6 trastornos psicológicos que puedes adquirir a lo largo de tu vida

Okairy Zuñiga·
12 Julio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la farmacéutica Silvia Martín Repullo al
05 Diciembre, 2018
Los trastornos psicológicos a menudo interfieren en las actividades habituales de la persona. Te presentamos algunos ejemplos.

Son varios los trastornos psicológicos que pueden tener lugar a lo largo de la vida. Algunos se desarrollan en la infancia o en la adolescencia. Otros, sin embargo, a partir de la edad adulta.

Como se observa en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), existen distintos conjuntos de síntomas que provocan malestar emocional y llegan a alterar el comportamiento de las personas.

Por su parte, según se expresen estas señales o cuál sea la duración de las mismas, se hablará de un nivel mayor o menor de gravedad.

Para verlo con más detalle a continuación te presentamos algunos trastornos que tal vez desconocías.

Trastornos psicológicos que se pueden desarrollar en diferentes momentos vitales

Como consecuencia de la historia de aprendizaje de cada individuo, la manifestación de algunas conductas resulta en ocasiones disfuncional. Es decir, las experiencias que cada persona tiene determinan en gran parte el tipo de respuestas que da.

En los casos en que estas dejan de adaptarse a las demandas del entorno, generan malestar emocional o, incluso, riesgos para la salud, podríamos hablar de aquello que se ha venido denominando como ‘trastorno’. Veamos cuáles son algunos de ellos.

1. La depresión mayor

Como se indica en la quinta edición del DSM, entre los trastornos depresivos figura la depresión mayor. Esta es una de principales causas de discapacidad y pérdida de calidad de vida en todo el mundo. Sus síntomas principales incluyen:

  • Tristeza persistente.
  • En niños y adolescentes el estado de ánimo puede basarse más bien en la irritabilidad.
  • Disminución del interés o el placer por todas o casi todas las actividades.
  • Sentimientos de inutilidad o culpabilidad excesiva.
  • Variaciones en el apetito o el peso corporal sin hacer dieta.
  • Alteraciones del sueño.
  • Fatiga o pérdida de energía.

Tales manifestaciones causan una interferencia importante en distintos ámbitos (familiar, profesional, etc.) y no se deben al consumo de sustancias o a la presencia de otras enfermedades o trastornos.

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2. El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT)

En la categoría de ‘Trastornos relacionados con traumas y factores de estrés’ figura el trastorno de estrés postraumático. Las condiciones para diagnosticarlo en niños mayores de 6 años, jóvenes y adultos implican los siguientes criterios:

  • La exposición a eventos que ponen en peligro la vida o que implican violencia sexual o daños graves. La experiencia es directa o también puede darse de modo indirecto (haber visto o tener conocimiento de un suceso de este tipo).
  • La presencia de síntomas como los recuerdos y sueños relacionados con el acontecimiento traumático y las reacciones físicas, emocionales y de evitación ante estímulos que simbolizan o se asemejan a dicho episodio.
  • Alteraciones en la memoria al tratar de pensar en el hecho ocurrido y cambios en el estado de ánimo y en la percepción de uno mismo y el medio que le rodea.
  • La respuesta de alerta elevada, la cual se expresa, por ejemplo, en enfados repentinos o problemas para dormir o concentrarse.

Si las señales citadas se mantienen durante más de un mes y no existen otras afecciones simultáneas que expliquen el malestar, es probable que se trate de un caso de TEPT.

trastornos psicológicos adulto

3. El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

Según el DSM-5, en el Trastorno Obsesivo Compulsivo tienen lugar las siguientes circunstancias:

  • La presencia de obsesiones, las cuales se definen como pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes que se experimentan como ajenas y que en la mayoría de los casos generan ansiedad o malestar.
  • Las compulsiones también suelen tener lugar. Estas consisten en conductas o ideas de carácter repetitivo e, incluso, reglado con las que el sujeto trata de ignorar o suprimir las obsesiones y así aliviar las molestias que las mismas le provocan.
  • No obstante, estos intentos son exagerados o no responden de una forma realista al suceso temido que se pretende mitigar.

Tales actos implican una inversión de tiempo significativa cada día (más de una hora, por ejemplo) y afectan al funcionamiento de la persona en distintos contextos tales como el trabajo o las relaciones sociales.

Descubre: ¿Cómo evitar las obsesiones mentales?

4. El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)

El Trastorno de Ansiedad Generalizada se caracteriza por un constante sentimiento de preocupación, el cual se asocia a síntomas como:

  • Sensación de falta de control sobre la angustia que se experimenta.
  • Nerviosismo.
  • Disminución de la energía o la concentración.
  • Dificultades para dormir u obtener un descanso óptimo.
  • Irritabilidad.

Como indica un estudio publicado en 2016 en la revista Psychological Medicine, parece que las adversidades tempranas en la infancia se relacionan con una mayor activación en determinadas áreas cerebrales. Este tipo de respuesta explicaría cómo el procesamiento de ciertos estímulos tiene asimismo que ver con los sentimientos de ansiedad en la edad adulta.

5. Las fobias son otro grupo de trastornos psicológicos

Las fobias son trastornos en los que existe una ansiedad desmedida por elementos o vivencias concretas como, por ejemplo:

  • A los gatos o insectos.
  • A viajar en metro.
  • Al fuego.

Este miedo se mantiene durante más de 6 meses y genera un malestar notable en la persona que lo sufre. En tal sentido, cabe destacar que en la actualidad la realidad virtual se está utilizando en estos casos como medio para exponerse a las situaciones temidas.

6. Las alteraciones del sueño también son un tipo de trastornos psicológicos comunes

Los trastornos del sueño obedecen a múltiples causas, tales como el estrés, los horarios irregulares, el consumo de excitantes o diferentes enfermedades.

Entre las alteraciones más frecuentes se encuentran:

  • El insomnio, que consiste en la dificultad para iniciar o mantener el sueño.
  • La hipersomnia o somnolencia desmesurada.
  • La narcolepsia, la cual se expresa mediante una necesidad repentina de dormir.
  • La apnea del sueño, en la que se detiene o altera la respiración mientras se duerme.

Qué hacer ante casos de trastornos psicológicos

El inicio de estos trastornos puede darse en cualquier momento de la vida. Lo que está claro es que el malestar presente en los mismos impide que la persona realice sus actividades diarias con normalidad.

Por ello, en tales circunstancias el primer paso es el de pedir ayuda profesional. En esta línea, los tratamientos que combinan la terapia psicológica con la farmacológica suelen ser la alternativa habitual.

Por supuesto, el apoyo del entorno social más próximo resulta indispensable para que quien experimenta el problema se sienta comprendido y animado a afrontarlo.

Además, la posibilidad de conocer mejor los síntomas nos permitirá disponer de una idea más precisa para actuar en estos casos.

  • Asociación Americana de Psiquiatría (APA) (2013). Manual Estadístico y Diagnóstico de los Trastornos Mentales, quinta edición (DSM-5). Washington, DC: APA.
  • Fonzo, G. A., Ramsawh, H. J., Flagan, T. M., Simmons, A. N., Sullivan, S. G., Allard, C. B., Paulus, M. P., & Stein, M. B. (2016). Early life stress and the anxious brain: evidence for a neural mechanism linking childhood emotional maltreatment to anxiety in adulthood. Psychological Medicine, 46(5), 1037–1054. https://doi.org/10.1017/s0033291715002603