7 indicadores de que no te amas lo suficiente

Raquel Lemos · 12 agosto, 2016
No puedes pretender que los demás te acepten y valoren si tú mismo no te amas. Empieza a valorarte para que todo a tu alrededor cambie

La vida es tan corta que es una tontería malgastarla preocupándonos por lo que puedan pensar los demás sobre nosotros.

Sin embargo, siempre buscamos la aprobación ajena para terminar convirtiéndonos en personas sin carácter que ya no sabemos ni lo que queremos.

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Cuando nuestra propia felicidad empieza a depender de los demás, es momento de que nos paremos a reflexionar sobre nuestra vida y cómo la estamos llevando.

Algo tiene que cambiar.

Si no te aceptas, no te amas

Si no eres capaz de aceptarte tal y como eres, si te has convertido en alguien totalmente diferente, hemos de decirte que no te amas como es debido. Has cometido el error de poner todo lo que eres en manos ajenas y ahora estás perdido.

Por eso, hoy aprenderás a identificar algunas señales que indican que no te amas lo suficiente para que puedas pararte e impedir que esta situación continúe.

¿Te sentirás identificado con alguna de ellas? ¿O con varias?

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1. No eres libre siendo tú mismo

Ser lo que los demás quieren que seas te desgasta. Puede que te parezca fácil, pero lo cierto es que sería mucho más sencillo ser tú mismo que preocuparte por ser alguien que, en realidad, no existe.

Si ahora mismo estás dudando en si te sientes plenamente libre o no para ser tú mismo, con tus defectos y tus virtudes, es necesario que observes tu forma de actuar.

¿Pasas demasiado tiempo rodeado de gente? ¿Evitas a toda costa quedarte a solas contigo mismo?

Si es así, puede que estés rechazando quién eres en realidad y utilizas la multitud para evitar pensar en ello.

De hecho, quizás le hayas dado poder a esas personas con las que pasas tanto tiempo para que te cambien, lo que implica que, cuando no están presentes, te sientas mal.

Es el momento de alejarse de todo esto y de que redescubras quién eres realmente.

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2. No te atreves a decir lo que piensas

¿Alguna vez te has sentido cohibido en una conversación o ese miedo a expresar tus propias opiniones, por si no coinciden con las del resto?

Si es así, tal vez quieras “amoldarte” a los demás, aunque ello implique rechazar y no manifestar tus propias opiniones.

Si no hablas alto nadie te va a escuchar y, por lo tanto, te ignorarán y no te tomarán en cuenta. No tengas miedo a ser o pensar diferente. Puede que tengas una gran falta de autoestima que debes empezar a cuidar.

Tus opiniones tienen tanta relevancia como las de los demás y, aunque creas que pueden ser meras tonterías, ¡no lo son! Manifiéstalas, habla alto y hazte notar. Tu opinión cuenta más de lo que piensas.

3. Eres crítico contigo mismo

Eres tan crítico contigo mismo que, sin quererlo, te bloqueas constantemente y evitas tu propio avance. De alguna forma, te castigas por no hacer las cosas como debieras. No te das cuenta de que errar te permite aprender y seguir adelante.

Deja de criticarte tanto, valora todo lo que has conseguido hasta ahora, por pequeño que sea, y celébralo aunque creas que no tiene importancia. Si lo haces será una prueba de que has empezado a amarte a ti mismo.

4. Hace tiempo que has dejado de cuidarte

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Todos necesitamos sentirnos a gusto dentro de nuestro cuerpo. Si esto no es así, es que estamos haciendo algo mal. Por eso, si has dejado de cuidarte, de vestirte bien, de alimentarte de forma sana y todo esto te hace sentir peor, ¡cambia!

Tienes que amarte a ti mismo, estar sano para ti, vestirte bien para ti, no para nadie más. Si tú no lo haces, nadie lo hará y dejar esta responsabilidad en manos de los demás es un grave error.

Empieza a amarte, empieza a cuidar de ti mismo.

5. No eres capaz de automotivarte

Sin motivación, el porcentaje de éxito al llevar a cabo un plan o un sueño se reduce casi al mínimo. Nunca lograrás lo que deseas si no confías en tus posibilidades y te brindas un chute de automotivación positiva todos los días.

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Puede que falles una y otra vez, que las personas que están a tu alrededor no te apoyen, pero tú tienes que creer en ti mismo y perseguir todo lo que quieres.

No permitas que los demás te frenen. Valora tus propios sueños.

6. No confías en nada que tenga que ver contigo

La confianza es tan importante como la motivación de la que hablábamos antes. Sin confianza, nada puede salir adelante. ¿Te has parado a pensar en lo que eres capaz de conseguir? ¿Has valorado todo aquello que has logrado, por pequeño que sea?

Si te amas a ti mismo, confiarás en ti y no permitirás que nadie derrumbe esa autoconfianza. Podrás lograr lo que quieras, valorarás hasta tus errores, que te permitirán aprender. No parece muy difícil, ¿verdad?

7. No te entregas a los demás sinceramente

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Por diversas circunstancias de la vida, puede que tengamos miedo a abrirnos a los demás, a mostrarnos cómo somos realmente.

Siendo plenamente conscientes, nos ponemos una armadura que nos protege, pero que también nos debilita.

Si no te entregas a los demás, si no te abres, si no te amas, nunca podrás saber qué es ser amado de verdad. Incluso puede que nunca llegues a experimentar la sensación de poder confiar en una persona completamente.

Esto te entristecerá y alimentará tu creencia de que no eres merecedor de amor. Sin embargo, llegado a este punto, sabes perfectamente que mereces tanto amor como los demás.

Es más, el único amor que importa ahora mismo es el tuyo por ti mismo.

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Puede que a veces sea difícil volver a confiar en ti mismo, incluso puede que creas que no mereces ser amado y por eso te haces daño. Si esto sucede, estás equivocado y tienes que ponerle solución.

Es tu vida la que está en juego, tus sentimientos, tus emociones, tus sueños… Empieza a valorar tu vida, valora a la persona que realmente eres. No será un camino fácil, pero el esfuerzo valdrá la pena.

Si aún no te amas, haz que todo cambie.