7 acciones que realizas por el día y que te impiden dormir por la noche

7 acciones que realizas por el día y que te impiden dormir por la noche

Aunque siempre se ha dicho que un vaso de leche caliente ayuda a descansar mejor, los lácteos pueden producir insomnio e incluso migrañas, por lo que es mejor evitarlos

A la hora de integrar nuevas estrategias en nuestra vida para poder dormir mejor, se nos olvida algo importante: no siempre se trata de aplicar técnicas innovadoras, sino de abandonar hábitos negativos que nos impiden conciliar un descanso reparador.

Conseguir un sueño profundo de entre 7 y 8 horas es sinónimo de salud.

Es pues necesario que nos concienciemos de algo esencial: antes de recurrir a los fármacos, debemos atender esa higiene del sueño.

Y esto, a veces, se traduce en algo tan sencillo como cuidar de nuestras rutinas diurnas.

En realidad, conseguirlo es más fácil de lo que pensamos. Basta con tener en cuenta estas sencillas acciones que te serán de gran ayuda para que, poco a poco, puedas regular tu ciclo del sueño y dormir mejor.

¿Tomamos nota?

1. Comer mucho y tarde

La comida y las hormonas

Cenar tarde no es el único factor que propicia un sueño más ligero.

El problema que atañe a la alimentación no se concentra solo en la última comida del día, también tiene que ver con nuestra comida del mediodía.

  • Comer, por ejemplo, a las tres o a las tres y media de la tarde supone ir en contra de las necesidades de nuestro cuerpo.
  • Si nos levantamos pronto y no desayunamos porque tenemos prisa, aplazamos nuestra alimentación hasta una hora demasiado avanzada.

Poco a poco lo que conseguimos es tener un metabolismo más lento.

A su vez, comer tarde implica cenar tarde. Casi sin darnos cuenta alteramos por completo nuestros ciclos y nuestra oportunidad de tener un descanso reparador.

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2. Hacer una siesta de más de media hora

No debemos equivocarnos: hacer siestas de forma regular nos ayuda a dormir mejor.

  • Ahora bien, pero la buena siesta tiene un secreto esencial: debe ser corta, de 15 o 20 minutos. Dormir más 30 minutos supone ya un riesgo para nuestra salud.
  • La siesta breve supone un hábito “saludable” porque es una necesidad fisiológica tras las comidas: nos permite aliviar el estrés, despertarnos más despejados y preparados para afrontar lo que nos queda de día.

3. Los platos muy picantes, ácidos o los lácteos

Ingerir alimentos salados, picantes o dulces impide dormir

Los platos o las comidas picantes resultan deliciosas para muchas personas.

No pasa nada si un día nos damos el capricho en un almuerzo.

Sin embargo, recuerda que consumir alimentos picantes o ácidos de modo regular, ya sea en nuestra comida o nuestra cena, supone tener que afrontar los siguientes problemas:

  • Digestiones pesadas.
  • Acidez de estómago.
  • Reflujo gastroesofágico.

Por otro lado, si eres todo un apasionado de los quesos, empieza a moderar su consumo.

Los lácteos, y en especial los quesos, son ricos en tiramina, un estimulante que además de producir insomnio se asocia a las migrañas.

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4. Hacer cambios en tu rutina

Al cerebro le agrada que sigamos unas pautas fijas en nuestros horarios: despertarnos a la misma hora, cenar siempre en el mismo momento e irnos a la cama a la misma hora de modo regular.

  • Cualquier cambio puede afectar a todo lo demás. Queda claro que habrá unas personas más sensibles que otras.

No obstante, a veces, basta con levantarnos unas horas después de lo normal para que todo se altere y, al final, nos cueste mucho dormir por la noche.

A su vez, ten en cuenta que cualquier emoción intensa, cualquier foco de estrés inesperado o una súbita preocupación a lo largo de la noche afectará a la calidad de tu descanso.

5. Beber café durante las siete horas antes de acostarnos

Amigas-tomando-café

A casi nadie se le ocurre tomarse una taza de café justo antes de ir a dormir. Sin embargo ¿quien no ha quedado con alguien para tomar una buena taza de café por la tarde?

  • Este acto social tan común en nuestra cultura supone muchas veces reforzar un factor más que alimenta el insomnio.
  • La cafeína permanece en nuestro organismo entre 5 o 7 horas. Así, para poder llegar a la cama descansados, es necesario que, a partir del mediodía, dejemos ya de consumir café o té.

6. Ver la televisión o estar con el ordenador toda la tarde

Imaginemos que al llegar a casa por la tarde empezamos a realizar las tareas del hogar: poner la lavadora, arreglar esto, ocuparnos de lo otro…

  • Más tarde, cuando ya lo tenemos todo “controlado”, nos decimos a nosotros mismos aquello de “voy a relajarme” y lo hacemos viendo la tele o poniéndonos con el ordenador toda la tarde hasta la hora de dormir.

Es un error. Lo creamos o no nuestro cerebro no se relaja, se “reactiva”. De hecho, llega tan sobreexcitado a la cama que le será muy difícil conciliar un buen descanso.

Si deseas desconectar al llegar a casa, hazlo como es debido, date –al menos– una hora sin pensar ni hacer nada.

Solo respira aire fresco, libérate del ruido, de las preocupaciones, date un baño relajante… Tu cerebro lo agradecerá.

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7. Hacer ejercicio físico 3 horas antes de ir a dormir

Ejercicio 9

Nuestra mente necesita dos horas de relajación total antes de acostarnos. Algo tan simple como apagar la televisión y leer supondría, sin duda, llegar a la cama mucho más descansados.

  • Es muy recomendable que reduzcas al mínimo la actividad intensa 3 horas antes de irte a la cama.

Después del ejercicio o del entrenamiento el cuerpo necesita bastante tiempo para recuperarse, así que lo ideal es respetar ese intervalo.

Empieza hoy mismo a cuidar estos 7 factores y descubrirás cómo, poco a poco, la calidad de tu descanso mejora.