6 alimentos que los expertos en seguridad alimentaria no te recomiendan

Para evitar intoxicaciones alimentarias conviene optar siempre por alimentos naturales y de cultivo orgánico para asegurarnos de que su producción ha sido natural y de que no contienen químicos perjudiciales

La alimentación desempeña un papel muy importante en nuestra salud. A través de esta le proporcionamos al cuerpo los nutrientes que necesita para trabajar en óptimo estado y prevenir el desarrollo de enfermedades.

No obstante, no todos los alimentos cuentan con un valor nutricional de alta calidad y, por el contrario, hay algunos cuyos compuestos resultan perjudiciales si se consumen en grandes cantidades.

En las últimas décadas la dieta ha tenido cambios significativos por el incremento en el mercado de comidas industriales que ofrecen una alternativa más “fácil” de alimentación.

El gran problema que ha surgido es que muchos de estos pierden gran parte de sus propiedades y dejan de ser tan saludables para el cuerpo.

Aunque el mercado está invadido con este tipo de productos, en especial, existen 6 que los expertos en seguridad alimentaria aconsejan evitar al máximo.

1. Tomates enlatados

Tomates enlatados

Muchos de los alimentos enlatados contienen BPA, un químico tóxico que se ha asociado con problemas reproductivos, daños neurológicos y el incremento del riesgo de varios tipos de cánceres.

Ingerir más de dos porciones de este tipo de comida al día es suficiente para exceder los límites seguros de exposición a esta sustancia en los niños.

En los tomates, en especial, la acidez es una característica que se debe considerar, pues hace que el BPA se filtre en los alimentos con más facilidad.

Para evitarlo lo más conveniente es elegir tomates frescos, o bien, aquellos que viene en frascos de vidrio.

Ver también: Tomates cocidos o crudos: ¿Cuál es la mejor opción?

2. Carnes procesadas

En los últimos años se ha demostrado que las carnes procesadas o embutidos contienen sustancias que perjudican a mediano y largo plazo la salud.

En primer lugar, porque se fabrican con ejemplares criados en granjas de operaciones concentradas de alimentación de animales. Esto es, aquellas en las que el animal se somete a tratamientos con hormonas de crecimiento, antibióticos y otros medicamentos de uso veterinario.

También porque suelen contener un conservante conocido como  nitrito de sodio, que tras someterse a altas temperaturas pueden convertirse en nitrosaminas, unas sustancias químicas potencialmente cancerígenas.

Hay que sumarle el agravante de que contienen demasiadas grasas saturadas, lo que se ha relacionado con el mayor riesgo de obesidad y problemas del corazón.

3. Brotes crudos

Brotes caseros

La alfalfa y otras raíces se han hecho bastante populares por el sabor que le aportan a los platos y su riqueza en propiedades.

No obstante, en su forma cruda suelen contener E. Coli y otras bacterias que se proliferan con mucha facilidad al llegar al organismo.

Para evitar una infección por su consumo lo mejor es cocinarlas antes de incluirlas en los platos.

4. Huevos crudos

Muchos deportistas consumen huevos crudos por la mañana como parte de su rutina para aumentar la masa muscular y resistencia física.

¿Lo haces? ¡Ten cuidado! En lugar de conseguir estos resultados es muy probable que en algún momento te conduzcan derecho al hospital.

En estos se han encontrado grandes cantidades de Salmonella, un grupo de bacterias que ocasiona graves infecciones gastrointestinales.

Te recomendamos leer: 11 cosas que suceden en tu cuerpo cuando comes huevos

5. Margarinas

Margarinas

Como son de origen vegetal la mayoría de personas consideran que son una alternativa saludable para cocinar.

Sin embargo, está comprobado que contienen grandes cantidades de grasas trans, asociadas con enfermedades del corazón, cáncer, deterioro óseo o enfermedades cutáneas, entre otros.

Cuando se someten a altas temperaturas liberan radicales libres, unas moléculas tóxicas que, al parecer, tienen una estrecha relación con varias patologías crónicas.

A esto hay que sumarle el hecho que contienen conservantes y otros químicos industriales que no son del todo buenos para el organismo.

6. Palomitas de maíz de microondas

Las palomitas de maíz caseras han demostrado ser saludables por su bajo contenido en calorías y significativo aporte de nutrientes.

El inconveniente surge cuando se eligen las de tipo comercial, diseñadas para introducir en el microondas y obtenerlas en cuestión de segundos.

Estas últimas contienen en sus bolsas una sustancia llamada ácido perfluorooctanoico (PFOA), utilizado para impedir que la grasa se filtre a través de la bolsa, y cuya acción se presenta como contaminante de la sangre.

Pese a que se encuentra en la bolsa, las altas temperaturas pueden filtrarlo y conducir al desarrollo de trastornos en el sistema endocrino y alteraciones hormonales.

En conclusión, es esencial ser conscientes sobre esos alimentos que parecen ser saludables pero, en realidad, no lo son.

Evitarlos y elegir los que son 100% orgánicos mantendrá alejadas las enfermedades y ayudará a mejorar la calidad de vida.

 

 

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