6 enemigos de tu salud cerebral que deberías alejar ahora mismo

Muchos de los alimentos que incluimos de forma habitual en nuestra dieta podrían estar deteriorando nuestra salud cerebral y encontrarse detrás de diferentes problemas de concentración

La salud cerebral depende de muchos factores internos y externos. Aunque muchas enfermedades que la afectan son de origen genético, la práctica recurrente de ciertos hábitos también le puede producir un importante deterioro.

Si bien es inevitable que algunas de sus funciones se reduzcan como parte del envejecimiento, a veces se pasan por alto varios “enemigos” que propician al desgaste prematuro de sus neuronas y tejidos.

Entre estos nos encontramos con ciertas sustancias que contienen los alimentos de consumo habitual, las cuales inciden, de algún modo, en la reducción de su actividad.

En esta oportunidad hemos recopilado los 6 principales para que procures limitarlos en tu dieta antes de que te generen un impacto negativo.

1. Glutamato monosódico

glutamato-monosodico

El glutamato monosódico es un componente que suele encontrarse en gran parte de los alimentos empaquetados o enlatados.

Es una sal concentrada que se utiliza con el fin de conservar la comida por más tiempo, manteniendo su sabor y olor.

  • Su consumo se relaciona con el incremento de la producción de dopamina en el cerebro, una sustancia que produce sensación de bienestar momentánea.
  • El problema es que también cuenta con una alta concentración de las llamadas “excitotoxinas”, las cuales impactan de forma negativa en la salud cerebral.
  • Estas se vinculan con el desarrollo de enfermedad de Parkinson, alzhéimer, demencia y fatiga crónica.

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2. Flúor

El flúor es uno de los elementos que se le añade al agua potable con el fin de mantener su pureza y salubridad. Los consumidores no lo perciben, pero está presente en el chorro que sale del grifo.

Pese a su función, su uso se ha cuestionado a lo largo de los años, en especial por los posibles efectos que acarrea en la salud humana.

  • Hay estudios que sugieren que tiene una relación con el bajo rendimiento intelectual y la alteración de algunas funciones cognitivas.
  • Además, organismos como la UNICEF también se han pronunciado en contra de este componente dentro del agua.

3. Azúcar refinado

Azúcar refinada

El azúcar refinado y todos sus derivados han sido catalogados como uno de los principales “venenos blancos”, junto con la sal y las harinas refinadas.

En la actualidad es uno de los añadidos que más se utilizan en la cocina y, pese a las advertencias, sigue siendo uno de los alimentos más consumidos.

  • Su ingesta excesiva altera las funciones del metabolismo y pone en riesgo las funciones cognitivas.
  • Tras ser asimilada en el organismo, limita la función de la proteína BDNF, encargada de realizar importantes funciones dentro del sistema nervioso.
  • Producto de esto se pueden producir problemas en la memoria, dificultad en la conexión entre neuronas y depresión.

4. Edulcorantes artificiales

Los edulcorantes son sustancias utilizadas en la industria alimentaria para remplazar el azúcar. Aunque algunos son de origen orgánico, la mayoría son elaborados con químicos y sustancias artificiales que no son del todo buenas.

  • Estos son conocidos como “venenos para el cerebro” porque son los responsables de la excitación y sobreestimulación de las neuronas.
  • Sustancias como el aspartamo y la sacarina pueden desencadenar desórdenes en el sistema nervioso, y provocar ansiedad, migrañas y dificultades en el habla.
  • A menudo, se concentran en comidas industriales de paquete o aquellas con etiquetas “light” o “bajo en azúcar”.

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5. Gluten

gluten

Los alimentos con altas concentraciones de gluten han pasado a formar parte del listado de “enemigos” de la salud cerebral.

Este conjunto de proteínas, presente en varios cereales, se adhieren del intestino delgado y producen varios desórdenes metabólicos.

  • Su mala asimilación aumenta los desequilibrios inflamatorios y el riesgo de padecer enfermedades asociadas.
  • Si bien muchos no tienen sensibilidad al componente, en general puede afectar el sistema nervioso cuando se consume en grandes cantidades.

6. Alcohol

Las bebidas alcohólicas contienen toxinas y compuestos químicos que pueden conducir a un deterioro significativo de las funciones cerebrales.

Su consumo excesivo afecta de forma directa el funcionamiento del hígado, pero también puede conllevar a un problema conocido como “niebla cerebral”.

  • Esta condición se caracteriza por un estado en el que el cerebro está empañado y no consigue pensar con claridad.
  • Además, interfiere en el funcionamiento del sistema nervioso y puede aumentar la ansiedad y los estados depresivos.

¿Estás expuesto a los efectos de estos enemigos del cerebro? Si es así, procura tomar medidas para limitarlos antes de que te generen alguna complicación o impacto indeseado.

Adicional a esto, procura adoptar hábitos y ejercicios para fortalecer las funciones cognitivas.