6 hábitos que dañan nuestro hígado

Dado que nuestro hígado se regenera y desintoxica mientras dormimos, para facilitarle esta tarea debemos adecuar nuestros horarios e irnos a la cama a una hora prudente

¿Cómo saber si cuidamos correctamente de nuestro hígado? En ocasiones cometemos sin saberlo pequeños errores, o llevamos hábitos de vida que no son adecuados para la salud de nuestro cuerpo.

El hígado es uno de los órganos más importantes y delicados: filtra toxinas, produce la bilis, transforma carbohidratos, proteínas, minerales y vitaminas, ¿Qué tal si aprendemos a cuidarlo un poco mejor?

¿Qué aspectos pueden dañar a nuestro hígado?

El hígado es un órgano imprescindible en nuestro organismo, las funciones que cumple son esenciales para nuestra salud, de ahí que en ocasiones, un pequeño fallo nos pueda producir consecuencias que notaremos de inmediato.

Además, en caso de ya padecer alguna enfermedad hepática, es básico que conozcamos qué tipo de alimentación nos permitirá poder repararlo, liberarlo quizá de esa acumulación de toxinas o grasas que casi siempre lo enferman.

1. Colesterol elevado

Colesterol

El colesterol es un tipo de grasa que el hígado sintetiza, y que nuestro organismo suele utilizar como energía para muchas de nuestras células. Se trata pues de un elemento en principio básico para muchos componentes de nuestro cuerpo.

Debe haber un equilibrio. Porque el colesterol que no se utiliza, debe eliminarse, y es el hígado quien recibe estos excesos. De este modo, y debido a ese incremento, acabaremos padeciendo determinadas enfermedades hepáticas, como es por ejemplo el conocido hígado graso, una de las enfermedades más comunes entre la población según la OMS (Organización mundial de la salud).

Evita pues las carnes rojas, los alimentos con excesivas grasas, azúcares, la yema de huevo, los alimentos muy sazonados. Sutitúyelos por verduras, fibra, vegetales, granos integrales…

2. Dormirse y despertarse tarde

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¿Sorprendido/a? Seguro que sí. De pequeños nuestros padres siempre nos decían que debíamos acostarnos pronto, una costumbre que a medida que vamos creciendo vamos dejándola de lado bien por gusto, o bien por obligaciones.

La realidad es que nuestro cuerpo está diseñado para que en ciertas horas de la noche, se lleven a cabo determinados procesos de desintoxicación. Nuestro sistema linfático, por ejemplo, efectúa su desintoxicación en primer lugar. Sobre las doce y las dos de la madrugada, el hígado efectúa la suya.

Son procesos que se llevan a cabo de modo adecuado solo cuando estamos profundamente dormidos. Si rompemos estos ciclos naturales de nuestro organismo de modo habitual, lo acabaremos sintiendo. Intenta en la medida que puedas seguir un horario y, ante todo conseguir un descanso reparador.

3. No orinar por la mañana

Como cuidar nuestro higado

Hay personas que se levantan con mucha prisa y salen de casa con la idea de desayunar o tomar un café en el trabajo, y entonces allí, buscar un baño para orinar con tranquilidad. Es una costumbre peligrosa. Aguantar las ganas de orinar no solo puede dañar nuestro hígado, también nuestros riñones.

4. No desayunar

desayuno

Cuando nos levantamos, nuestras reservas energéticas de glucosa están muy bajas. Es un estado que afecta a nuestro hígado, que le impide obtener energía para cumplir sus funciones esenciales.

Son también muchas las personas que, o bien ayunan para bajar de peso, o bien porque tienen prisa, descuidan el importante momento del desayuno.  No olvides esta parte indispensable de tu nutrición, tu organismo, tu hígado y tu cerebro, necesitan este aporte de energía esencial para empezar el día.

5. Mala alimentación

Que son las grasas saturadas y en que alimentos se encuentran

A veces es por falta de tiempo. Por nuestro trabajo u obligaciones. Nos es más fácil recurrir a la comida rápida o industrial porque nos satisface y porque nos ahorra tiempo.

El hígado es muy sensible a la mala alimentación, la combinación de sodio, calorías, azúcares y sal, va desembocando en en un aumento de la presión arterial, del colesterol, de la incidencia del llamado hígado graso.

Las disfunciones hepáticas son la mayoría de las veces consecuencia de una nutrición inadecuada y alta en grasas, alta en elementos nocivos que lo enferman y que nos pasan factura. Tenlo en cuenta.

6. Las bebidas alcohólicas

Alcohol

No hay elemento más nocivo para nuestro hígado que el alcohol. Le cuesta procesarlo, es dañino para él y le impide cumplir sus funciones básicas, rompiendo así su equilibrio químico,  destruyendo sus células hepáticas, y generando así, desde hígado graso, hepatitis o cirrosis.

Beber un vasito de vino al día es recomendable y sano, pero por el bien de nuestra salud no vale la pena excedernos con el siempre peligroso alcohol.

Aplica pues estas sencillas orientaciones para mejorar tu estilo de vida. No te cuesta nada, y tu salud lo va a agradecer. ¡Cuida tu hígado, cuida de tu vida!