6 tipos de obesidad y sus causas

La obesidad puede producirse por diversas causas. Dependiendo de cuál sea, el tratamiento para combatirla será diferente.

Hay muchos tipos de obesidad pero todas se pueden controlar si nos ponemos en manos de especialistas que personalicen el tratamiento.

“No sé qué hacer para adelgazar”, “mi familia come el doble que yo y están flacos”, “no puedo parar de comer”, ¿te suenan estas frases? Tal vez tú mismo has pronunciado alguna. Seguro que las has escuchado todas, pero ¿tendrán razón de ser?

Sí. Hay muchos tipos de obesidad, y cada una responde a unas causas diferentes. Por tanto es probable que hagamos dieta y ejercicio y que no consigamos lo que buscamos.

Para evitarte la frustración queremos explicarte cuáles son y en qué se diferencian. No obstante, cuando se decide adelgazar, lo ideal es acudir a un especialista que te indique cuál es tu problema. Además, personalizará el tratamiento, a diferencia de otros regímenes.

Descubre 6 tipos de obesidad y sus orígenes

1. Obesidad genética

Obesidad genética

¿Has observado que hay familias en las que todos padecen obesidad? Esto puede deberse a dos cuestiones. Que en el hogar hay malos hábitos alimenticios o que existe alguna predisposición genética a sufrir este problema.

Ahora bien, esto no significa que los pacientes de obesidad genética tengan que rendirse. Aunque es cierto que para ellos es más difícil ganarle a la báscula, hay protocolos de actuación para obtener un peso adecuado.

Pero para conseguirlo es necesario un estudio genético, para el que es imprescindible la intervención del doctor.

Ver también: ¿La dieta Dukan funciona en pacientes con obesidad?

2. Obesidad dietética

Es la más conocida. Se debe a que tenemos una vida sedentaria e ingerimos más calorías de las que quemamos. Esta es la que tiene una solución más simple. Se trata de reestructurar nuestra manera de comer, así como nuestras rutinas.

Sin embargo, quienes la padecen los saben: no es fácil superarla. Implica un cambio de vida duradero. No estamos hablando de ir al gimnasio y comer bien durante un año. Es una disciplina de por vida.

Con el tiempo podrás flexibilizarla más, ya que tu metabolismo será más rápido. Pero en esencia, si quieres mantener los resultados de una dieta adelgazante, tienes que ser estricto con tus hábitos.

3. Obesidad por desajuste

Obesidad por desajuste

Es uno de los tipos de obesidad más complicados. Consiste en que el cuerpo no regula bien la sensación de hambre. De manera que nunca nos sentimos saciados. Así, a todas horas, tenemos ganas de comer, a pesar de que hayamos ingerido una cantidad ingente de alimentos.

Cuando están en la mesa estas personas no tienen fin. Esto se traduce en una continua insatisfacción, que puede complicarse con la aparición de la siguiente.

4. Obesidad nerviosa

Comer produce placer. Por ello, las personas que tienen ansiedad u otros problemas psicológicos, compensan su malestar con los alimentos. En general, suelen decantarse por los que poseen más azúcares y grasas.

En este sentido, lo mejor es incluir la dieta en la terapia que se esté siguiendo. El psicólogo o psiquiatra nos ayudará a gestionar esos picos de estrés y a canalizar la energía de otro modo. Para estos pacientes, el proceso es muy complicado, ya que tienen que renunciar a una de sus escasas fuentes de bienestar.

Visita este artículo: Cómo evitar la obesidad infantil

5. Obesidad endocrina

La dieta Dukan funciona en pacientes con obesidad

Lo más habitual es el hipotiroidismo y el hipocorticismo. El sistema endocrino no trabaja como debería y provoca que padezcamos un desequilibrio hormonal.

En el primer caso, la glándula tiroides produce menos hormonas de las necesarias para metabolizar los alimentos como se espera. En el segundo, la corto-suprarrenal la que esta vez segrega un exceso de las mismas.

6. Obesidad termogénica

Antes decíamos que engordamos cuando consumimos más calorías de las que quemamos. Pues bien, este caso, el cuerpo no alcanza la temperatura necesaria para que se produzca dicha quema. Por tanto, casi todo lo que tomamos se traduce en el aumento de peso.

El médico ayuda mucho aquí y es muy necesario. Si seguimos la lógica de la dietética podemos provocar problemas serios de salud. Esto se debe a que corremos el riesgo de disminuir nuestra ingestas hasta el punto de caer en extrema delgadez.

El asunto de la obesidad es mucho más serio de lo que solemos pensar. Y hay que tratarlo con rigor. Por ello, lo más recomendable es que en cuanto notemos que sumamos kilos, pidamos la asesoría del doctor. Él nos dará las soluciones más adecuadas para nosotros.