5 razones del por qué a tu hijo no le gusta la escuela

Por múltiples razones un niño puede decir que no le gusta ir a la escuela. Es cuestión de averiguar si es solo malestar de un día o hay una razón de mayor importancia.

A toda madre le ha llegado el día en que ha tenido que luchar con sus hijos para que asistan a clases. Las razones por las que al niño no le gusta la escuela son múltiples.

Desde un sencillo “no quiero ir” porque está cansado por acostarse tarde, por ejemplo, hasta situaciones más complejas como las intrínsecas a la institución educativa o las vinculadas a las relaciones sociales que el niño teje en su vida escolar.

La comunicación franca y abierta con tu hijo es la única vía para descubrir porqué no le gusta la escuela. Evidentemente, eso dependerá de la edad de tu hijo y de los lazos de confianza que hayas establecido para que te cuente sus razones.

¿Por qué no le gusta la escuela?

1. No se adapta

Un niño pequeño que va por primera vez a una guardería o jardín de infantes le cuesta adaptarse. Igual le pasa cuando sale del preescolar  y va al primer grado de primaria, o cuando ya es mayor y sale de la educación primaria y va rumbo a la secundaria.

Niño en la guardería.

También hay un proceso de adaptación cuando el hijo es cambiado de una escuela a otra. Si tu hijo está viviendo cualquiera de esos procesos, es posible que diga que no le gusta la escuela. Por supuesto, es cuestión de tiempo y paciencia superar ese malestar.

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2. Se aburre

A muchos niños les pasa: se aburren. La escuela no siempre ofrece la motivación y el estímulo que necesita el niño, más en la actualidad cuando la tecnología impone unos ritmos frenéticos de aprendizaje y multitareas que la escuela no puede superar.

También puede ser que tu niño tenga desde Trastorno de Déficit de Atención, hasta que posea una inteligencia superior al promedio, ante lo cual la escuela tradicional resulta francamente aburrida.

3. Alguien lo molesta

Si tu niño ha tenido siempre una buena actitud hacia la escuela y de pronto comienza a señalar que no le gusta la escuela o se resiste a asistir, podría tratarse de un caso de acoso escolar o bullying. También puede indicar un problema mayor, como que es víctima de acoso o maltrato de parte de un adulto.

No al bullying.

En estos casos, es probable que el niño le cueste explicar con claridad qué es lo que le pasa.

Si se siente amenazado o avergonzado, hay que vencer estos temores para que logre manifestar qué es lo que le molesta.

4. Tiene retraso escolar

Un niño que se está atrasando en los estudios, que le cuesta leer, calcular o hacer sus deberes escolares, que siente que sus compañeros son más aventajados, siente animadversión por la escuela.

Algunas asignaturas le pueden resultar más difíciles que otras, o que no logre entenderse con un determinado profesor lo que lo hace rechazar la asignatura y retrasarse. También puede haber problemas de aprendizaje.

5.- Tiene dificultades para relacionarse

Tu hijo no logra hacer amigos con quien jugar o estudiar, así que tarde o temprano, manifestará rechazo hacia la escuela. Si no hay ningún problema serio y tu hijo es un niño tímido, esa puede ser la razón para no sentirse a gusto en la escuela.

Niña triste en la escuela.

Si en el hogar hay situaciones como maltrato o violencia, ausencia de uno o de los padres o están en medio de una separación o divorcio, el niño también puede empezar a tener problemas en sus relaciones con sus compañeros de clase.

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¿Qué hacer si a mi hijo no le gusta la escuela?

  • Lo primero es lograr que tu hijo explique qué es lo que disgusta de la escuela. Si no hay ninguna razón de peso, podrán conversar fluidamente sobre ello. Si hay una razón mayor, con paciencia lograrás que tu niño exprese cuál es la situación que lo afecta.
  • Conversa con la maestra. Si tiene problemas de rendimiento quizás necesita apoyo académico después de clases. Si se aburre, quizás tu niño necesita más actividades extracurriculares, fuera del horario de clases, que lo estimulen y lo reten.
  • Ayuda a tu hijo a encontrar la solución al problema. Si el problema es que no tiene amigos para jugar, ensaya con tu hijo cómo acercarse a otros niños. Ayúdale a tener amigos, invita a sus compañeros a jugar después de la escuela.
  • Reconoce el esfuerzo de tu hijo para superar las dificultades. Explícale que los adultos no siempre quieren ir al trabajo, pero deben ir. Igual pasa con la escuela y los niños. Si entiende que a ti a también te pasa y le sirves de ejemplo al superar el desgano, le ayudarás.
  • Pregunta a tu hijo qué es lo que le gusta de la escuela y enfócate en ello. Cuéntale cómo era cuando ibas a la escuela, qué era lo que te gustaba y lo que te disgustaba, para que juntos hallen el camino para superar lo negativo y encariñarse con la escuela.
  • Si no logras que tu hijo se comunique y exprese las razones de su disgusto, quizás debas buscar ayuda especializada.