5 virtudes que toda relación amorosa debe tener

Para sentirnos realizados nunca debemos basar nuestra relación en la dependencia. Debemos adaptarnos el uno al otro, pero sin someternos. El respeto y la ilusión son fundamentales para el éxito de nuestro proyecto común

Mantener una relación amorosa estable, saludable y feliz, es un tesoro al que todas aspiramos. No existe ninguna receta mágica que nos pueda garantizar el conseguirla, pero sí debemos saber que hay unos pilares básicos a los que todos deberíamos aspirar. Te los enseñamos a continuación.

1. Dar y recibir, sin exigir

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En ocasiones, caemos en el error de darlo absolutamente todo por la otra persona. Sin esperar nada a cambio. Debemos tener cuidado con ello, puesto que en ocasiones la balanza queda muy desequilibrada y ni tan solo recibimos atención o respeto, que sería un pilar fundamental.

Mantener una relación amorosa saludable es dar y recibir por igual, sin exigir jamás. Yo te ofrezco mi amor libremente y espero ser respetada, comprendida y atendida. Nosotros ofreceremos lo mismo a la otra persona. Si en algún momento empiezan a sucederse las desigualdades aparecerá el sufrimiento y la frustración. Ábrete a la otra persona pero con la seguridad de que vamos a recibir lo mismo.

2. Amar sin depender, ni someter

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Otro error muy común es construir una relación basada en la dependencia. Si nos acostumbramos a depender de una persona jamás nos sentiremos realizadas, es en ese momento en que aparecen por ejemplo los celos, o las desconfianzas. Debemos construir una relación amorosa donde no haya sometimientos, donde nadie obligue a nadie, donde no haya dominación o control.

Lo ideal es encontrar una persona que confíe en nosotros, que nos quiera pero que no nos quite el aire o nos ponga límites. Disponer de espacio personal en la pareja es algo esencial, ahí donde no se vea mermada nuestra autoestima o la confianza en ti misma. Recuérdalo, di no al sometimiento.

3. Escuchar y aprender a discutir

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Todos lo sabemos. Las discusiones son algo habitual en una relación amorosa. ¿Qué pareja no tiene diferencias en alguna ocasión? Es algo normal e incluso higiénico. Discutir nos ayuda a conocernos mejor, a marcar normas y poner límites, también a comprender la personalidad del otro.

Pero hay que tenerlo claro, discutir es algo que debe tener un fin constructivo, nunca sancionador o humillante. Discutimos para llegar a acuerdos y para aprender. Y ello requiere saber escuchar al otro sin sancionar, saber ponernos en el lugar de la otra persona y atender también sus necesidades.

Es saber hablar, aportar ideas, propuestas, es tener la mente abierta y comprender que discutir no es enfadarse ni insultar. Discutir es comprender y aprender también.

4. Saber adaptarse

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Hay algo que debemos tener claro: no es posible cambiar a la otra persona. Tampoco es bueno intentar que lo haga, porque entonces le obligaremos a perder su identidad. Pongamos un ejemplo sencillo: a ti te gusta la naturaleza y estás acostumbrada a hacer excursiones con tus amigos y familia los fines de semana. A él sin embargo, es más de estar en casa, de ver la televisión o de jugar con su consola. Os queréis pero a veces tenéis diferentes intereses.

¿Debes tú dejar de ir a pasear por el campo? ¿Debe él dejar sus costumbres? En absoluto, debemos adaptarnos el uno al otro y saber compaginar aficiones. Una semana te acompañará en tus excursiones y otra semana, nos quedaremos en casa viendo películas cómodamente con nuestra pareja.

Para llegar a estos acuerdos es necesario que en nuestra relación amorosa exista respeto e ilusión por tener un proyecto juntos.

5. Mantener la ilusión cada día

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El amor se alimenta día a día y a través de las cosas pequeñas. Los gestos son muy importantes para mantener esa ilusión cotidiana con la cual mantener fuerte nuestra relación amorosa. Y ello requiere pequeños esfuerzos y tener detalles siempre que se pueda. Demúestrale a la otra persona que es lo más importante de tu vida. Permite que tu pareja te lo demuestre también.

Una caricia cuando menos se espera, un beso de buenos días, acostarnos los dos a la misma hora, esforzarnos por hacer cosas juntos, mostrar admiración por la otra persona… todo ello son detalles que edifican la relación y que a su vez, refuerzan esa felicidad con la cual dotar de estabilidad  a la pareja.

No lo dudes, la pareja ideal se construye día a día a través de estas sencillas virtudes que merece poner en práctica desde hoy mismo. Te mereces ser feliz, nunca lo olvides.