6 datos sobre la incontinencia urinaria que debes saber

Para que la incontinencia urinaria no condicione nuestra vida debemos vaciar la vejiga con frecuencia, no aguantar las ganas de orinar y hacer ejercicios para fortalecer el suelo pélvico

La incontinencia urinaria son las pérdidas involuntarias de la orina que, con regularidad, se producen al toser o hacer algún tipo de fuerza.

Se trata de un problema muy común en la población y afecta a cerca del 30% de las mujeres en su edad adulta.

La mayoría de los casos se producen por un debilitamiento de la musculatura en la zona pélvica, aunque también puede desarrollarse por el parto vaginal, el consumo de algunos medicamentos y las infecciones vaginales.

Dado que sus síntomas son incómodos y vergonzosos, supone un problema higiénico y psíquico para quienes lo padecen.

Además, por las dificultades o incapacidad para controlarlo, la mayor parte de las veces acaba por afectar de forma significativa la calidad de vida.

Esta condición puede manifestarse en cualquier momento de la vida, aunque es más común tras el embarazo y la menopausia.

Teniendo en cuenta que todos pueden llegar a padecerla, es conveniente conocer algunos datos importantes sobre su desarrollo.

1. Puede producirse por aguantar las ganas de orinar

Aguantar las ganas de orinar

Aguantar las ganas de orinar por tiempo prolongado es un hábito muy común y está relacionado de forma directa con la aparición de la incontinencia.

Aunque al principio no parece generar efectos negativos, con el paso del tiempo debilita la vejiga y aumenta su presión por encima de la que debe tener la uretra.

Esto conlleva a las pérdidas involuntarias de orina, en especial al hacer ejercicio físico, reír, toser o hacer otra actividad que implique un poco de fuerza.

Muchos expertos aseguran que la vejiga se debe vaciar como mínimo cada 4 horas, ya que durante ese tiempo alcanza su capacidad máxima de almacenamiento.

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2. Es un debilitamiento de los músculos del suelo pélvico

Una de las razones por las que se desarrolla esta condición es porque muchos olvidan que los músculos del suelo pélvico también deben ser ejercitados.

En la actualidad hay varios tipos de rutinas que, practicadas de forma regular, aumentan la fuerza y el control sobre esta zona del cuerpo.

Por otro lado, es fundamental tener en cuenta que algunos ejercicios de alto impacto pueden acarrear efectos negativos para este problema.

Hacer esfuerzos indebidos al correr, saltar o levantar pesas puede generar un estiramiento de las fibras del piso pélvico, de modo que se pierde la capacidad de contracción.

3. Algunos alimentos aumentan el riesgo

Refrescos

El consumo excesivo de algunos alimentos está relacionado con el incremento del riesgo de este problema de salud.

Esto se debe a que sus compuestos pueden ocasionar una irritación en la vejiga, y hacer que se contraiga más seguido para evacuar el líquido.

También ocurre con la ingesta de bebidas y productos diuréticos que aumentan la producción de orina.

Entre estos cabe destacar:

  • Los cítricos.
  • El zumo de tomate.
  • El té.
  • El café.
  • El chocolate.
  • Los refrescos.
  • Las bebidas energizantes.
  • Los pimientos picantes.

4. Hay varios tipos de incontinencia urinaria

La forma de desarrollo de la incontinencia urinaria permite diferenciar varios tipos de la enfermedad.

  • Aquella que se produce al estornudar, toser o levantar algo pesado se conoce como “incontinencia de esfuerzo” y es una de las más frecuentes.
  • La “incontinencia de urgencia” es aquella en la que se produce una liberación repentina de orina, cuando el paciente menos lo espera, incluso en momentos inoportunos.
  • También hay una llamada “incontinencia psicógena” que se relaciona con estímulos externos como el contacto con el frío o el agua.
  • Por último se distingue una variedad llamada “incontinencia neurológica”.

Esta se desarrolla en pacientes con trastornos del sistema nervioso, alzhéimer, párkinson y lesiones medulares.

5. Los hombres también pueden padecerla

Thoughtful man in the living room

La población femenina es la que más riesgo tiene de desarrollar este problema urinario; no obstante, eso no quiere decir que los hombres estén exentos de padecerla.

Su desarrollo puede darse por daños en la vejiga o ciertas condiciones de la próstata y, de hecho, es común en pacientes estresados o con problemas de diabetes.

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6. Tiene varios tratamientos

Aunque no siempre se puede controlar por completo este problema, existen algunos tratamientos que ayudan a reducir su recurrencia y síntomas.

La práctica regular de ejercicios de fortalecimiento, como los ejercicios de Kegel, aumentan la fuerza del suelo pélvico y reduce los escapes de orina involuntarios.

Técnicas como el vaciado doble de la vejiga también han dado resultados interesantes en su control.

Los medicamentos antimuscarinicos que bloquean las contracciones de la vejiga y los fármacos agonistas alfa-adrenérgicos también sirven para incrementar la fuerza del esfínter.

Como última medida está la cirugía ,que consiste en un corte en la vagina y una reparación paravaginal.

Además de tener en cuenta los datos mencionados, es esencial saber que esta afección tiene consecuencias en la salud emocional, la vida sexual y el entorno social.

Por lo tanto, ante la sospecha de padecerlo, es primordial buscar ayuda médica para controlarlo.