6 estrategias para reducir el consumo de colesterol desde tu cocina

Para reducir el colesterol es conveniente optar por métodos de cocción alternativos a los fritos, como puede ser la cocción o el asado. Así evitamos el exceso de grasas

El colesterol es un lípido que el organismo necesita para funcionar en óptimas condiciones, ya que participa en la producción de algunas hormonas, los ácidos digestivos y las estructuras corporales.

El hígado lo segrega internamente, pero también se absorbe a través del consumo de algunos alimentos que lo contienen.

Si bien es muy importante para la salud, podría convertirse en un peligroso enemigo cuando no se controla de manera adecuada.

Y es que, aunque no se desconoce su función, los niveles excesivos podrían incrementar el riesgo cardiovascular y los problemas renales y hepáticos.

Lo más preocupante de todo es que muchas personas ignoran que lo tienen en niveles altos ya que, como otras enfermedades, no suele manifestarse con síntomas iniciales contundentes.

Debido a esto los médicos recomiendan la realización de exámenes periódicos y una alimentación balanceada, controlada en grasas y calorías.

A continuación vamos a compartir 6 interesantes estrategias para que empieces a disminuir su ingesta desde la cocina.

1. Remplaza la margarina

Margarinas

La margarina es un producto alimenticio cuya composición incluye niveles altos de colesterol y grasas saturadas.

Su consumo regular puede influir en los desbalances de los lípidos de la sangre y, a su vez, en la aparición de trastornos cardiovasculares como la arteriosclerosis.

Para reducir o evitar su uso se aconseja el uso de aceites vegetales, tales como:

  • Girasol
  • Oliva
  • Colza (canola)
  • Cártamo
  • Aguacate

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2. Cambia los aderezos

Las salsas y los aderezos utilizados para mejorar el sabor de algunos platos contienen demasiadas calorías y grasas saturadas.

Su ingesta excesiva incrementa los niveles de colesterol malo y, a largo plazo, participa en el desarrollo de algunos trastornos metabólicos.

Por lo tanto, es conveniente cambiarlos por alternativas más saludables como:

  • Crema agria
  • Mostaza baja en grasa
  • Yogur griego
  • Pasta de tomate natural
  • Hierbas y especias

3. Consume lácteos bajos en grasa

Lácteos

Los productos de origen animal como los lácteos son una importante fuente de colesterol que, con el tiempo, influyen en el aumento del mismo en la sangre.

La leche, los yogures y los quesos cuentan con un alto nivel de grasas saturadas que pueden afectar la salud.

Debido a esto es aconsejable adquirir las presentaciones “bajas en grasa”, “descremadas” o “cero grasas” para moderar su consumo.

Eso sí, es primordial tener en cuenta que, a pesar de sus etiquetas, estos productos contienen un nivel significativo de calorías y, por ende, no es conveniente ingerirlos en exceso.

4. Utiliza aceite de oliva virgen extra

El aceite de oliva virgen extra es una de las “grasas saludables” que merecen ser incluidas dentro del plan de alimentación diario.

Se trata de una fuente natural de ácidos grasos esenciales que, en lugar de acumular el colesterol, facilita su eliminación de la sangre para controlar sus niveles.

Cuenta con una alta concentración de sustancias antioxidantes que frenan el daño oxidativo para reducir el riesgo de endurecimiento arterial.

Además, su sabor es muy agradable y combina a la perfección con muchos otros alimentos.

5. Modifica el método de cocción

fritura

Pese a que muchos lo ignoran, el método de cocción de los alimentos tiene mucho que ver con el aumento de los lípidos en la sangre.

Tanto el colesterol como los triglicéridos pueden aumentar debido al uso de aceites en la preparación de las comidas.

Preferir freír en lugar de asar u hornear es un hábito que tarde o temprano provoca reacciones negativas en la salud.

Además, se debe tener en cuenta que las altas temperaturas disminuyen o destruyen la calidad nutricional de los ingredientes.

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6. Incrementa el consumo de vegetales

Los vegetales son excelentes aliados para disminuir los niveles de colesterol y otros problemas asociados a este.

Son muy bajos en calorías y están llenos de nutrientes que limpian las arterias y mejoran su elasticidad.

Algunos nutricionistas sugieren que las porciones de este alimento sean equivalentes a la mitad del plato.

De este modo se aprovecha su poder saciante y, de paso, se le proporciona al cuerpo una cantidad interesante de nutrientes esenciales.

Cabe destacar que lo idóneo es ingerirlos crudos, ya que es la única forma de obtener el 100% de sus propiedades.

Como lo acabas de ver, con simples decisiones puedes empezar a controlar el colesterol desde antes de ingerirlo a través de los alimentos.

Ponlos en práctica en tu cocina y lleva una vida más saludable.