6 tipos de relaciones tóxicas que deberías evitar

Si tu ser querido te hace sentir culpable y no es capaz de respetarte, es mejor que mantengas las distancias.

Hablemos de relaciones tóxicas. Estamos seguros de que las conoces. En tu vida probablemente has tenido más de una. Ahora, eres consciente del alto coste emocional y el desgaste para tu salud que suponen este tipo personas que anteponen sus necesidades a las tuyas.

Ocurre algo curioso en lo relativo a las relaciones tóxicas: sabemos lo que son, pero cuesta identificarlas. ¿La razón? Se entremezclan muchas emociones. El amor o el cariño, en ocasiones, pone una venda en nuestros ojos que nos impide ver la realidad de las cosas.

Por ello, queremos hablarte hoy en nuestro espacio de 6 tipos de relaciones tóxicas que todos deberíamos saber identificar. Aprenderemos a evitarlas y a protegernos de estas situaciones.

También, queremos indicarte que a la hora de hablar de este problema, no nos estamos refiriendo únicamente a relaciones de pareja. Igualmente hay amigos tóxicos” y, por supuesto, “familiares tóxicos”.

1. Relaciones en las que solo uno tiene el control de las cosas

Tristeza

Puede resultar fácil dejarse llevar, permitir que sea el otro quien tome las decisiones importantes, quien se encargue de hacer las cosas. Pensamos que así cuidan mejor de nosotros. Hay que ir con cuidado en estas situaciones.

Si dejamos que los demás hagan la mayoría de las cosas, llegará un día en que también decidan por nosotras.

No lo permitas en una relación de cualquier tipo. Ya sea de pareja o en una amistad, debe existir un equilibrio de fuerzas, de inversiones personales. En el momento en que uno hace más que otro, o asume decisiones por la otra persona, aparece el problema.

2. Personas que se anteponen sus propias necesidades

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“Es que yo prefiero esto, es que a mí me gusta, es que yo quiero, yo necesito, yo espero que tú….”.  Hay personas que están acostumbradas a anteponer en sus frases el pronombre personal “yo”. Son, sin duda, los perfiles de personalidad más dañinos, un ejemplo clásico de las relaciones tóxicas.

Todos aquellos que son incapaces de ver más allá de su propio mundo, no podrán aportar nunca una auténtica felicidad. Ni siquiera respeto. ¡Recuérdalo!

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3. Personas que no confían

Terminar una relación de manera saludable

Quien no confía no entiende y quien no entiende carece de una apertura emocional donde mostrar respeto, comprensión y empatía. Las relaciones que se basan en la desconfianza derivan siempre en los celos y los malentendidos, en disputas continuas que van fragmentando nuestra autoestima día a día y de modo imparable. No vale la pena.

4. Relaciones basadas en el chantaje emocional

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“¿Con todo lo que yo he hecho por ti y ahora te niegas a ofrecerme esto?”, “Si me quisieras de verdad no me vendrías ahora con esto, está claro que me odias”.

Si alguna vez te han dicho alguna frase como estas, seguro que sabrás lo que se siente. Realmente duele escuchar palabras como las anteriores de boca de personas que, aparentemente, nos quieren.

Sin embargo, no debes equivocarte. Quien manipula o chantajea no ama. Las personas que ejercen este tipo de maltrato no aportan respeto ni comprensión. Es claramente una relación tóxica.

5. Relaciones basadas en las mentiras

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Hay quienes mienten casi sin darse cuenta, de modo patológico. Y lo hacen para poder conseguir sus objetivos. Buscan tener controlado ese “micromundo” donde extienden sus relaciones dominando a los demás a base de engaños.

Es posible que te digan que te quieren, que eres lo mejor de sus vidas. Sin embargo, lejos de demostrarlo como deberían, actúan de un modo completamente dañino para ti, humillándote y dejándote en un segundo plano.

Las mentiras no se pueden esconder. Aunque en alguna ocasión podremos perdonar alguno de esos engaños, a largo plazo nos van destruyendo por dentro. No lo permitas.

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6. Relaciones tóxicas basadas en el victimismo

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Este tipo de relaciones tóxicas son muy frecuentes, tanto a nivel de pareja como en alguno de nuestros familiares.

El hacerse las víctimas les proporciona muchas ganancias. Por ejemplo, llamar nuestra atención o incluso hacernos sentir culpables para reforzar aún más el vínculo de dominancia a su favor.

“Siempre me dejas solo cuando más lo necesito”, “Este fin de semana he estado enferma y tú ni siquiera me has llamado, está claro que tienes otras prioridades“.

Si alguna vez has vivido estas situaciones, ya sabes cómo duelen y cómo encienden esos sentimientos donde la rabia, la lástima y el miedo se mezclan por igual en nuestro interior.

En conclusión, a pesar de que todos sabemos qué son las relaciones tóxicas, en nuestro día a día es común experimentar situaciones como estas. ¿Cómo podemos defendernos de este tipo de comportamientos?

Pon límites, habla claramente de cuáles son tus necesidades y hasta dónde eres capaz de llegar. Hazles entender que amar no es chantajear ni anteponerse a uno mismo por encima de todo. Querer es respetar y comprender.

Puede que percibas que nada de esto te ofrece resultados y las personas siguen comportándose igual. Tal vez sea el momento de establecer una necesitada distancia. Hazlo por tu salud física y emocional.

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