7 características de las personas exigentes

Las personas exigentes tienden a seguir la regla del todo o nada. Para ellos todo es blanco o negro, sin matices intermedios. Es importante dejar de fijarse en la meta y disfrutar del camino

Las personas exigentes tienden a llevar todo lo que hacen hasta el final. Esto es bueno. Exigirse demasiado es algo positivo, siempre y cuando existan unos límites.

A veces, la exigencia se nos va de las manos. Es normal que, en determinado momento, seamos exigentes con nosotros mismos, pero no que sea una constante en nuestra vida. A veces mucho puede que no resulte tan positivo como debiera.

La exigencia me hace mejor

Está claro que, exigirse en ciertas cosas va a hacer que conozcamos nuestros límites y que explotemos al máximo nuestras habilidades.

  • Es bueno, si con esto pretendemos ser mejores y conocer habilidades que tal vez desconocíamos.
mujer exigente

Pero… ¿Qué ocurre cuando la exigencia, en vez de hacernos mejores personas, nos hace peores? No siempre es bueno llevarnos hasta el límite ni tampoco exigirnos demasiado.

Al menos, no es bueno hacerlo de una forma incorrecta.

En ocasiones, las personas que son exigentes consigo mismas llevan a cabo unas pautas que no son para nada correctas. Esto provoca que, en vez de generar algo bueno, la exigencia solo provoque frustraciones, bloqueos y pocos avances.

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1. Insatisfacción constante

Las personas exigentes tienen un grave problema y es que se encuentran insatisfechas con todo lo que hacen. Aunque sepan que han hecho las cosas bien y que han conseguido lo mejor, no pueden disfrutar de ello.

En su interior hay algo que no les deja contentarse ni conformarse.

Esto ocurre porque quieren lograr la perfección absoluta. Creen que la exigencia debería dar como resultado esta perfección absoluta, algo imposible de lograr. Con esto, se evita correr riesgos para no tener que equivocarse, algo totalmente erróneo si queremos lograr un buen resultado.

2. Funcionan de forma lenta

Exigirse demasiado, querer lograr el mejor resultado, tendrá como consecuencia que las personas exigentes no logren cumplir plazos, que se bloqueen, que revisen todo una y cien mil veces.

mujer con cerradura

Esto ocasionará que funcionen muy lentamente, que no sean productivos y que los resultados no sean del todo satisfactorios.

3. Críticos con ellos y con los demás

Además de ser muy críticos con ellos mismos, también lo son con los demás. Esto no es nada positivo, ya que este tipo de personas son las que más sufren de depresión.

La insatisfacción que sienten y la impotencia de no poder sacar más jugo de ellos mismos provocan que, en ocasiones, su autoestima no esté en lo más alto. Esto ocurre porque su autoestima va asociada a sus logros.

4. Metas ilógicas y plazos de tiempo inalcanzables

Siempre incidimos en el hecho de pensar en metas que podamos cumplir y no en aquellas que es casi imposible que podamos lograr.

Pensar en conseguir una meta ilógica solo nos causará frustración y malestar. Un ejemplo sería una mujer de 60 años que quiera tener el cuerpo de su hija de 20. Obviamente, es una meta ilógica.

Además de ponerse metas ilógicas, también las personas exigentes piensan en plazos de tiempo inalcanzables que provocan que estas metas sean aún más inalcanzables.

Con esto, solo consiguen generar frustración y lograr esa insatisfacción que ya, de por sí,  persigue a este tipo de personas.

mujer y sus metas

5. Forma de pensar negativa

Las personas exigentes piensan de una forma muy negativa. En su cabeza no existen grises, tan solo hay blanco o negro. Por eso, funcionan siguiendo la regla del “o todo o nada”.

Solo hay dos opciones. Opciones que las estancan, que provocan que se bloqueen. Dos opciones que les impiden avanzar.

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6. Su principio: querer es poder

Las personas exigentes piensan que si quieren algo pueden conseguirlo. Es un principio que siempre tienen en mente. No obstante, la voluntad no lo es todo, y hay otros muchos factores que entran en juego.

No solo es querer, porque podemos querer las cosas pero no poder hacerlas por diversas circunstancias.

7. Ojos puestos solo en la meta

Los exigentes tan solo tienen los ojos puestos en la meta y no saben lo necesario que es que miren el transcurso, el camino.

Esto hace que su meta sea inalcanzable, porque no ven si pueden llegar a lograrla o no. Tan solo tienen sus ojos puestos en el resultado, e ignoran el hecho de que sus ojos deberían estar concentrados en el trayecto.

mujer observando su camino

Si eres una persona exigente, ten en cuenta todos estos factores que, lejos de ayudarte, se ponen en tu contra. No es bueno exigirse demasiado, no es bueno cerrar los ojos.

Seamos realistas, consigamos lo que podamos conseguir y eliminemos la frustración de nuestra vida. Serás mucho más feliz.