7 cosas que no conocías sobre el cáncer de piel

Para prevenir el cáncer de piel debemos tener cuidado a la hora de exponernos al sol, pero también vigilar los lunares y manchas del cuerpo, así como su color y tamaño

El cáncer de piel se ha convertido en una de las grandes amenazas del mundo moderno y, de hecho, es la variación de la enfermedad que más diagnósticos deja cada año.

Afecta en su mayoría a personas mayores de 50 años, aunque también se han dado casos en individuos más jóvenes, sobre todo cuando se exponen de forma continua al sol.

El más común es el de tipo no melanoma, que recibe este nombre porque no presenta rastros de melanoma maligno, es decir, aquel que se produce a partir de los melanocitos.

Los factores que más influyen en su aparición es la radiación que emite el sol a través de sus rayos UV y las mutaciones de ADN en las células epiteliales.

No obstante, a pesar de ser uno de los más comunes en la población, los índices de mortalidad por su desarrollo se han estabilizado y cada vez hay más facilidades para dar un diagnóstico oportuno.

Debido a esto es importante conocer más a fondo la enfermedad y aprender a identificar algunas de sus señales de alerta.

Como sabemos que algunos no saben demasiado sobre su desarrollo, a continuación queremos compartir 7 detalles relevantes.

1. La exposición al sol aumenta el riesgo

La exposición al sol aumenta el riesgo

Muchos consideran la exposición continua al sol como algo inofensivo, porque lo máximo que llegan a sentir es una leve sensación de ardor que se cura con el paso de los días.

Sin embargo, lo que la mayoría ignora es que, a largo plazo, el impacto de la radiación sobre la piel altera sus células e incrementa de forma considerable el riesgo de cáncer.

Ver también: 8 tips para evitar el envejecimiento prematuro de la piel

2. El uso de protector solar no es suficiente

Aunque la aplicación de protector solar sobre la piel minimiza los efectos negativos del sol, su uso habitual no garantiza estar a salvo de este tipo de cáncer.

De hecho, el sol es solo uno de los factores asociados con su aparición, ya que, además de los rayos UV, las toxinas, el cigarrillo y la mala alimentación podrían tener mucho que ver.

3. Cualquier lunar se puede volver maligno

Cualquier lunar se puede volver maligno

La mayoría de los casos de cáncer de piel se desarrollan a partir de una mancha que empieza a crecer de forma anormal.

No obstante, en otras circunstancias puede surgir a partir de un lunar preexistente que fue invadido por células malignas.

Esta variedad son los conocidos melanomas, que no son tan frecuentes entre las variedades de la enfermedad pero que, por desgracia, sí son el tipo más agresivo.

4. Los lunares de mayor tamaño aumentan el riesgo

El riesgo de malignidad de los lunares incrementa cuando estos tienen un tamaño considerable y son del tipo “nevus melanocítico congénito”.

Esta variedad aparece en la persona desde su nacimiento y es habitual que crezcan con el paso de los años.

5. Las cabinas bronceadoras pueden ser peligrosas

El uso continuo de lámparas o cabinas bronceadoras es un factor de riesgo que nadie debería ignorar.

Si bien parece una alternativa a la exposición al sol, lo cierto es que también emiten cierto grado de radiación ultravioleta que puede ser peligroso.

6. Puede darse por una infección

Puede darse por una infección

Otra de las posibles causas de esta enfermedad son las lesiones e inflamaciones crónicas que se dan por quemaduras graves e infecciones.

Si la piel que protege la parte interna del cuerpo presenta una afección grave, el riesgo de sufrir el desarrollo de células malignas incrementa significativamente.

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7. La regla del “ABCDE” para identificarlo

Las manchas repentinas en la piel y las anormalidades en los lunares son la señal más evidente para sospechar de este tipo de cáncer.

Sin embargo, para estar más convencidos de ello, vale la pena tener en cuenta la popular regla del “ABCDE”:

  • A de Asimetría: Una de las partes del lunar o mancha de nacimiento no coincide con la otra.
  • B de Borde: Los bordes presentan irregularidades y lucen anormales.
  • C de Color: El color incluye sombras marrones y negras, aunque algunas veces pueden tornarse rojizas, blancas o azules.
  • D de Diámetro: El lunar mide un poco más de ¼ de pulgada de ancho (6 milímetros).
  • E de Evolución: Con el paso de los días se notan cambios en la forma, tamaño y color del lunar.

Recuerda que una de las formas más eficaces de prevenir su desarrollo es a través de la visita anual a tu dermatólogo de confianza.

Atiende las señales que consideras anormales y solicita los respectivos exámenes para estar más segura.

 

 

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