5 razones por las que padeces picor vaginal

Daniela Echeverri Castro · 17 diciembre, 2019
Aunque no tiene por qué ser indicativo de ninguna condición grave, siempre es conveniente acudir al especialista si tenemos picor vaginal con frecuencia para descubrir el motivo y obtener un tratamiento adecuado.

El picor vaginal es una de las molestias más comunes en las mujeres. Puede presentarse por diversos factores, por ello, a menudo no se puede mencionar una sola causa. 

Los cambio hormonales, los hábitos de higiene, la hidratación e incluso el tipo de ropa interior pueden influir en la aparición de esta molestia que genera tanta inseguridad e incomodidad.

Si bien el picor vaginal es un síntoma que generalmente desaparece por sí solo en poco tiempo, hay casos en los que genera preocupación, sobre todo cuando viene acompañado de otros síntomas, como la irritación y la hinchazón. En estos casos, lo más recomendable es acudir al ginecólogo cuanto antes para un diagnóstico y tratamiento adecuado.

1. Picor vaginal por infecciones por hongos

Las infecciones por hongos o levaduras son una enfermedad íntima que se desarrolla cuando se alteran el pH o la flora vaginal.

El pH, por lo general, se mantiene ácido y se encuentra en un promedio por debajo de los 4.7. No obstante, cuando el grado de acidez se descompensa, los lactobacilos disminuyen y permiten que proliferen los microorganismos.

Esa alteración puede darse por el uso de determinados productos de higiene, la ropa demasiado ajustada y, de hecho, por algunas deficiencias nutricionales.

Los hongos se proliferan con mucha facilidad en ambientes húmedos como el que ofrece la vulva y, por lo tanto, originan malos olores y comezón. Con el fin de mantener el pH en niveles estables se aconseja ingerir yogur natural y otras fuentes de probióticos.

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2. Irritación de la vulva

La vulvitis o irritación de la vulva es una condición que se produce cuando la mujer limpia en exceso su zona vaginal, o bien, utiliza jabones fabricados con químicos agresivos. La piel de esta área es muy sensible y suele sufrir alteraciones en su pH ante cualquier componente irritante de los productos de higiene.

También es muy común entre las mujeres que van con regularidad al gimnasio y no cambian rápidamente su ropa sudada.

3. Métodos de depilación agresivos

Mujer depilándose las ingles

Aunque hay muchos métodos de depilación para todas las áreas del cuerpo, en el caso de la zona «V» es importante saber elegir el más adecuado. Técnicas depilatorias como las cuchillas y máquinas suelen ser agresivas para la delicada piel que la recubre.

Estas, así como algunas cremas depilatorias, originan irritación, vellos enquistados y sensación de comezón prolongada. Una solución para combatirlo es consultar con el médico qué pomadas o cremas depilatorias son las más adecuadas para tu caso.

4. Infecciones de transmisión sexual (ITS)

El picor vaginal también puede ser un síntoma de alguna infección de transmisión sexual. Son pocos los casos en que este síntoma tiene su origen en una ITS, pero no está de más hacerse un chequeo cuando el pico vaginal es persistente y cursa con otros síntomas.

La mayoría de las enfermedades de esta categoría suelen ser asintomáticas en sus primeras etapas y se manifiestan con dolor o secreciones malolientes. El picor vaginal debe ser un motivo de alerta cuando viene acompañado con pequeños bultos rojos, irritación o flujo vaginal espeso, entre otros.

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5. Afecciones cutáneas

Mujer tapándose el abdomen

Problemas en la piel como psoriasis o eczemas también pueden afectar la zona íntima de la mujer. Aunque la mayor parte de las veces comprometen otras zonas del cuerpo, ciertos casos conducen a una continua sensación de picor vaginal.

Si efectivamente es así, es primordial consultar al ginecólogo para recibir un tratamiento especial para el pH de la vagina. Los corticosteroides tópicos de baja resistencia y la aplicación de una crema hidratante suave pueden ayudar en casos de psoriasis en la vulva.

Nota final

Además de utilizar los tratamientos recomendados por el ginecólogo en cada caso, procura mejorar tus hábitos de higiene y usa ropa adecuada, preferiblemente de algodón. A pesar de que la zona íntima conserva cierto grado de humedad, lo idóneo es evitarla en exceso para que las bacterias dañinas no puedan proliferar.