6 señales de la carencia afectiva en los niños

Daniela Colmenares 27 junio, 2018
Imagina no recibir amor de las personas más importantes en tu vida. Pues, así se sienten los niños con carencia afectiva. Sé un padre amoroso y haz sentir a tus hijos lo valiosos que son para ti.

Los besos, abrazos, caricias y consejos son señales de afecto que los padres deben demostrar a sus hijos para así evitar la carencia afectiva. No es por capricho o dependencia, demostrarle cariño a los niños contribuye a un buen desarrollo psicosocial.

En la infancia, se depende casi por completo de los padres, o adultos a cargo. No únicamente desde el punto de vista económico o educativo, sino también desde los aspectos emocionales y psicológicos.

No existe nada más gratificante que un padre le demuestre afecto, amor y comprensión a sus hijos.  Esto les permitirá crecer en un entorno sano y desarrollar hábitos que imiten lo aprendido en casa.

Sin embargo, muchos niños están faltos de afecto, ya sea por su familia o entorno más cercano. Cuando esto sucede, aparecen las consecuencias de la carencia afectiva en niños, que influyen directamente en su comportamiento.

¿Cuáles son las señales de la carencia afectiva en los niños?

Durante la niñez, los pequeños requieren muestras de afecto por parte de las personas más cercanas para sentirse queridos y protegidos. A medida de que el niño crece, los padres tienden a tener menos muestras de afecto.

Niña triste por carencia afectiva.

En ocasiones, las largas jornadas laborales y el agitado estilo de vida moderno provoca que los adultos olviden algunas de sus obligaciones familiares, entre ellas, demostrarle a sus hijos gestos de amor que les recuerden lo importante que son para ellos.

La carencia afectiva en los niños produce que constantemente se sientan solos o abandonados, debilita la comunicación entre padres e hijos y, puede tener repercusiones a nivel de autoestima.

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Para saber si tu hijo necesita que le demuestres más afecto, debes estar atento a los siguientes problemas.

  • Es un niño conflictivo y tiene problemas a la hora de relacionarse con otras personas.
  • Se muestran siempre a la defensiva y alerta a lo que ocurre a su alrededor.
  • Sufre de estrés infantil.
  • Su sistema inmunológico es débil debido a su alto nivel de depresión.

1. Desobediencia

De la carencia afectiva en los niños nace la necesidad de recibir atención. Para ser el centro de atención, los más pequeños tienden a desobedecer las órdenes de sus padres y a presentar un comportamiento inadecuado, como berrinches y llantos en sitios públicos.

Los niños que desean cariño y atención de sus padres suelen hacer escenas, y si estas no logran su objetivo, aumentan en intensidad y frecuencia. Las señales típicas de desobediencia en infantes son:

  • Llantos desaforados.
  • Agresividad.
  • Ira.
  • Impulsividad.
  • Cambios de humor bruscos.

2. Agresividad

Cuando los niños son agresivos, lo más recomendable es escucharlos y darle importancia a  lo que dicen. Así se sentirán tomados en cuenta y tendrán la confianza suficiente para contar lo que les preocupa.

Niño agresivo con carencia afectiva.

3. Inseguridad

Ante el vacío emocional y la carencia afectiva en los niños, ellos se sienten desprotegidos, provocando que tengan temores a la hora de interactuar con otras personas. Al no sentirse seguros y temer constantemente por su integridad física, siempre están a la defensiva y muy alertas a lo que ocurre en su entorno. Por lo tanto, la desconfianza es una señal clara de que algo no está marchando bien.

4. Miedo

Las carencias afectivas en los niños que no son tratadas por un especialista, o aquellas que el infante no logra superar, pueden generan una sensación de vacío y desconfianza que estará presente en las relaciones del niño a medida que va creciendo.

El miedo al abandono es adquirido por los más pequeños cuando no reciben el afecto que requieren de sus padres y allegados. Este patrón es difícil de dejar atrás y normalmente, es necesario llevar al niño a un psicólogo familiar o  terapeuta que le ayude a superar su temor y a fortalecer la relación entre padres e hijos.

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5. Bajo rendimiento académico

La falta de atención y cariño en los niños puede traer como consecuencia trastornos en el aprendizaje y falta de motivación a la hora de hacer las tareas. Según diversos psicólogos, los niños que presentan carencia afectiva tienen problemas de lenguaje y bajo rendimiento académico.

Suelen tardar más que otros niños en desarrollar el lenguaje y tienen pocas habilidades sociales. Censuran sus emociones y por lo general, evaden cualquier tipo de muestra de afecto con quienes les rodean.

6. Apego a dispositivos electrónicos

Algunos padres optan por dejar que la niñera digital cuide a sus hijos. Esta tendencia de dejar que los niños se distraigan con dispositivos electrónicos o viendo televisión, crea un método de crianza impersonal. Lo cual encierra a los pequeños en una burbuja tecnológica que deja a un lado la interacción humana.

Niño con móvil.

Conclusión

La carencia afectiva en los niños, les genera un gran miedo a perder a sus seres más queridos. Lo que da como resultado que el pequeño siempre se encuentre alerta a lo que sucede a su alrededor.

Los infantes que crecen en un hogar con falta de cariño, se mantienen en un estado de ansiedad permanente. Siempre a la búsqueda de relaciones afectivas que puedan satisfacer sus necesidades de sentirse amados y seguros.

Es necesario tomar en cuenta que los más pequeños de la casa requieren de constante muestras de cariño y afecto como caricias, besos y abrazos para crecer. Las muestras de afecto son determinantes para formar su personalidad y  beneficiar su maduración cerebral. Sin esas demostraciones de afecto, el desarrollo neuronal del niño no se completa y debilita sus capacidades cognitivas.

La carencia afectiva puede ocasionar una personalidad insegura, que se caracteriza por  inmadurez emocional, egoísmo y problemas de identidad. Cuando los niños crecen en un entorno sin amor, tienen problemas para mantener relaciones interpersonales estables y suelen tener grandes conflictos de valores.

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