6 desencadenantes comunes de ansiedad que puedes evitar

Tanto la ingesta de alcohol como una dieta poco equilibrada pueden influir en la aparición de la ansiedad, por lo que es fundamental evitarlos, como prevención

La ansiedad es un trastorno de carácter psicológico que se produce por una alteración del sistema nervioso ante estímulos internos o externos.

Es una respuesta de anticipación involuntaria que se caracteriza por una sensación de inquietud o temor, casi siempre en situaciones de estrés o peligro.

En cada individuo puede manifestarse de diferentes formas, en función de los factores que influyen en su aparición y el poder mental para sobrellevarlo.

Si bien suele ser esporádica y fácil de tratar, algunos pacientes requieren de ayuda profesional porque les es imposible controlarla.

Debido a esto es importante conocer cuáles son sus causas y qué hábitos cotidianos pueden influir en su recurrencia.

En esta ocasión queremos revelar 6 desencadenantes comunes para que procures evitarlos al máximo.

¡Descúbrelos!

1. Exceso de trabajo

estres de trabajo

El ámbito laboral es muy importante para todos los seres humanos. Tener un trabajo estable y bien remunerado da, de alguna forma, una agradable sensación de satisfacción y tranquilidad.

No obstante, cuando se hace en exceso, sin dejar tiempo para el descanso, puede convertirse en un desencadenante potencial de estrés y ansiedad.

  • Aunque el trabajo duro trae consigo sus recompensas, es fundamental evitar los excesos para no llegar a sentir fatiga física y mental.
  • Las horas libres, para descansar o compartir en familia, liberan el estrés laboral y mejoran el estado de ánimo.

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2. Niveles bajos de azúcar en la sangre

Los descontroles en los niveles de azúcar en la sangre siempre afectan la salud. Cuando estos tienden a disminuir, el cerebro no funciona de forma adecuada y, a su vez, se producen síntomas como los mareos y las dificultades de concentración.

Dado que la glucosa es una fuente de energía para todo el organismo, su carencia influye de forma directa en la actividad cerebral y del sistema nervioso central.

Por lo tanto, se genera un mecanismo de respuesta ante lo que se considera una “amenaza” y, desde entonces, incrementa el estrés y la ansiedad.

3. Mala alimentación

comida chatarra

Muchas personas pasan por alto la relación que tienen los alimentos con la salud mental y del sistema nervioso.

Los nutrientes que se absorben a través de su consumo son determinantes para un óptimo trabajo del cerebro y los nervios.

Por lo tanto, mantener una dieta llena de comida rápida, carnes procesadas y azúcares puede volverse un desencadenante de los episodios de ansiedad y depresión.

Este tipo de comidas no aportan nutrientes de calidad y, por su composición, pueden influir en los desbalances de la química cerebral que regula las emociones.

4. Mal manejo del estrés

El estrés y la sensación de ansiedad suelen venir de la mano. No saber cómo afrontar las situaciones que desencadenan este tipo de emociones es lo que explica por qué muchos se sienten ansiosos de forma recurrente.

Es fundamental entender que, por muy difícil que sea el problema, no podrá solucionarse con más estrés o emociones negativas.

Comprendiendo esto, lo ideal es tomar unos minutos para despejar la mente y poner en práctica algún hábito de relajación.

Algunos de los que puedes practicar son:

  • Leer un libro.
  • Pintar o dibujar.
  • Tomar un baño caliente o con sales.
  • Practicar yoga.
  • Hacer ejercicio físico.

5. Ingesta excesiva de bebidas alcohólicas

Depresion alcohol

Mientras que ingerir una pequeña copa de vino tinto puede ser saludable, tomar bebidas alcohólicas de forma excesiva trae consigo consecuencias que van más allá de las afecciones físicas.

El alcohol, que suele ser difícil de metabolizar, aumenta la segregación de cortisol, es decir, la hormona responsable del estrés.

Esta sustancia química cambia la actividad del sistema nervioso y, en poco tiempo, puede desencadenar sensaciones de ansiedad y depresión.

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6. Dormir mal

Para nadie es un secreto que una parte muy importante de la salud física y mental depende de una buena calidad de sueño.

Dormir bien, no menos de 8 horas diarias, renueva las energías y ayuda a eliminar residuos que el organismo no necesita.

Sin embargo, cuando se ha tenido un día sobrecargado de estrés o problemas, es habitual que se presente insomnio o dificultades para conciliar el sueño.

Producto de esto, es común que la persona sienta ansiedad, no solo acompañada de inquietud e irritabilidad, sino también de deseo insaciable de comer.

¿Te sientes demasiado ansioso últimamente? Identifica alguna de las causas mencionadas y procura adoptar hábitos saludables que te ayuden a superarlo.

Ten en cuenta que, aunque este trastorno se ha vuelto común, es primordial atenderlo de forma oportuna para que no se convierta en un problema crónico.

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