6 maneras de emplear jengibre en el tratamiento de la tos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gerardo Paganelli el 11 diciembre, 2018
El jengibre es un alimento con muchas propiedades saludables. Ya sea en té, infusión, jarabes, e incluso postres, puede incorporarse a nuestra dieta y nos ofrece muchos beneficios. Por ejemplo, en el tratamiento de la tos.

El jengibre es un ingrediente antibacteriano, antiviral y expectorante natural, con muchos beneficios para la salud. Estas seis maneras de emplear jengibre en el tratamiento de la tos acabarán con el malestar en muy poco tiempo.

¿Qué es el jengibre?

El jengibre es una raíz muy poderosa. Sus propiedades lo convierten en el mejor remedio para diversos tipos de dolencias. En el tratamiento de la tos tiene un rol protagonista por la cantidad de nutrientes que ofrece.

Es antibacteriano, antiviral, antitusígeno y expectorante. Cuando lo consumimos para tratar la tos también ayudamos al estómago, porque su ingesta favorece la digestión, reduce la inflamación estomacal y los gases.

Los antioxidantes del jengibre son básicamente polifenoles, conocidos como gingeronas, gingeroles y shogaoles. También tiene vitamina B6 y C y minerales como calcio, fósforo, potasio y magnesio. Por su parte, el ácido linoléico y las enzimas proteolíticas son micronutrientes necesarios para proteger al cuerpo de enfermedades y fortalecer el sistema inmunitario.

6 maneras de emplear jengibre en el tratamiento de la tos

1. Té de jengibre

La raíz de jengibre favorece la absorción de nutrientes.

Ingredientes

  • 3 cucharadas de jengibre fresco (45 g)
  • 1 taza de agua (250 ml)
  • 1 rodaja de limón
  • ½ cucharada de miel de abeja (12 g)

Preparación

  1. Cortamos el jengibre en rodajas y lo agregamos a una taza de agua caliente.
  2. Incorporamos la rodaja de limón y la miel de abeja.
  3. Revolvemos para integrar todos los ingredientes, dejamos reposar 5 minutos y bebemos.

2. Infusión de jengibre con miel

Ingredientes

  • 4 tazas de agua (1 litro)
  • 1 raíz de jengibre (unos 100 g)
  • 1 cucharadita de miel (7,5 g)
  • 2 cucharadas de jugo de limón (30 ml)

Preparación

  1. En una olla colocamos el litro de agua a hervir.
  2. Cuando llegue a ebullición, añadimos el jengibre, previamente pelado y troceado. Dejamos hervir durante 10 minutos y luego la reposamos durante otros 10 minutos.
  3. Colamos y servimos en una taza. Agregamos miel de abeja y limón.
  4. Se recomienda beber 3 o 4 tazas al día, una de ellas antes de dormir.

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3. Jarabe de jengibre, miel y limón

Ingredientes

  • ½ raíz de jengibre fresco (60 g)
  • 2 limones pequeños, cortados en rodajas
  • 1 cucharada de miel (25 g)

Preparación

  1. Después de lavar y quitar la piel al jengibre, se corta en tiras finitas.
  2. El limón, previamente lavado, se corta por la mitad de manera horizontal y se sacan varias rodajas.
  3. En un recipiente de cristal, previamente esterilizado, se coloca una capa de jengibre y otra de limón.
  4. Se cubre con la miel y se deja reposar durante la noche.
  5. Lo recomendable es tomar una cucharada tres o cuatro veces al día como jarabe; se puede atenuar el sabor con un poco de agua tibia si nos parece muy fuerte. Refrigerado,este jarabe puede durar hasta cuatro meses.

4. Te de jengibre en polvo

Ingredientes

  • 2 tazas de agua (500 ml)
  • 2 cucharadas de jengibre en polvo (30 g)
  • El zumo de medio limón o naranja
  • 1 cucharada de miel de abeja (25 g)

Preparación

  1. Hervir el agua, añadir el jengibre en polvo y mezclar bien.
  2. Dejar reposar hasta que el agua esté templada.
  3. Colar y agregar la miel y el jugo de limón o naranja.

La raíz molida del jengibre tiene un olor y sabor muy concentrado. Es una alternativa a ciertos medicamentos que puede introducirse en cápsulas para luego tragarlo; el jengibre en polvo también sirve para condimentar las comidas. Podemos agregar media cucharada (7 g) en sopas, carnes, salsas, pescados y purés.

5. Té negro y jengibre

Ingredientes

  • 2 cucharadas de té negro en hierbas (30 g)
  • 1 cucharadita de jengibre (5 g)
  • El jugo de un limón
  • 4 tazas de agua (1 litro)
  • 1 cucharadas de miel (25 g)

Preparación

  1. Cortar el limón en trozos. Pelar el jengibre y cortarlo en tiras finas.
  2. Calentar el agua y, cuando hierva, añadir ambos ingredientes y dejar infusionar durante 5 minutos.
  3. Apagar el fuego y añadir el té negro y la miel.
  4. Por último, dejar reposar durante 15 minutos más y colar.

Se pueden tomar dos tazas al día, especialmente en la noche.

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6. Té de jengibre, miel y equinácea

Ingredientes

  • 2 cucharaditas de la raíz o de las hojas de la equinácea (10 g)
  • 1 cucharadita de jengibre fresco (5 g)
  • 4 tazas de agua (1 litro)

Preparación

  1. Calentar el agua y, cuando hierva, añadir la equinácea y el jengibre. 
  2. Tapar la olla, apagar el fuego y dejar reposar durante 15 minutos.
  3. Pasado el tiempo indicado, colar y beber.

Este té se puede tomar tres veces al día para hidratar la garganta, reducir la irritación y calmar la tos.