5 riesgos de la dependencia emocional en la pareja

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 31 diciembre, 2014
Debemos tener siempre presente que nuestra pareja no debe completarnos, sino complementarnos.

¿Has vivido en alguna ocasión alguna dependencia emocional desmedida? ¿Alguien ha sido muy dependiente de ti y apenas te ha permitido disponer de espacio personal? Es algo muy habitual que merece la pena tener en consideración. Por nuestra salud emocional y nuestro equilibrio.

Los riesgos de la dependencia emocional

Amar a una persona exige reciprocidad, preocupación y compromiso. Puede parecer inevitable ser dependientes de esa persona de quien estamos enamorados, es algo comprensible y lógico. Cuando alguien forma parte de nuestra vida de modo tan íntimo y especial, es habitual que nos preocupe todo lo que haga, lo que exprese y lo que piense.

Pero es necesario mantener un equilibrio por el bien de nuestra salud emocional y nuestra integridad. Hay quien lo da todo por la otra persona hasta el punto de quedarse vacía, de transformarse en una especie de pequeño satélite que da vueltas y vueltas alrededor de un planeta sin rumbo. Y sin ser reconocido.

Para evitar esta situación, te damos 5 pistas de por qué deberíamos tener muy en cuenta los principios de la dependencia emocional.

1. Anteponer los deseos de la otra persona a tus propias necesidades

Es muy común establecer casi sin darnos cuenta las clásicas relaciones tóxicas en las que se priman los deseos y caprichos de la otra persona por encima de los propios. Y el problema es que lo hacemos libremente y con amor, porque es lo que sentimos, y en cierto modo, solo buscamos la felicidad de quien que amamos.

Pero llega un día en que aparece la frustración, porque nos damos cuenta de que no se nos tiene en cuenta. Que no se nos reconoce en ningún sentido, y lo que ha estado ocurriendo hasta el momento es que se han aprovechado de nuestras emociones manipulándonos como marionetas.

2. La felicidad depende sólo de esa persona que amamos

Nuestra pareja se convierte en nuestro día y nuestra noche. Es el centro de ese universo en el cual, quedamos casi en un segundo plano. Nuestra pareja llega a ser más importante que nuestra familia, nuestro trabajo o nuestras aspiraciones. Dejamos a un lado nuestra autoestima para centrarlo todo en esa persona.

¿Es esto adecuado? En absoluto. ¿Podemos comprenderlo? Desde luego. Ahí reside el riesgo de la dependencia emocional. El olvidarnos de nosotros mismos para centrarnos en la otra persona. Llegará un día en que nos demos cuenta de que nos hemos excedido, que nos sentimos vacías y con la autoestima dañada.

La dependencia emocional no es amor verdadero

3. Nos cuesta decir no

Decir no es negar. Y negar es algo que no concebimos cuando estamos muy enamorados. ¿Cómo vamos a negarle algo a la persona que queremos? Tememos contrariarla o molestarla. Por ello son muchas las personas que dejan a un lado la necesitada asertividad, sin defender y expresar aquello que sienten, creen o necesitan.

4. Si no me quiere, yo soy nada

Hay  personas que sin pareja, se ven a sí mismas como las personas más desgraciadas del mundo. Son personas que no conciben el hecho de vivir sin pareja. Necesitan ser amadas para sentirse bien, para valorarse.

5. El riesgo de volvernos controladores

La dependencia emocional es una obsesión. Y la obsesión exige control, alimenta la desconfianza y los celos. La dinámica de pareja se transforma entonces en un sin vivir muy poco saludable, con periodos de gran estrés y sufrimiento emocional. La dependencia emocional, puede atentar directamente contra nuestra propia salud, libertad y autoestima.

Debemos amar con intensidad, no hay duda. Pero siempre con equilibrio y madurez recordando que también tú eres importante.