6 factores que elevan el riesgo de sufrir un ataque cardíaco

Si pasamos muchas horas sentados aumentamos de manera considerable el riesgo de padecer un ataque cardíaco, aunque practiquemos actividad física. Debemos procurar establecer pausas y levantarnos para evitar los daños

Las enfermedades del corazón son una de las principales causas de muerte tanto en hombres como en mujeres de todo el mundo.

Un ataque cardíaco se produce cuando una parte del músculo del corazón comienza a morir debido a las enfermedades coronarias que se producen por la obstrucción arterial.

Esta condición resulta de la acumulación de un material graso que se deposita en los vasos sanguíneos, y que impide el adecuado suministro de la sangre al corazón.

Con el paso del tiempo esto hace que se forme un coágulo de sangre, el cual puede crecer lo suficiente como para bloquear la totalidad del flujo sanguíneo.

Si esta obstrucción no recibe un tratamiento oportuno, la parte del corazón que se alimenta de esta arteria se debilita hasta perder su función.

Si bien no en todos los casos causa muerte inmediata, la cicatriz que deja ocasiona graves problemas de salud a futuro y eleva las probabilidades de paro cardíaco repentino.

Los responsables de esta condición varían en cada caso y casi siempre son el resultado de los hábitos de vida del individuo.

A continuación queremos revelar los 6 factores que más elevan el riesgo pero que pueden evitarse.

¡Descúbrelos!

1. El estrés

El estrés

Está comprobado que los continuos episodios de estrés generan una reacción inflamatoria en el cuerpo, activan el sistema nervioso simpático y suprimen el sistema parasimpático.

Esa supresión de las funciones del sistema nervioso parasimpático están vinculadas con el mayor riesgo de ataque cardíaco y enfermedades cardiovasculares.

Esto quiere decir entonces que, para evitarlos, es primordial disminuir los niveles de estrés a través de la práctica de técnicas de relajación, ejercicio o yoga, entre otros.

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2. Tabaquismo

Los fumadores entre treinta y cuarenta años de edad tienen hasta cinco veces más riesgo de ataque cardíaco en comparación con los no fumadores de este mismo grupo de edad.

El consumo excesivo de cigarrillo es uno de los responsables directos de al menos un 20% de todas las muertes anuales en el mundo.

Las toxinas que contiene el tabaco van a parar al torrente sanguíneo y, a través de este, afectan las células de todo el organismo.

3. Estilo de vida sedentario

Estilo de vida sedentario

Los individuos que viven en el sedentarismo tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto en comparación con aquellos que hacen actividad física de forma regular.

La práctica moderada de ejercicio aeróbico regula varias funciones del organismo y beneficia el músculo cardíaco en diferentes formas.

Por ejemplo, una caminata diaria puede:

  • Bajar la frecuencia cardíaca y la presión arterial
  • Regular los niveles de colesterol
  • Controlar los niveles de azúcar en sangre
  • Abrir los vasos sanguíneos y evitar la coagulación
  • Reducir el estrés

Para que la protección cardíaca sea óptima se debe tener un gasto energético significativo.

4. Obesidad

Los pacientes con obesidad tienen un elevado riesgo de sufrir hipertensión, colesterol alto, problemas de circulación y, por ende, ataques del corazón.

El riesgo se eleva aún más cuando la grasa se queda acumulada en la zona abdominal.  De hecho,  se estima que las personas con una cintura de más de 90 cm y unos niveles de triglicéridos altos tienen grandes probabilidades de padecer una enfermedad cardíaca en los siguientes cinco años.

Tanto el sobrepeso como la obesidad aumentan los niveles de proteína C reactiva, una sustancia que descontrola los procesos inflamatorios del organismo y afecta al corazón.

5. Diabetes y resistencia a la insulina

Diabetes y resistencia a la insulina

Las personas con diabetes y resistencia a la insulina tienen un 60% de riesgo de padecer un infarto de miocardio y un 25% de embolias.

Estas condiciones parece que tienen efectos negativos sobre el funcionamiento del músculo cardíaco, en especial por las alteraciones que provoca en el metabolismo.

La insulina estimula la liberación de dos sustancias, la endotelina y el óxido nítrico, que son esenciales para mantener la elasticidad de las arterias.

Por esto, el desarrollar resistencia a la misma puede provocar un desequilibrio en los niveles de estas sustancias.

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6. Permanecer sentados durante mucho tiempo

El hábito de estar sentados por mucho tiempo, aunque se le dedique tiempo al gimnasio, incrementa significativamente el riesgo cardíaco.

Esta posición tiene efectos negativos sobre las funciones cardiovasculares y metabólicas, lo que a largo plazo puede provocar una insuficiencia en el corazón.

Ponerse de pie varias veces al día y hacer ejercicios de estiramiento son formas simples de evitar los daños causados por estar sentados.

La consideración y conocimiento de estos factores son determinantes para evitar sus consecuencias sobre la salud cardíaca. Si acabas de identificarte con uno o varios de ellos, trata de cambiarlos y consulta al médico.