4 formas de combatir el agotamiento mental

Okairy Zuñiga · 30 noviembre, 2016
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 11 marzo, 2019
En la mayoría de los casos, suele ocurrir que no se tenga apenas tiempo de descanso. Sin embargo, o bien no se le dedica tiempo a la propia persona, o bien este tiempo resulta prácticamente inexistente.

Debido al nivel de rendimiento que se suele requerir para realizar las obligaciones correspondientes, es habitual que se desarrolle agotamiento mental. Debido a excesivas exigencias personales o profesionales.

En la mayoría de los casos, suele ocurrir que no se tenga apenas tiempo de descanso. Lo cual resulta fundamental para poder rendir adecuadamente. Sin embargo, o bien no se le dedica tiempo a la propia persona, o bien este tiempo resulta prácticamente inexistente.

Debido a esto, surgen problemas relacionados con un cansancio que puede acabar por volverse crónico. Este problema, si no se trata a tiempo de forma adecuada, tiene consecuencias. Existe el riesgo de que termine por afectar a la salud física o psicológica.

A continuación, desarrollamos distintas formas de ayudar a combatir el agotamiento mental. 

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1. Mide tus victorias en función del esfuerzo, no de los resultados

Una de las principales causas del agotamiento mental es la sobreexigencia. Entre otras causas, esto se debe a que en muchas ocasiones, se educa a las personas para contar sus victorias en función de los resultados.

Esto significa que no importa qué se consiga o cuánto se esfuerce uno mismo. Si no se logra aquel gran objetivo que se quería alcanzar, se tachará a la persona como un fracasado.

No siempre es bueno centrar la atención en la meta final. Muchos profesionales aconsejan el hecho de proponerse pequeños objetivos y basar la motivación de lograr grandes retos en el esfuerzo y la constancia que se pone en ir consiguiendo los primeros.

Es importante darse la oportunidad de premiar por cada progreso o pequeño triunfo.

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2. Suma pasión y resta responsabilidades

En muchas ocasiones, el día a día se llega a convertir en una rutina en la que se vive para trabajar y no al contrario. Se pueden adquirir grandes responsabilidades, que en muchos casos sirven de motivación personal. Pero si entre medias de todo ese gran trabajo y obligación no se encuentra pasión, el final el esfuerzo termina por desperdiciarse.

Es muy recomendable encontrar aquellos aspectos del trabajo o la rutina en los que la persona encuentra una verdadera pasión por desarrollar. Y entonces, incorporarlos al día a día.

Los expertos recomiendan adoptar algún pasatiempo que de verdad motive y guste a la persona. Por ejemplo, una clase por la tarde de cualquier actividad adicional. O incluso la práctica de algún deporte durante el fin de semana.

3. Consumir la cantidad adecuada de proteínas

Dado que el cerebro es uno de los órganos con mayor gasto energético, consumir calorías en exceso o demasiados azúcares, en ocasiones, resulta contraproducente.

En lugar de eso, es recomendable consumir alimentos que sean lo más naturales posible. Los más beneficiosos suelen ser aquellos que no presentan añadidos. Como por ejemplo son las frutas. También es bueno aprender a limitar las cantidades de sal consumidas habitualmente. 

Eliminar los azúcares procesados en la medida de lo posible

Esta practica, aunque complicada, debido a que el azúcar es uno de los componentes más habituales en casi todas las comidas, puede resultar muy favorecedora.

El primer paso consistiría en leer las etiquetas de aquellos alimentos y bebidas que consumes habitualmente. De este modo, se puede aprender a diferenciar qué alimentos son más naturales y cuáles incluyen un mayor número de aditivos.

Cuanto más natural resulte el alimento consumido, más beneficios se aporta a la persona.

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4. Hábitos de sueño estrictos contra el agotamiento mental

Los profesionales suelen recomendar mantener rutinas de sueño muy estrictas de cara a obtener mejores resultados. Y es que dormir un cierto número de horas dentro de un horario establecido es muy importante.

Tanto niños como adultos necesitamos una rutina para dormir bien definida. Esto permite que la mente sepa cuándo descansar y disminuya el agotamiento mental.

Generalmente, se suele recomendar descansar durante un mínimo de 7 u 8 horas en los adultos. 9 o 10 en el caso de los niños. Alterar los horarios, o dormir menos de 6 horas de forma habitual, puede acabar por conllevar graves afecciones. Tanto físicas como psicológicas.

Esto se marca mucho más en el caso de los niños, al estar en proceso de crecimiento.