6 errores comunes que arruinan la calidad de tu desayuno

Carolina Betancourth 27 diciembre, 2015
Dado que el desayuno debe proporcionarnos un 25% de las energías diarias es imnportante consumir alimentos sólidos y no limitarse a tomar solo un café o un té

El desayuno es una de las comidas principales del día y, de hecho, en la actualidad se considera como la más importante para mantener la salud y un peso estable.

Ingerir alimentos con una alta riqueza nutricional en esas primeras horas de la jornada es determinante para un reparto más armónico de las calorías y una disminución en la sensación de ansiedad.

Sin embargo, a pesar de todo esto, aún son muchos los que creen que un simple café con galletas es más que suficiente hasta llegar a la siguiente comida, o peor aún, prefieren ignorarlo.

Para que sea energético y beneficioso es esencial que contenga cierta cantidad de proteína, grasas y carbohidratos; sin embargo, algunos no logran hacerlo de la forma adecuada y acaban cometiendo errores que disminuyen su calidad.

En esta ocasión vamos a mencionar esas ideas equivocadas del desayuno que impiden que sea 100% saludable. ¿Identificas alguna?

1. Consumir demasiada sal

Consumir demasiada sal

El exceso de sodio al desayuno, y a cualquier hora del día, es una de las causas principales de trastornos como la retención de líquidos y problemas de circulación.

Lo más preocupante de todo es que suele ser muy fácil ingerirlo en cantidades exageradas, ya que está presente en muchas comidas habituales.

Por ejemplo, si quieres desayunar con queso, pan u otra preparación salada debes procurar que los niveles de este sean lo más bajo posibles.

Además, es mejor hacer a un lado los alimentos procesados, grasas vegetales y embutidos que son productos que la contienen en cantidades que sobrepasan los índices recomendados.

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2. No incluir vegetales ni frutas

Por estar basado en cereales integrales, frutos secos y yogur, a simple vista parece que se está haciendo la mejor elección para comenzar el día.

No obstante, a pesar de que estos son alimentos muy saludables, resulta erróneo no incluir, por lo menos, alguna pieza de frutas y verduras.

De acuerdo con las recomendaciones dadas por la Organización Mundial de la Salud, toda persona debe ingerir por lo menos 400 g de vegetales y frutas al día.

El desayuno suele ser una hora bastante apropiada para incorporarlos, porque así se aprovecha su fibra, antioxidantes y demás nutrientes.

3. Ingerir poco líquido

Ingerir poco líquido

Puede que los líquidos no se tomen con exactitud a la hora del desayuno, pero sí deben tomarse en horas de la mañana.

El agua representa cerca del 60% del peso corporal y también es el principal componente de la sangre.

Justo después de levantarse, el cuerpo pierde una cantidad significativa de líquido y sales minerales con la orina, lo que produce cierto grado de deshidratación.

En este sentido, es bueno tomar antes del desayuno alguna bebida natural como un zumo, una taza de té o agua tibia con limón.

4. No saber elegir los hidratos de carbono

Es esencial saber que los carbohidratos se dividen en dos categorías: simples y complejos. Los primeros se pueden encontrar en alimentos como el azúcar de mesa, las harinas blancas y algunos lácteos.

Por su parte, los complejos son aquellos contenidos en frutos secos, cereales integrales y vegetales verdes, los cuales aportan cantidades significativas de fibra, aminoácidos y vitaminas.

Estos últimos son los que se deben elegir para la primera comida del día, ya que tardan más en digerirse pero aumentan el gasto energético sin elevar los niveles de azúcar en la sangre.

5. Es demasiado escaso

Es demasiado escaso

Los expertos en salud y nutrición aseguran que el desayuno debe proporcionar un 25% de las energías diarias, es decir, unas 500 calorías. Sin embargo, si se busca adelgazar, estas se pueden reducir hasta 350, nunca menos.

El consumo de un té o un café con un par de galletas no cumple con este requerimiento y tampoco suele proporcionarle los nutrientes que necesita para activar sus principales funciones.

Esa escasez se traduce en horas posteriores en mayor sensación de hambre y debilidad física y mental.

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6. Olvidar incorporarle proteína

Las proteínas son nutrientes esenciales que favorecen la formación de masa magra, además de participar en el crecimiento y el mantenimiento del pelo, las uñas, los órganos internos y hasta la sangre.

Pese a esto, sigue siendo uno de los mayores déficits entre las personas, en especial a la hora del desayuno.

Ingerirlas a esta hora del día aumenta la sensación de saciedad y participa de forma activa en el incremento del rendimiento físico y mental.

La falta de tiempo no debe ser una excusa para dejar de tomar un desayuno completo y saludable. Planear el menú con anticipación y aprender a hacer correctas elecciones alimenticias ayudará a aprovecharlo al máximo.

 

 

 

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