7 sorprendentes beneficios de ducharnos con agua fría cada mañana

Si no estamos acostumbrados a ducharnos con agua fría podemos ir disminuyendo la temperatura del agua progresivamente y procurar terminar siempre con esta opción.

Las duchas con agua fría no son algo que motive a la mayoría de las personas. Por el contrario, solamente de imaginarlas nos dan pereza y escalofríos.

No obstante, si supiéramos los grandes beneficios que aportan a nuestra salud tal vez decidiríamos probar esta sencilla y económica terapia casera.

Descubre en este artículo los 7 efectos positivos que obtendrás al ducharte con agua fría por la mañana, así como algunos consejos para hacerlo de la manera correcta.

Efectos del agua fría

La aplicación de agua fría sobre cualquier parte de nuestro cuerpo provoca una contracción de los vasos sanguíneos que reactiva la circulación en todo el cuerpo. Esta acción causa una descongestión de los órganos.

7 beneficios para la salud

1. Acelera el metabolismo

Favorece el metabolismo

Al ducharnos con agua fría nuestra temperatura corporal baja, por lo que nuestro organismo aumenta el gasto energético para mantenerla. De este modo aceleramos el metabolismo y quemamos más calorías.

Esto puede ser muy beneficioso para personas con el metabolismo lento como, por ejemplo, aquellas con hipotiroidismo.

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2. Regula la temperatura corporal

Al acelerar el metabolismo, nuestro cuerpo activa una función natural para equilibrar la temperatura ante los cambios externos.

Este hábito es muy saludable, ya que estamos acostumbrados al efecto continuado de la temperatura artificial (aire acondicionado, estufa, etc.).

3. Elimina líquidos

Retención de líquidos

El efecto del agua fría sobre los vasos sanguíneos activa la circulación y el drenaje linfático del organismo, lo cual repercute de manera positiva al facilitar la eliminación de líquidos.

Esto beneficia tanto a las personas que sufren hinchazón o pesadez, como a quienes tienen inflamaciones articulares. 

4. Mejora la piel

El agua fría es el mejor tratamiento de belleza para la piel, ya que tiene un efecto tensor y reafirmante que combate la flacidez y las arrugas. Además, ayuda a eliminar las células muertas y a prevenir las estrías y la celulitis.

5. Cabello brillante

cabello sano y brillante

Además de mejorar la salud y el aspecto de la piel, el agua fría también beneficia a nuestro cabello si la aplicamos solamente un par de segundos o en la zona de la nuca. Conseguimos un pelo más brillante y prevenimos también su caída. No obstante, la temperatura del agua sobre la cabeza debe ser fresca, no fría.

6. Activa la circulación

Las duchas frías aumentan la frecuencia cardíaca y provocan una contracción de la musculatura, dos efectos que causan una activación de la circulación en todo el cuerpo. Esto nos aporta una sensación de bienestar inmediata, así como muchos beneficios para la salud a largo plazo.

7. Fortalece el sistema inmunológico

Defensas

Al mejorar la función del sistema linfático, el agua fría también mejora las defensas del organismo. De este modo, podemos afirmar que las duchas diarias con agua fría fortalecen el sistema inmunitario. 

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¿Cómo hacemos la ducha?

Para aplicarnos el agua fría deberemos empezar siempre por los pies, ya que una ducha fría brusca podría ser perjudicial para la salud, sobre todo para los pulmones y el corazón.

  • Empezaremos por los pies e iremos subiendo hasta el cuello y la cara, pero evitaremos el resto de la cabeza.
  • También podemos hacer un recorrido alternativo al subir por la pierna derecha hasta el cuello para después bajar hasta el pie izquierdo.
  • El tiempo de la ducha con agua fría puede ser de entre 30 segundos y 1 minuto. También podemos alternarla con agua caliente.

Consejos importantes

A continuación destacamos algunos consejos importantes para realizar las duchas con agua fría de la manera correcta:

  • Aunque el agua fría tiene todos estos beneficios para nuestro organismo, deberemos evitar siempre la zona de la cabeza.
  • Si solemos ducharnos siempre con agua muy caliente, recomendamos hacer el cambio de manera gradual. Podemos ir bajando la temperatura y alternar agua fría y caliente.
  • Por las propiedades saludables que hemos detallado, las duchas de agua fría son muy beneficiosas por la mañana, gracias a su poder estimulante.

En cambio, por la noche es más adecuada el agua caliente, que nos ayuda a relajarnos y descansar mejor.