6 curiosidades del cerebro masculino

¿Sabías que el cerebro masculino cambia durante la gestación del hijo en el útero materno? Los niveles hormonales se alteran y se produce una sincronía entre el bebé y el padre

Lejos de la concepción simplista que generan los chistes fáciles, el cerebro masculino es lúcido y fascinante. Esto es algo que, sin duda, han corroborado años de avances en genética, en electrofisiología, en técnicas de neuroimagen y en trazado químico.

En este sentido, debemos comenzar por incidir en el hecho de que la realidad exclusivamente masculina se genera, en primer lugar, a partir de sus estructuras cerebrales y de su biología hormonal.

Esto lo sabemos hoy en día gracias a un amplio abanico de investigaciones en neurociencias que muestran cómo la complejidad de las fases hormonales del cerebro del hombre crea una realidad masculina que es esencialmente distinta a la de la mujer.

Asimismo, debemos atender a cómo, desde la misma concepción, al cerebro masculino se le confiere una diferencia cromosómica (XY para varones, XX para mujeres) que determinará su desarrollo fetal y vital.

El cerebro masculino no es solo el adulto:

hombre en bicicleta

  • Debemos atender al afán exploratorio del bebé varón;
  • al cerebro del “tengo que moverme o moriré” del niño;
  • al cerebro del adolescente privado de sueño que, aburrido, busca riesgos;
  • al cerebro de un padre con sus hijos;
  • al cerebro que busca la territorialidad y la jerarquía, así como al cerebro masculino emocional en busca de soluciones.

Así, de manera general, sabemos que el cerebro masculino y el femenino alcanzan los mismos fines y desarrollan las mismas tareas por medio de circuitos diferentes. Repasemos algunas curiosidades del cerebro masculino según su etapa:

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1. Lo que determina que un niño sea niño durante el crecimiento fetal

En origen, todos los cerebros son femeninos. Es a partir de la octava semana tras la concepción cuando la testosterona masculiniza el cerebro y completa su “desfeminización” con la colaboración de la hormona SIM o antimulleriana.

Por eso es correcto decir que desde el vientre de la madre se produce el desarrollo y la masculinización de los circuitos del impulso sexual, de la conducta exploratoria y de los movimientos musculares más bruscos.

2. El mayor interés por la competición, una particularidad del cerebro masculino

hombre con perro paseando feliz

Durante la infancia continúa la producción de la hormona SIM, aunque los niveles de testosterona son bajos desde el primer año hasta los once.

Asimismo, estos niveles hormonales hacen que los niños presenten un mayor interés por la victoria, por el movimiento, por la persecución de objetos y por jugar explorando el entorno con otros niños.

3. Los niveles de testosterona se multiplican por veinte en la adolescencia

No es ningún secreto que la testosterona adolescente causa estragos en el comportamiento sexual del cerebro masculino. Así, en este punto, los circuitos de atracción sexual visual se centran en las zonas erógenas y curvas pronunciadas.

Asimismo, el cerebro masculino percibe las caras masculinas como hostiles, cambia su percepción olfativa de las feromonas e, incluso, sus ciclos de sueño. Esto genera un mayor interés por la masturbación, la jerarquía masculina y el desafío a la autoridad.

4. El hombre maduro y el amor: en busca de la sincronía

Mujer y hombre desnudos

En contra de los prejuicios que comúnmente aceptamos, el hombre se enamora de manera igual de intensa que la mujer. ¡No hay diferencias en la conexión amorosa!

Si bien desde una perspectiva evolucionista, el hombre maduro y soltero concede preferencia al sexo y a la protección, la realidad social e individual de cada persona es totalmente diferente e incapaz de simplificarse.

No obstante, a esta edad y según las circunstancias vitales de cada cual, la prioridad tanto en el hombre como en la mujer suele ser el desarrollo profesional, la concentración en el trabajo y la obtención de dinero.

5. El cerebro de un papá y la sintonización con su bebé

El cerebro masculino también cambia durante la gestación del hijo en el útero materno. La prolactina sube y la testosterona baja, lo que ocasiona que, por ejemplo, los circuitos auditivos se agudicen para oír el llanto del bebé, lo cual genera una enternecedora sincronía padre-bebé.

Puede incluso darse el caso de un embarazo empático (el llamado síndrome de Couvade), en el que el hombre manifiesta típicos síntomas del embarazo femenino mientras la mujer está gestando.

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6. La vejez y la andropausia

Sonrisa de ancianos

Debido al descenso gradual de la testosterona (a los 85 el nivel es inferior a la mitad de la que se tenía a los 20), y debido a que la ratio estrógenos/testosterona se incrementa, el interés por conservar la salud, cuidar de la familia y mantener una herencia es primordial.

Asimismo, es el punto de mayor aproximación a las mujeres, pues la oxitocina les brinda la posibilidad de estar más receptivos a los afectos y a los sentimientos.

Esto es algo que, por su parte, también se ve favorecido por la reducción de la agresividad debido a los niveles más bajos de testosterona.

Nuestra comprensión de las diferencias genéricas esenciales es crucial, pero la biología no lo explica todo. Aunque la diferenciación del cerebro masculino y su comportamiento se inicia orgánicamente, esto es solo el principio.

Nuestros cerebros son plásticos y cambiables y cada cerebro humano es una máquina de aprendizaje que, para bien o para mal, comprende rápidamente qué comportamientos espera la sociedad de ellos.

Gracias a los avances científicos podemos conocer más sobre la diferenciación cerebral entre el hombre y la mujer, así como la influencia que la biología tiene un su vida.

Utilicemos esta información para favorecer la comprensión entre nosotros e interpretar de manera adecuada la complejidad que siempre nos acompaña.

Referencia bibliográfica esencial

Brizendine, L. (2010) El cerebro masculino: las claves científicas de cómo piensan y actúan los hombres y los niños. Barcelona. RBA Divulgación.

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