5 sorprendentes causas de la inflamación

Okairy Zuñiga·
25 Abril, 2020
Conocer las causas de una inflamación es fundamental para prevenirla, evitar que derive en problemas más graves o pasar por alto algunos problemas de salud que se manifiestan con este síntoma.
 

¿La picadura de un mosquito u otro insecto te produjo hinchazón, enrojecimiento y picazón? No pasa nada, solo te durará unas horas o un par de días. Es una respuesta natural a las lesiones. En este caso, se trata de una respuesta orgánica a las infecciones, ya que algunas de ellas causan inflamación.

De otro lado, hay inflamaciones que duran más tiempo. Las inflamaciones de prolongada duración se denominan “de bajo grado” o “crónicas” y pueden durar semanas o meses. En estos casos hay signos de inflamación activa y a la vez intentos de curación que no tienen éxito.

Cuando la inflamación no cede, hay mayor peligro. Se pueden originar enfermedades que van desde diabetes, hasta problemas del corazón, pasando por artritis o Alzhéimer.

Las siguientes son algunas causas de la inflamación, junto con algunas claves para revertir sus efectos.

1. ¿Exceso de peso?

 

El sobrepeso puede dar lugar a una respuesta inflamatoria en las células grasas. A medida de que se envejece, el tejido graso afecta a algunas de las células del cuerpo. Si esto ocurre, se favorece la inflamación.

La obesidad en las personas jóvenes puede provocar señales de alarma en el organismo. En esos casos, el sistema inmunitario comienza a actuar para defender el cuerpo, sin que haya algo que realmente lo esté dañando. Así se corrobora en un artículo publicado en el Boletín médico del Hospital Infantil de México.

Ver también: La obesidad multiplica por 7 la probabilidad de padecer artrosis

2. El estrés nuestro de cada día

estres

Otras de las causas frecuentes de la inflamación es el estrés. Este puede ser agudo o crónico.

 
  • El estrés agudo se presenta cuando hay una situación puntual que provoca grandes preocupaciones o una tensión muy fuerte.
  • El estréscrónico tiene lugar cuando se mantiene el estado de inquietud por mucho tiempo, incluso si no hay factores específicos que la provoquen

Ambas formas de estrés causan inflamación, aunque el impacto es mayor en el estrés crónico. Esto se debe a que el cortisol, la hormona del estrés, desempeña un papel en la regulación de la respuesta inflamatoria.

El estrés crónico puede modificar los efectos de esta hormona. Según un estudio llevado a cabo en la universidad Rockefeller, esto puede producir el descontrol de la inflamación.

En el mismo estudio se afirma que el estrés crónico también puede provocar el aumento de ciertos glóbulos blancos inflamatorios. El resultado es que incrementa el riesgo de padecer enfermedades relacionadas con la inflamación.

3. Bacterias intestinales

Bacterias infecciosas que pueden provocar sepsis
 

El 70% de las células inmunitarias residen en los intestinos y conviven con las bacterias. No todas las bacterias hacen daño: algunas suprimen la inflamación y otras pueden activarla. Así que las bacterias intestinales negativas pueden afectar el sistema inmunitario y convertirse en una de las causas de la inflamación.

Los científicos no comprenden totalmente esta interacción. Sin embargo, hay estudios que han identificado microorganismos que viven en el intestino y que parecen estar relacionados con el desarrollo de la artritis reumatoide y la enfermedad de Crohn.

4. Consumo de alcohol

alcohol

Fisiológicamente el alcohol se descompone dentro de tu cuerpo. Como se sabe, el hígado es el principal involucrado en todo este proceso de descomposición y procesamiento del alcohol. Sin embargo, este proceso puede generar subproductos tóxicos que promueven la inflamación.

 

Cuando se bebe demasiado alcohol, el hígado es el primero en presentar inflamación. Si no se deja de ingerir bebidas de este tipo, el hígado no puede descanasar y desintoxicarse. Esto se corrobora en un artículo publicado en la revista Adicciones.

Al final, se pueden originar problemas severos como la esteatosis o hígado graso. Si además de consumir mucho alcohol también acumulas mucha grasa, puedes desarrollar cirrosis o hepatitis.

5. Tu método anticonceptivo

anticonceptivos

Durante la premenopausia, las mujeres suelen controlar la natalidad de muchas maneras. Una de ellas es tomando pastillas anticonceptivas. De esta forma evitan concebir a una edad tardía, pero también podrían estar favoreciendo una de las causas de la inflamación.

Las mujeres con premenopausia que toman anticonceptivos orales parecen ser más propensas a las inflamaciones que aquellas que deciden renunciar a la píldora. En 2014 la revista estadounidense PLoS One, publicó una investigación preliminar sobre este tema. El estudio mostró que la inflamación en mujeres que no toman la píldora es mínima. 

 

Esto no significa que no debas planificar o usar algún anticonceptivo. Si deseas evitar un embarazo en esta etapa de tu vida, pregunta a tu ginecólogo por otras opciones. Él podrá decirte si tienes algún riesgo o si necesitas un cambio de anticonceptivo.

Te recomendamos leer: ¿Cuántos métodos anticonceptivos existen?

En conclusión…

La inflamación crónica puede tardar semanas e incluso meses en aparecer y puede originarse en cualquier parte del cuerpo. Si tienes sobrepeso, fumas, consumes bebidas alcohólicas y/o tomas pastillas anticonceptivas, debes vigilar con cuidado tu organismo.

Recuerda que para prevenir problemas de salud es vital hacer ejercicio, bajar de peso y comer saludablemente, así como consultar con el médico de forma regular, especialmente si sientes que algo no anda bien en tu organismo.

 
  • Izaola, O., de Luis, D., Sajoux, I., Domingo, J. C., & Vidal, M. (2015). Inflamación y obesidad (Lipoinflamación). Nutricion Hospitalaria. https://doi.org/10.3305/nh.2015.31.6.8829
  • Villalba, E. (2014). Inflamación I. Revista de Actualización Clínica.
  • Blancas-Flores, G., Almanza-Pérez, J. C., López-Roa, R. I., Alarcón-Aguilar, F. J., García-Macedo, R., & Cruz, M. (2010). La obesidad como un proceso inflamatorio. Boletín médico del Hospital Infantil de México, 67(2), 88-97.
  • Estruch, R. (2002). Efectos del alcohol en la fisiología humana. Adicciones, 14(5).