el ciclista

Muchas son las personas que utilizan la bicicleta, algunos para realizar ejercicio y otros con el fin de transportarse. En ese orden de ideas surge el ciclista urbano, un individuo que día a día sortea las calles de la urbe con el fin de llegar a salvo.

No obstante, en la actualidad las ciudades están buscando adaptarse para brindar un espacio ameno entre vehículos con motor y el ciclista urbanos; a pesar de ello, la tarea es larga y compleja.

Ciclista urbano, ¿un renegado?

El sólo hecho de desafiar la vida compartiendo la vía con los automotores, convierte al ciclista urbano en un renegado; sin embargo, dicho adjetivo también se lo ha ganado gracias al comportamiento inadecuado en las calles.

Cabe aclarar que el peatón comanda la pirámide de la movilidad, seguido por el ciclista; pero esto no lo hace inmune al cumplimiento de las normas de tránsito, las cuales debe acatar con el fin de proteger su vida y la de los demás.

A continuación es expondremos una serie de prácticas mal hechas por el ciclista urbano, bien sea por desconocimiento o testarudez. Comencemos.

Transitar por el andén

Transitar por el andén

Esta práctica es muy común en el ciclista urbano, acatando la excusa del exceso de autos o el simple miedo de abordar la vía. La bicicleta es un vehículo de transporte y como tal debe ser utilizado en las ciclorutas o las calles.

Si el ciclista desea utilizar el andén o acera, lo más apropiado es hacerlo caminando y con la bicicleta en sus manos; de esta manera no expone la vida de los peatones.

Irrespetar a las normas de tránsito

Por lo general, el ciclista urbano se ve inmune ante las normas de tránsito, incluso afirma que éstas aplican solo a automotores como autos o motos. Sin embargo, dicha normativa cobija cualquier tipo de vehículo, incluido la bicicleta.

El objetivo primordial es velar por la seguridad vial. Por tanto, debe acatarse desde una señal de “pare” hasta evitar conducir en sentido contrario.

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Emplear auriculares

Emplear auriculares

Esta práctica se encuentra inmersa en la normatividad prohibida a la hora de manejar cualquier vehículo. Los agentes de tránsito están en todo el derecho de sancionar a quien utilice auriculares al volante.

Incluso el ciclista urbano puede ser reprendido, ya que, realizar este tipo de prácticas puede ocasionar un accidente.

El problema se presenta por el volumen exagerado de la música, el cual influye en la atención del conductor, impidiendo oír cualquier sonido de advertencia alrededor.

Invadir los pasos peatonales

Con respecto a esta práctica, ocurre algo similar a lo mencionado sobre el andén; ambos lugares son exclusivos para peatones, por ello deben respetarse sobremanera.

En muchas ocasiones, el ciclista urbano por el afán de pasar rápido una calle simplemente cruza conduciendo la bicicleta; esto representa peligro para las personas que se desplazan caminando.

Lo ideal es bajarse de la bicicleta y cruzar el paso peatonal como los demás.

No utilizar accesorios de seguridad

Sin duda alguna, una de las prácticas menos tenidas en cuenta es la de vestir prenda de seguridad. El ciclista urbano debe caracterizarse por protegerse a sí mismo y emplear elementos que lo distingan en la carretera.

Casco, chaleco reflectivo, luces, entre otros, son los principales accesorios de seguridad, los cuales deben tenerse siempre a la mano.