7 cuidados que necesita un bebé prematuro

Daniela Colmenares 15 agosto, 2018
Los bebés prematuros son tan pequeños que parecen más frágiles que otros recién nacidos. Sin embargo, con los cuidados ideales, no debes temer por su salud.

Un bebé prematuro es aquel que nace antes de las 37 semanas de gestación. En la actualidad, existen muchos factores que influyen a tener un parto precoz.  Por ejemplo, cada vez son más las mujeres que retrasan la maternidad y a partir de los 35 años de edad, aumenta el riesgo de que el niño nazca antes de tiempo. Asimismo, los embarazos múltiples pueden adelantar el parto.

Sin importar la razón por la cual el parto sea precoz, la prematuridad está asociada con problemas de salud para el bebé. Es por esta razón que los niños prematuros suelen pasar más tiempo en observación que un bebé normal.

Antes de ser dados de alta, el médico debe asegurarse que cumpla con una serie de condiciones, como que tengan la capacidad de regular su temperatura corporal y pesar alrededor de los 2 Kg.

Una vez que el especialista haya chequeado que todo esté en orden, el niño puede ir al hogar. Generalmente, estos pequeños son dados de alta entre las semanas 37 y 40 de edad gestacional y con un peso de entre 1.8 y 2.3 Kg, dependiendo del tipo de patología diagnosticada al bebé.

En principio, un bebé prematuro puede desarrollarse igual que un bebé nacido a término. Sobre todo, si al momento de nacer pesó más de un kilogramo. Sin embargo, una vez que llegan a casa, estos niños requieren de cuidados específicos y un seguimiento médico estricto, especialmente durante el primer año de vida.

¿Cuáles son los cuidados que debemos darle a un bebé prematuro?

Beneficios de la lactancia materna.

La mayoría de los padres le temen a la salida del hospital con un bebé prematuro. No obstante, es necesario tomar en cuenta que si el médico le ha dado el alta es porque el niño está en buenas condiciones de salud, lo que significa que tu bebé:

  • No tiene apneas, o estas son muy leves como para tener tratamiento.
  • Es capaz de autorregular su temperatura corporal.
  • Tiene el peso adecuado.
  • Es capaz de succionar y digerir correctamente.
  • Puede respirar por su cuenta y no necesita estar conectado a una máquina de oxígeno.

Los padres son los responsables de proporcionarle la mayor cantidad de atención, cariño y cuidados a su bebé desde que sale del hospital. Las protecciones son las mismas que se les darían a un niño nacido a término, pero, ajustados a su edad corregida.

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1. Lactancia materna para un bebé prematuro

 

La leche materna se adapta a las necesidades de cada niño. De tal forma, que la leche que produce la mamá de un bebé prematuro es diferente en algunos aspectos nutricionales con respecto a la leche de otra mujer.

Además, su composición nutricional también es especial. Contiene mayor cantidad de  proteínas, sodio, hierro y cloro que la leche materna común.

Lo mejor para el pequeño es recibir la leche directamente del pecho de su madre. Pero, si esto no es posible, se puede alimentar mediante extracción y utilizar una sonda o una jeringa.

El calostro proporciona al pequeño nutrientes claves. Estos insumos  le ayudarán al niño a  adaptarse al nuevo mundo al que ha llegado antes de lo previsto:

  • Inmunoglobulina IgA.
  • Lisozima.
  • Lactoferrina.
  • Macrófagos.
  • Linfocitos.
  • Neutrófilos.
  • Proteínas.
  • Sodio.

2. La higiene es fundamental

Bañar al bebé.

La higiene de un  bebé prematuro es crucial para protegerlo de cualquier agente externo que pueda afectar su salud. Un niño de estas características puede tener mayor dificultad a la hora de adaptarse al medio exterior debido a que su peso es menor al de un bebé que nació a término. Asimismo, algunos de sus órganos no están completamente maduros.

  • Lo primordial es que el pañal de un bebé prematuro debe ser cambiado hasta siete veces al día, incluso si no se ha manchado. Esto es recomendable hacerlo tanto en casa como si aún se encuentra en la incubadora.
  • Su ropa debe estar limpia y desinfectada. Además, debe ser de fácil uso, en otras palabras, que sea sencilla de colocar y quitar.
  • Antes de cargarlo, e incluso tocarlo, es necesario lavar y desinfectar muy bien las manos.
  • Los animales domésticos deben permanecer lejos del bebé. Así se previene el contagio de gérmenes.

3. Ropa y ambiente deben ser adecuados

La habitación de un bebé prematuro debe recibir luz natural. Además, de contar con buena ventilación y mantener una temperatura agradable, en torno a  los 20 grados centígrados, con cierto grado de humedad.

La cuna no debe tener  almohadas ni peluches y los barrotes deben tener al menos 6 centímetros de separación, de forma que el bebé pueda dormir boca arriba y no haya peligro de caídas.

La ropa debe estar desinfectada, limpia y guardada de tal manera que no tenga contacto con partículas de polvo o exceso de humedad. Asimismo, es recomendable que el niño utilice prendas de vestir que sean fáciles de poner y quitar.

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4. Incentivar el sueño de tu bebé

Un bebé prematuro duerme mucho más que un bebé nacido a término, pero en intervalos de tiempo más cortos, es decir, se despierta más seguido. Asimismo, su patrón de sueño es más inmaduro, por lo tanto sus etapas de sueño profundo duran menos  y las de sueño ligero son más prolongadas.

Los bebés prematuros suelen dormir alrededor de 15 a 20 horas al día. Mientras duermen, es completamente habitual que se muevan mucho y tengan gimoteos. Esto se debe a que el sistema nervioso del bebé prematuro es más inestable y requiere de mucha tranquilidad.

Por lo tanto,  es importante que duerma las horas recomendadas por el pediatra. Para conseguirlo, es necesario establecer rutinas para que aprenda a dormir. Si el médico no indica lo contrario, debe dormir boca arriba. Su cuna debe ser más pequeña, ya que así se sentirá más protegido y cómodo.

5. Dosificar las visitas a tu bebé

Dependiendo de qué tan pequeño o frágil sea el bebé, es necesario restringir las visitas por un tiempo. Un bebé prematuro, que ha estado hospitalizado, necesita de un período de cuarentena sin visitas. Asimismo, si el bebé tuvo un peso muy bajo al nacer, probablemente debas evitar las visitas durante un año o más.

Aunque limitar las visitas puede ser complicado, debido a que las personas quieren conocer al nuevo integrante de la familia, es importante proteger al bebé y evitar la exposición a gérmenes y bacterias.

Alguien con un resfriado común puede representar un riesgo para un niño que se ha estado recuperando de una enfermedad pulmonar. El ruido, los movimientos y la manipulación del bebé pueden ser resultar estresantes para el pequeño y alterar su sistema nervioso.

6. Mayor atención y vigilancia cotidiana

Los padres de un bebé prematuro deben estar más alertas que aquellos con hijos nacidos a término. Principalmente porque la mayoría de sus órganos no están del todo desarrollado. La mayoría de los niños prematuros suelen sufrir de dificultades respiratorios, por lo que es clave estar al tanto de la manera en la que el bebé respira.

Cuando las fosas nasales del bebé se ensanchan al respirar, toma aliento más de 50 veces por minuto o comienza a ponerse azul, es una clara señal de que el pequeño no está respirando bien y debe ser llevado al médico lo antes posible.

Asimismo, las infecciones de oído suelen ser comunes ya que su sistema inmune no está totalmente desarrollado. Si la infección no es muy grave, se pueden aplicar gotas para los oídos y acetaminofén para la fiebre. Sin embargo, es necesario consultar al doctor primero.

También es importante que los bebés prematuros sean sentados en posición ligeramente vertical mientras toman leche. De lo contrario, la leche materna puede gotear hacia los oídos y causar una infección.

7. Consulta al médico ante cualquier eventualidad

Bebé en el pediatra.

Si tienes un bebé prematuro en casa, es normal que cualquier síntoma sea motivo de alarma. Pero, no te preocupes, recuerda que siempre puedes preguntarle a tu médico qué hacer si notas alguna señal extraña en tu bebé. Los síntomas que pueden ser motivos para llamar al médico son los siguientes:

  • Llora en exceso.
  • Rechaza la comida o come poco.
  • Al dormir realiza muchos más movimientos de los usuales y al despertar, está irritable.
  • Tose con mucha frecuencia.
  • Respiración acelerada y con movimientos visibles del pecho.
  • Muestra signos visibles de deshidratación.
  • Sufre convulsiones.
  • Reduce la cantidad de pañales mojados.
  • Tiene deposiciones frecuentes o líquidas.
  • Tiene fiebre durante tres días seguidos.
  • Si su edad corregida es menor a seis meses y su fiebre mayor a 37°.
  • Presenta  fiebre superior a 39º C sin una causa evidente de infección.
  • Tiene la piel pálida o azulada.
  • No es capaz de despertarse del sueño.

Conclusiones

Los bebés prematuros son más pequeños y frágiles que aquellos que nacen a término. Por lo tanto, requieren de más cuidados y atención por parte de sus padres. Principalmente porque sus sistema inmune no está del todo desarrollado y son  más propensos a sufrir de infecciones.

Es importante que los padres de estos niños se desenvuelvan en un ambiente tranquilo, lleno de paz y libre de bacterias. Para ello, las personas a su alrededor deben desinfectar sus manos correctamente antes de acercarse al pequeño.

Asimismo, la habitación del bebé debe estar libre de polvo, mantener una temperatura cálida y evitar colocar luces muy estimulantes que lo puedan estresar.

Por último, es importante resaltar que los niños prematuros suelen desarrollarse con total normalidad.Tomando en cuenta su edad corregida, en esta lista encontrarás qué puede hacer tu bebé prematuro mientras se desarrolla:

  • A los dos meses sonríe, es capaz de seguir con la mirada, levantar la cabeza y moverla cuando está boca abajo.
  • A los seis meses, el niño agarra objetos. También levanta la cabeza y el tronco con los brazos estirados cuando está boca abajo.
  • A los nueve, es capaz de  juntar las manos y pasar objetos de una a otra. Además, se da la vuelta por su cuenta y balbucea.
  • Al año, se levanta y se mantiene de pie sin ayuda por lo menos durante cinco segundos.
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