7 errores de alimentación en los niños

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Silvia Martín Repullo el 3 diciembre, 2018
Thady Carabaño · 11 diciembre, 2018
Para un crecimiento y desarrollo adecuados, los niños precisan de una alimentación balanceada. Sin embargo, entre el estrés de la vida diaria y nuestro deseo de complacerlos, es fácil cometer errores que se convertirán en hábitos inadecuados para nuestros hijos.

Para un crecimiento y desarrollo adecuados, los niños precisan de una alimentación balanceada. Sin embargo, entre el estrés de la vida diaria y nuestro deseo de complacerlos, es fácil cometer errores que se convertirán en hábitos inadecuados para nuestros hijos. ¿Quieres conocer los más usuales? A continuación te presentamos 7 errores frecuentes en la alimentación de los niños.

La alimentación del niño

Dos niños tumbados en el césped comiendo un sándwich mientras sonríen.

Durante los primeros seis meses de vida, el niño deberá alimentarse solamente con leche materna. Ésta le proporcionará no solamente los nutrientes y el líquido necesarios sino que contribuirá al fortalecimiento de su tracto digestivo y al desarrollo de su sistema inmunológico.

Luego de este período, lentamente, comenzaremos a introducir diferentes productos en su dieta. La manera en que lo hagamos formará los gustos y hábitos alimentarios de nuestros hijos. Sin embargo, los padres siempre seremos su ejemplo a seguir, y ellos copiarán nuestros aciertos y desaciertos a la hora de comer. Como adultos tenemos un ritmo de vida acelerado pero es importante recordar que el establecimiento de una buena rutina alimentaria es la base para una vida saludable.

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No esperes más y aprende a evitar los

7 errores frecuentes en la alimentación de los niños

  1. Un desayuno incompleto

El desayuno se considera la comida más importante del día, prepara el cuerpo para comenzar la jornada con energía. Por eso, es esencial que los niños tomar un desayuno nutritivo antes de ir al colegio. Sin embargo, nuestro estilo de vida puede llevarnos a  reducir el desayuno a un café o un snack, lo cual puede afectar a corto y largo plazo el rendimiento académico y deportivo de nuestros hijos.

Los niños deben tomar un desayuno completo que cubra sus necesidades energéticas. Debe contener fibra, grasas, proteínas  y carbohidratos: Cereales, yogurt, un sándwich de pan integral con jamón o queso y una porción de fruta, serían estupendas opciones. Un desayuno adecuado incrementa la concentración y la memoria, mejora su capacidad de aprender y combate la obesidad infantil.

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  1. Falta de rutinas y horarios de comida

Manos sosteniendo un bol con un desayuno equilibrado: fresas, yogur y frutos secos.
Las rutinas son saludables y educan a los niños. Debemos enseñarlos a cumplir con pequeñas labores diarias, desarrollar su responsabilidad y crearles hábitos higiénicos y alimentarios.

Establecer un horario de comidas ayuda al apetito y la digestión del niño, así como su disciplina. Es importante que tengan cinco comidas diarias, tres principales y dos meriendas. Esto los ayuda a asimilar mejor los nutrientes de los alimentos y evitar el sobrepeso. Además de que las comidas se convierten en un momento para compartir en familia.

  1. Darle porciones de comida de adulto

Sé que te gusta que tus hijos crezcan fuertes, pero eso no quiere decir que necesiten comer mucho más. Servir porciones de adultos a niños es uno de los errores de alimentación más fácilmente evitables. Ellos no tienen la misma capacidad estomacal ni la misma necesidad nutricional que nosotros. Sin embargo, con frecuencia llenamos de tal forma sus platos que comen en exceso o rechazan la comida por la exageración. Evita el sobrepeso en tus hijos y edúcalos para que aprendan a comer adecuadamente.

  1. Alimentos procesados versus frutas y vegetales

Desde la más temprana edad nuestros hijos comienzan a centrar sus preferencias en productos industrializados. Estos alimentos son ricos en grasas y aditivos químicos que los vuelven adictivos. Es nuestro deber controlar el consumo de estos productos e introducir en su dieta legumbres, frutas y vegetales en sus más variadas formas. Si deseas que tu niño crezca fuerte y sano asegúrate de proveerle con las proteínas, carbohidratos, vitaminas, lípidos y minerales necesarios.

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  1. Premiar con alimentos poco saludables

Sándwiches con forma de monstruo para hacer con los niños.

Aunque reconocemos las bondades de la buena alimentación, es frecuente que premiemos a nuestros hijos con golosinas azucaradas, muy saladas o ricas en grasa. Independientemente del hecho de que estos alimentos no aportan muchos nutrientes, es importante destacar que contienen sustancias químicas adictivas.

Evita ofrecer “premios” para que los niños coman sus verduras y vegetales, pues estarás reforzando la idea de éstos son un castigo. Busca alternativas deliciosas a los productos industriales. ¡Tú puedes!

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  1. Alejar a los niños de la cocina

El aporte puede ser muy pequeño: mezclar una salsa o agregar un poco de sal, pero para los niños es estimulante comer lo que ayudaron a preparar. Esta es una excelente estrategia para motivarlos a probar nuevos alimentos, además de desarrollar su responsabilidad y enseñarlos a compartir las tareas domésticas.

Por supuesto, hay que tomar las necesarias medidas de seguridad para que no usen utensilios con lo que puedan lastimarse. Encuentra recetas fáciles y nutritivas que maravillarán a tus pequeños.

  1. Repetir la presentación y los sabores

Tanto la vista como el olfato son los primeros sentidos que se ven estimulados a la hora de la cena. Un plato colorido será mucho más interesante para un niño y su curiosidad lo impulsará a probarlo. Es por eso que, aunque no tengas presupuesto para variar demasiado los alimentos, hay que procurar presentarlos de formas distintas. Por ejemplo, las mismas lentejas sirven para hacer sopas, hamburguesas o salsas para untar; la misma calabaza se puede consumir como una crema, una salsa sobre una pasta o en una torta. Intenta nuevos sazones y la experiencia gustativa mejorará para toda la familia. ¡Ya lo verás!

Recomendación final

Espero que este artículo te haya sido provechoso. Ante cualquier duda con respecto a la alimentación de tus niños, consulta con tu pediatra. Los especialistas te pueden guiar en cómo implementar buenos hábitos y evitar errores  en la alimentación de los niños.

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