6 objetos que crees que son saludables y en realidad no lo son

Carolina Betancourth · 26 diciembre, 2018
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas el 26 diciembre, 2018
Para que muchos objetos de uso cotidiano no representen un peligro para nuestra salud, lo más recomendable es desinfectarlos o cambiarlos con frecuencia

En el hogar solemos utilizar una serie de objetos y productos para el cuidado personal y las tareas cotidianas.

No obstante, sin que seamos conscientes, muchos de estos objetos no son tan saludables como parecen y, de hecho, pueden estar detrás de algunos problemas de salud.

Si bien al principio son inofensivos y no presentan efectos adversos, a la larga podrían dar lugar a infecciones y otras enfermedades. El motivo es que son objetos que se ensucian con facilidad y acumulan bacterias, o que están compuestos de sustancias tóxicas que pueden provocan alergias.

A continuación enumeramos los 6 más comunes para que los identifiques y puedas usarlos con más cautela.

¡Descúbrelos!

1. Esponjas de baño

Esponjas de baño

Las esponjas para el baño corporal están diseñadas para facilitarnos la limpieza de la piel y la eliminación de las células muertas. No obstante, debido al material con el que están elaboradas, son lugares perfectos para el crecimiento de bacterias, moho y otros hongos.

Lo peor es que muchos las reutilizan sin desinfectarlas ni tener en cuenta que podrían provocar una infección o problema cutáneo.

La mejor solución es adquirir lufas o esponjas vegetales, que parecen inhibir el crecimiento microbiano. Además, es conveniente remplazarlas de forma regular y enjuagarlas con ingredientes antibacterianos, como el vinagre blanco.

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2. Licuadora

La licuadora o batidora es un aparato muy útil y necesario en la cocina, pero también puede ser peligroso si no se limpia adecuadamente.

Los empaques y las piezas accesorias con los que viene equipada, por lo general de goma, son un caldo de cultivo de gérmenes, moho y bacterias como la Salmonella y la E. Coli.

Por esta razón, tras utilizarse se debe desmontar por completo para lavar cada una de sus partes, incluyendo las de goma.

3. Jabón antibacteriano

Jabón antibacteriano

A pesar de que este producto está diseñado para eliminar bacterias, está comprobado que puede resultar dañino. De hecho, acaba con microorganismos beneficiosos y puede contribuir a la resistencia a los antibióticos.

Los jabones, geles y limpiadores antibacterianos están vinculados con un mayor riesgo de tos, irritaciones y alergias.

Esto se suma además al hecho de que contienen triclosán, una sustancia que se ha relacionado con problemas musculares, riesgo cardíaco y alteraciones hormonales.

4. Hisopos de algodón

Los bastoncillos o hisopos de algodón siguen siendo el objeto preferido para eliminar el exceso de cera que se acumula en los oídos.

A pesar de que se ha advertido de que es un hábito peligroso, muchas personas hacen caso omiso y continúan usándolos con este fin.

El problema es que empujan parte de la cera hacia la parte interna del oído, lo que puede llegar a bloquear el canal auricular, y causar irritación e inflamación.

Para retirar el exceso de cera se deben usar alternativas como las gotas, la solución salina, o el aceite de oliva.

5. Herramientas de manicura y pedicura

Herramientas de manicura y pedicura

La mayoría de los accesorios para el cuidado de las uñas de las manos y los pies están llenos de bacterias y otros microorganismos de la piel.

Esta situación se agrava cuando varios integrantes de la familia los utilizan sin antes desinfectarlos.

Tras finalizar cada uso es conveniente esterilizarlos y usar productos antibacterianos para desinfectarlos bien.

Las piedras pómez, los palitos de naranja y las limas se deben reemplazar mínimo una vez al mes.

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6. Utensilios de goma

Los utensilios de goma se han convertido en los favoritos para la cocina. Son muy prácticos y no rayan las sartenes y ollas. El problema es que el material se va desgastando con cada uso. Eso hace que pierdan la capa protectora que facilita la limpieza.

Con el paso del tiempo notamos que lucen opacos y van desarrollando pequeñas manchas de humedad o moho.

Además, en el mango se pueden almacenar patógenos como la E. Coli y levaduras.

Lo más conveniente es comprar utensilios de otro material, o procurar desinfectarlos después de cada uso.