6 agresiones verbales de tu pareja que no debes tolerar

Yamila Papa Pintor·
15 Junio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña al
25 Febrero, 2019
Las agresiones verbales pueden doler más que las físicas, debido a que dejan marcas más que profundas en nuestro interior. Te enseñamos a identificarlas para que puedas alejarte a tiempo en el próximo artículo.
 

Para que haya violencia no hacen falta golpes; el maltrato también puede darse con palabras o actitudes. Las agresiones verbales, los gritos, las ofensas y los insultos son formas de atacar a otra persona y minar su bienestar.

Por ello, hoy nos centramos en los ataques a nivel verbal que no se deben tolerar por parte de nadie, mucho menos de nuestra pareja. Es fundamental reconocerlas para ponerles freno.

Profundicemos.

¿Qué es la violencia verbal?

Al pensar en «violencia» o «agresión», automáticamente se nos viene a la mente la imagen de un golpe físico. Sin embargo, existen otras maneras de herir a alguien sin llegar a tocarlo. ¿Cómo? A través de las palabras.

Las agresiones verbales hacen daño a nuestra pareja

Los insultos, la humillación y los gritos son algunas de las formas de violencia verbal más frecuentes. Muchas veces no se consideran graves debido a que no dejan marcas visibles en el cuerpo, sin embargo, provocan heridas en el alma y minan la autoestima.

 

Las agresiones verbales pueden ser incluso más dolorosas que las físicas y tener consecuencias devastadoras en la persona que las soporta a diario. La depresión, las fobias, los ataques de pánico y la falta de amor propio son algunas de ellas.

También es posible que esta violencia ocasione el alejamiento con la familia y los amigos, una pérdida de la vida social o una falta de logros personales basados en la poca confianza que se tiene de uno mismo.

El agresor verbal no siempre acude a los golpes, no lo necesita: ya tiene a su lado a alguien dependiente, inseguro y temeroso que hará lo que desee.

¿Qué tipos de agresiones verbales existen?

A veces se resta importancia a los gritos e insultos pensando que la otra persona ha podido tener un mal día, estar cansada, nerviosa, etc. Esta normalmente pide disculpas y queda todo en el pasado.

Las agresiones verbales quedan en el pasado
 

Sin embargo, no se mide cuán hondo ha calado su agresión y qué heridas internas ha dejado. Al tolerar la conducta de una pareja agresiva, los que salimos perjudicados somos nosotros mismos.

Con el acumulo de frases hirientes u ofensivas, la autoestima se va dañando. No nos damos cuenta del peso que se carga al acumular esas palabras y es muy difícil volver a confiar en uno mismo después de todo lo que hemos escuchado.

Las agresiones verbales más comunes son:

1. Degradación

Las palabras y frases degradantes nos hacen creer sutilmente que no somos capaces de hacer algo. Algunas de las más comunes son: “eres tonto, no puedes opinar”, “solo estás para cocinar y lavar”, “para eso eres mi esposa”, “eres un inútil”…

La degradación también puede aparecer en forma de burla o humillación según nuestra forma de vestir, algo que digamos, un sueño que tengamos o una idea que intentemos explicar.

Te interesa: 7 palabras tóxicas que tendrías que dejar de usar

2. Acusaciones y culpas

 

Todo lo malo que sucede en casa es nuestra responsabilidad: si no alcanza el dinero, si algo se rompe, si no podemos tener hijos… No importa lo que sea, siempre seremos la persona causante de todos los males habidos o por haber.

3. Críticas

Otra de las agresiones verbales que dañan el concepto que uno tiene de sí mismo. Las descalificaciones sin importar cuánto nos esmeremos, las comparaciones para mal, señalar todos los defectos y la constante evaluación de todas y cada una de las acciones.

A veces, pasamos estas por alto, pero hay que aprender a diferenciar entre una crítica dañina y un comentario constructivo. La primera utiliza palabras y tonos hirientes, nos hace sentir mal y nos desanima a mejorar.

Las agresiones verbales son hirientes

4. Amenazas

Las típicas agresiones verbales previas al maltrato físico. Demuestran la agresividad y dependencia de la otra persona. “Si me dejas me mato”, “si te vas olvídate de los niños”, “si le cuentas esto a alguien te dejo sin dinero”, etc.

 

Es sin dudas una manipulación emocional que evita que actuemos y hace que permanezcamos a su lado sin importar cómo nos trate.

Te puede interesar: El maltrato de pareja: qué efectos psicológicos puede traer

5. Órdenes

Otro de los tipos de agresiones verbales más degradantes que puede haber: nos trata como si fuésemos su esclava o esclavo. Y esto sucede en cualquier lugar, incluyendo en la cama.

Hay que prestar atención al «qué» y «cómo» nos pide que hagamos algo. No es lo mismo pedir “por favor, ¿me traes un vaso de agua?” que espetar un «‘¡tráeme un vaso de agua, inútil!”.

6. Bloqueos de opinión

No nos permite opinar o decir lo que sentimos o pensamos sobre ningún tema. O, cuando lo hacemos, rechaza nuestros puntos de vista.

Las frases claves para detectarlo son: “no sabes lo que dices”, “tú no eres nadie para opinar sobre ello”, “¿desde cuándo eres una experta para hablar sobre eso?”.

Aléjate de quien te trate con desprecio

Quien utilice estas artimañas para manipularte ni te quiere, ni te hará feliz. Lo único que puede unirte a alguien que trate así es la dependencia, porque la única forma de que una relación funcione es a través del respeto mutuo y la confianza.

 

Aléjate de quién te trate con desprecio y te haga sentir mal. Te mereces a alguien que te valore y que no descargue en ti todas sus frustraciones. Tenlo claro: la agresión verbal también es un tipo de maltrato que puede ser muy peligroso.

 
  • VV.AA. (2004). El abuso verbal dentro de la violencia domestica. https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-00152004000100005