7 errores que cometen los padres cuando sus hijos empiezan a ir al colegio

Thady Carabaño 9 septiembre, 2018
El inicio de la vida escolar supone un proceso de adaptación para los niños. Si bien los padres podemos facilitar la transición del hogar a la escuela, también podemos torpedear el camino fácil cometiendo estos errores.

Cuando los bebés dejan de ser “nuestros bebés” para convertirse en niños que inician su recorrido por el sistema educativo son muchos los errores que cometen los padres en el intento de ayudarlos a adaptarse a la nueva etapa escolar.

Después de haber pasado 3, 4 o hasta 5 años cuidando a los hijos, es obvio que nos cuesta dejarlos por primera vez en manos de esas personas que no conocemos, que son sus nuevos maestros. El nerviosismo está a flor de piel y las emociones nos recorren.

La separación es difícil tanto para los niños como para los padres. No obstante, somos los adultos y tenemos que ayudar a los niños. El problema es que, en ocasiones, nos dejamos llevar por lo que sentimos y cometemos errores que dificultan el inicio de la vida escolar.

Los 7 errores que cometen los padres

Después de que hemos hecho el esfuerzo por encontrar el colegio que pensamos es el mejor para nuestros hijos, tenemos que confiar y ayudarlos a adaptarse lo antes posible a esta nueva faceta de sus cortas vidas. El tiempo que tarde en gustarles el colegio dependerá de cada niño.

Cuando nuestros niños comienzan en la escuela, es fácil caer en alguno de estos 7 errores que comenten los padres. Lejos ayudar, hacemos más difícil la transición a esa fase de la vida de nuestros hijos. Presta atención, ya que son situaciones perfectamente evitables.

1. No preparar a los niños

 

No involucrar al niño en la preparación del inicio de clases puede ser el mayor de todos los errores que cometen los padres. Los niños tienen que saber con suficiente tiempo qué es lo que viene. Hay que conversar con ellos con antelación para prepararlos.

Una buena medida es que el niño participe en la organización del inicio a clases. La compra de útiles escolares, libros y cuadernos puede ser muy estimulante para los niños. Saber que en pocos días podrán usar todos esos materiales ya es muy positivo.

A muchos niños les basta con las expectativas que les han creado sus padres sobre la escuela para despedirse tranquilamente de estos e iniciar la nueva etapa. Si queremos evitar que surja una fobia escolar, preparemos a nuestro niño lo más posible con la nueva etapa que inicia.

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2. Llorar frente a los niños

Hay que reconocerlo: es difícil ver a los niños llorando, disgustados o miedosos por estar en un lugar nuevo, con personas que no conocen y negados a  quedarse allí. ¡Claro que dan ganas de llorar! Pero recuerda que tú eres el mayor ejemplo a la hora de aprender a gestionar las emociones.

Perder el control es de los peores errores que cometen los padres. El niño ya está nervioso por la nueva experiencia; y si a esa realidad se le suma la angustia de ver a los padres llorosos, estaremos minando cualquier camino fácil de adaptación a la escuela.

Si vas a llorar, puedes hacerlo después de que hayas salido de la escuela. Esa primera separación es una emoción muy fuerte que durará unos días pero, poco a poco, verás que tu hijo se queda cada vez más tranquilo.

3. Volverte si lo oyes llorar

Si ya te despediste y lo oyes llorar o gritar por ti, evita darte la vuelta. Es de los errores que cometen los padres más perjudiciales para estos días de adaptación a la etapa escolar.

El personal de la escuela está capacitado para ayudar a tu hijo a calmarse. La mayoría de los niños suele calmarse a los poquísimos minutos después de que los padres se han marchado. Comienzan a interactuar con el entorno, unos más que otros, pero todos finalmente lo hacen.

En los contados casos en que un niño no logre consolarse, seguramente se comunicarán con los padres para que lo recojan antes de culminar el horario escolar. Pero eso es excepcional. Las maestras saben cómo lidiar con los niños que se quedan llorando. Hazte y hazle el favor a tu hijo: no te gires.

4. Darse un paseo por la escuela

Evita los paseos por la escuela para ver cómo están los niños. Ellos están bien. Hacerlo es un error garrafal. Si los niños vuelven a ver a sus padres después de que se han calmado, lo que quieren es irse con ellos.

No les gustará verlos despedirse nuevamente. Eso solo les encenderá la angustia que ya vivieron, y harás que sea más difícil la adaptación. Sabemos que tienes mucha curiosidad por saber cómo lo están pasando, pero espera hasta que sea la hora de la salida y pregúntales directamente a tus hijos.

5. Irse sin despedirse

La despedida es el punto crucial de esos primeros días de escuela. Los niños ponen caras tristes, pedirán que no te vayas o llorarán ruidosamente. Sin embargo, irse sin que se den cuenta no es la solución. Al contrario: puede alimentar una sensación de abandono muy negativa.

Lo mejor es despedirse. Una despedida corta, un beso, le dices cuánto lo amas, que más tarde vienes a buscarlo y que esperas que tenga un lindo día en esta nueva etapa. Un abrazo, un beso y adiós. Nada de huir a hurtadillas.

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6. Alargar excesivamente la despedida

Niño con trastorno de ansiedad por separación

Ni irse a escondidas ni alargar la despedida. De nuevo: la despedida tiene que ser corta. Si te demoras demasiado puedes dar la falsa impresión de que te quedarás allí con tus niños. Tampoco prometas que te vas a quedar cuando sabes que eso no va a ocurrir.

Además, para los niños que ya se han calmado, verte les recordará que sus padres se fueron y empeorará el clima tenso que hay en el aula. Ayudas a las maestras y a tus niños si tenéis una despedida corta.

7. Reñir o comparar a tus hijos porque lloran

Los niños ya se pueden sentir mal en ese primer día de escuela, para que además te oigan que los riñes o los comparas con otros niños. Es normal que lloren los primeros días. Unos se adaptarán más rápido que otros, pero hacerlos sentirlos peor no contribuye en nada con la adaptación.

Incluso a muchos les pasa que los primeros días se quedan sin dificultad y, al cuarto o quinto día, cuando parecía que ya estaba todo superado, se ponen a llorar. Suele ocurrir. Ten paciencia y no te desesperes. Abrázalo, despídete y aunque llore un poco, no te vuelvas.

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