5 tips para evitar que tus zapatos nuevos te tallen

¿Compraste zapatos nuevos y te molestan? Te mostramos cómo solucionar este problema con sencillos trucos para hacer en casa.

Comprarse zapatos es algo que a todo el mundo le gusta. Sin embargo, al usarlos en esas primeras semanas, la sensación suele tornarse bastante menos placentera debido al dolor y las molestias que estos causan. Si deseas evitar que tus zapatos nuevos te tallen, te recomendamos seguir estos consejos.

A menudo suele pasar que, pese a tener zapatos nuevos, una persona sigue usando los mismos de siempre. Esto es motivado por el dolor, las ampollas y la incomodidad que el nuevo par puede causar.

Aunque queda claro que esto no es justo. Si compras algo, es para disfrutarlo. De ninguna manera debería ser un dolor de cabeza querer lucir bien para trabajar o para un evento social.

Para solucionar este penoso conflicto, te ofrecemos algunos consejos para evitar que tus zapatos nuevos te tallen. Pruébalos y quédate con el más efectivo para tu problema. ¡La calle te espera a ti y a ese calzado que tanto te agrada!

5 trucos para evitar que tus zapatos nuevos te tallen

Herida por calzado.

La principal causa del dolor que generan los zapatos es su dureza. Deberá pasar un tiempo hasta que se ablanden y se amolden al pie del portador. En el interín, mejor tomar ciertos recaudos.

1. Usar una bandita

Sí, parece la salida fácil que a cualquiera se le ocurriría. No obstante, no quiere decir que no funcione. Pegar una curita o tirita en la zona del talón, que es la que generalmente es afectada por los zapatos nuevos, es muy efectivo.

Intenta que la bandita sea más grande que la zona del roce en tu talón. De lo contrario, esta se arrugará, la perderás a los pocos minutos y su efecto será nulo.

Te recomendamos leer: 7 soluciones para evitar que los zapatos te hagan rozaduras

2. Calcetines gruesos con secador

Es un truco útil y muy sencillo. En casa, colócate los zapatos con los calcetines más gruesos que tengas, de modo que ocupen bien todo su espacio.

Luego, pasa el secador de cabello por las partes donde más te aprieten. El aire caliente hará que se ablanden y estiren. Si es necesario, no dudes en repetir este proceso varias veces.

3. Talco para bebé

Mujer echándole talco a los zapatos

Otra salida rápida, pero que funciona. Colocarte talco para bebé en las zonas del pie donde tu zapato te cause dolor reducirá la fricción y, por ende, las ampollas. El desodorante en barra también puede cumplir una tarea similar.

4. Tiras de silicona

En tiendas de zapatos o de ortopedia puedes comprar tiras de silicona para colocar en los talones del zapato. De esta manera, suavizarás la fricción contra la superficie dura; así podrás evitar que tus zapatos nuevos te tallen.

Ver también: Haz tus propios clósets para zapatos

5. Frizarlos con agua en su interior

Esta última medida es algo controversial, dado que muchos dudan de sus posibles beneficios. Sin embargo, sí que hay gente que dice que funciona. Coloca una bolsa de agua caliente en el interior de los zapatos. Por supuesto, debes estar muy segura de que no haya ninguna pérdida en ella.

Luego, deja el calzado toda la noche en el congelador. Sucederá que el agua se expanderá por toda su superficie e incluso ganará volumen al convertirse en hielo. Como consecuencia, tus zapatos se estirarán ligeramente cada vez que repitas este procedimiento.

Una medida más sencilla, pero también efectiva, es usar los zapatos de manera progresiva para ablandarlos poco a poco. Úsalos durante una hora o dos estando en casa, o en el trabajo si puedes llevar otros para cambiarte. De esta manera, a medida que vayas incrementando el tiempo de uso, prevendrás lastimaduras y te sentirás más cómoda con ellos.

Otra recomendación podría ser llevarlos a un zapatero para que les coloque una horma que los ensanche. También podría colocar algo que acolchone la zona del roce y así logrará evitar que tus zapatos nuevos te tallen.

¿Cómo elegir un buen zapato?

De más está decir que un buen zapato tiene que ser de la talla adecuada. Esto implica que debe haber al menos un centímetro entre el dedo gordo y la punta del calzado.

Asimismo, procura elegir aquellos de mejor calidad, ya que suelen lastimar menos, y que esté debidamente acolchado y forrado. Si cuenta con una plantilla ultrablanda, que reparten las cargas a lo largo y ancho del pie, mucho mejor.

En última instancia, es necesario remarcar la importancia de este ítem final. Si no estás segura de la calidad de un calzado o si ya has notado que tienen algo que te hará doler, no los compres. Seguramente habrá otras alternativas y ahorrarse el dolor de los primeros usos es motivo suficiente para tomarse el tiempo de buscarlas.