6 errores que no se deben cometer después de hacer ejercicio

Carolina Betancourth·
31 Marzo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas al
07 Junio, 2019
Hacer ejercicio físico tiene muchos beneficios para el organismo. No obstante, hay que prestar atención a todo lo que hacemos tras finalizar su práctica. De este modo, evitamos caer en errores.

Tras finalizar una rutina de entrenamiento es fundamental mantener hábitos saludables. Si bien lo pasamos por alto, esas acciones que llevamos a cabo después de entrenar inciden mucho en los resultados que tenemos con el ejercicio. Entonces, ¿qué hacer después de hacer ejercicio?

Para no caer en errores, debemos vigilar desde aspectos nutricionales, hasta cosas simples como garantizar una buena rehidratación, retirarse el sudor, etcétera. Para tener esto más claro, a continuación queremos abordar esos errores que, por lo general, algunos cometen tras ejercitarse.

Errores que se cometen después de hacer ejercicio

Empecemos por lo más importante; tomar la decisión de hacer ejercicio físico es una de las mejores cosas que podemos hacer para mejorar la salud. Según una publicación en Cold Spring Harbor Perspectives in Medicine, hacer ejercicio puede reducir el riesgo de hasta 40 enfermedades crónicas.

En concreto, contribuye a mejorar la salud cardiovascular, disminuye el riesgo de diabetes tipo 2, previene la obesidad y el sobrepeso, sin olvidarnos que también mejora la salud mental. Además, su práctica diaria nos aporta vitalidad y buena energía. 

Sin embargo, para sacarle el máximo provecho, debemos procurar no caer en ciertos errores una vez finalizamos su práctica. Si bien podemos pensar que son cosas sin importancia, en realidad pueden volverse determinantes para obtener efectos positivos con este hábito.

1. Consumir platos altos en calorías

Chica comiendo una hamburguesa después de hacer ejercicio

Los alimentos que se consumen después de hacer ejercicio, incluso los que se toman a cualquier hora del día, no deben ser muy cargados en calorías. De nada servirá el entrenamiento si después se recuperan las calorías quemadas. Los únicos que pueden comer “lo que quieran” son las personas que hacen deportes de alta intensidad, como los atletas.

El resto de nosotros, las personas “normales”, debemos procurar limitar la ingesta de calorías si queremos obtener los beneficios del ejercicio. Para ello, es conveniente consumir fuentes de proteína, como pueden ser carnes magras, frutos secos o legumbres.

De acuerdo con un estudio publicado en The Physician and Sportsmedicine, tomar proteína después de hacer ejercicio le puede ayudar al cuerpo a obtener los aminoácidos que necesita para construir nuevo tejido muscular. 

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2. No beber suficiente agua

Es muy importante beber agua durante y después de entrenar. Muchas personas no la consumen en las cantidades suficientes. También es común sustituir el agua por bebidas poco saludables, como refrescos y gaseosas.

De acuerdo con información de American Academy of Family Physicians (AAFP), es conveniente consumor alrededor de 20 onzas de agua unas 2 o 3 horas antes de entrenar. Durante el entreno, se deben tomar unas 8 onzas. Además, unos 30 minutos después del ejercicio, se toman otras 8 onzas. 

Otro error recurrente es pensar que solo se debe beber cuando se suda demasiado. La sudoración no está relacionada de forma directa con la cantidad de agua que se ingiere.

3. No dormir bien

Los profesionales recomiendan una buena rutina basada en una alimentación correcta y un descanso adecuado. El organismo necesita dormir un mínimo de horas cada día para rendir correctamente. En concreto, requiere de 7 a 8 horas diarias de sueño sin interrupciones para recuperar la energía gastada durante las actividades físicas.

Es un gran error no dormir bien después de hacer ejercicio físico, independientemente de la hora en que se haga. El descanso nocturno, como lo detalla un estudio en American Journal of Lifestyle Medicinemejora los efectos del ejercicio en el cuerpo y, a su vez, ejercitarse contribuye a un sueño reparador. 

4. Ingerir bebidas energéticas

Bebidas energéticas

Las bebidas energéticas no deben convertirse en sustitutivos del agua natural.  No suele ser recomendable consumir este tipo de productos habitualmente. Puede conllevar a consecuencias graves para la salud, tal y como lo advierte una investigación publicada en International Journal of Health Sciences.

Los energizantes suelen contener compuestos estimulantes no naturales que no siempre resultan beneficiosos, como por ejemplo: la cafeína, el ginseng o la taurina, entre otros. Estos pueden generar nerviosismo, ansiedad y en casos más graves problemas cardíacos.

Además, según el estudio mencionado, al aumentar la diuresis, deben evitarse durante el ejercicio prolongado en un ambiente caluroso debido a la posibilidad de deshidratación. En cualquier caso, de ingerirse, debería ser antes del entrenamiento y no después, siempre en cantidades moderadas.

5. No hacer ejercicios de estiramiento

La mayoría de nosotros tenemos la mala costumbre de finalizar la rutina de ejercicio sin más. No hacemos estiramientos y nos vamos a casa sin hacer ese “cierre”. No obstante, como lo explica un artículo en Harvard Health, “el estiramiento mantiene los músculos flexibles, fuertes y saludables”. 

Es importante hacerlo después de hacer ejercicio, ya que tras la actividad se obtiene el flujo de sangre necesario y los tejidos están más flexibles. Esto permite mantener los músculos sanos y reduce el riesgo de lesiones.

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6. No limpiar los equipamientos

Retirarnos el sudor de la piel con una ducha no es la única medida higiénica que debemos tener en cuenta después de entrenar. También es importante lavar bien la botella de llevar agua, la ropa, la colchoneta y todos los elementos con que hayamos tenido contacto.

¿Por qué motivo? la humedad que deja el sudor, sumado a las bacterias, pueden ocasionar olores desagradables o, en casos más extremos, infecciones. Asegúrate de dejar todo limpio y desinfectado. 

En resumen

Después de hacer ejercicio físico debemos fijarnos bien en los hábitos que llevamos a cabo. Así, obtenemos más beneficios con su práctica y llegamos a ver los resultados que esperamos. 

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