7 mitos y verdades sobre los cultivos transgénicos que debes conocer

Daniela Castro 5 diciembre, 2015
Dado que muchos de los productos que consumimos pueden tener origen transgénico es importante que estemos bien informados sobre sus posibles riesgos y su problemática general

Los cultivos transgénicos son aquellos en los que se producen alimentos genéticamente modificados mediante una serie de procesos de ingeniería en los que se les insertan genes exógenos de otras especies.

La industria responsable de este tipo de alimentación ha justificado su creación con la idea de acabar con el hambre mundial. Sin embargo, en la actualidad se sabe que esto no es necesario y, de hecho, un 99% de los agricultores no los siembran.

No obstante, pese a que los cultivos siguen siendo relativamente bajos, se estima que millones de personas en el mundo los están incluyendo en sus dietas sin ser conscientes de ello.

El gran inconveniente es que estos podrían estar asociados con el desarrollo de varias enfermedades, además de generar un impacto negativo, al llevar a la extinción de algunas especies nativas de los cultivos de indígenas y productores locales.

El tema sigue siendo controvertido, porque la industria ha tratado de demostrar que estos alimentos son una alternativa para aumentar la productividad, optimizar el uso de los recursos no renovable y erradicar el hambre.

Pero, como mucha de su publicidad es engañosa, a continuación vamos a revelar esos 7 mitos y verdades que todos deben saber sobre estos alimentos.

1. “Los cultivos transgénicos pueden coexistir con otros sistemas agrícolas”

Lechuga

¡Falso! Los cultivos transgénicos pueden contaminar los que no están modificados genéticamente. Hasta el momento, se han registrado unos 400 casos de contaminación transgénica en todo el mundo.

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2. “Las semillas transgénicas tienen fecha de caducidad”

Verdadero. En un principio Monsanto distribuyó en el mercado semillas de larga duración, pero esta práctica se abandonó por razones e intereses comerciales internos.

Las semillas tienen fecha de vencimiento y tanto los pequeños como los grandes agricultores están siendo obligados mediante contratos y presión judicial para seguirlas comprando a Monsanto y otras compañías.

Detrás de esto hay un fuerte interés económico que favorece a la familia banquera Rothschild, propietaria de Monsanto.

3. “Los cultivos transgénicos son la clave para la resistencia climática”

Falso. La ingeniería genética sigue estando por debajo de la producción convencional en el desarrollo de aquellas variedades de plantas que pueden mantener estable la agricultura frente a los cambios climáticos.

La adaptación al cambio climático depende en gran parte de las prácticas agrícolas que ayudan en la conservación de la diversidad y la nutrición de los suelos.

4. “Los cultivos transgénicos son seguros para los seres humanos y el medio ambiente”

Transgenico

Este es uno de los puntos que más ha generado polémica desde que se hizo la primera modificación genética.

Algunos expertos en salud han advertido que su consumo está asociado con el mayor riesgo de varios tipos de enfermedades, pero hasta el momento no hay suficientes estudios porque la industria no ha permitido acceder al material para la investigación.

5. “Los alimentos transgénicos tienen mejor sabor que los productos orgánicos”

Falso. ¡De ninguna manera! Aunque sí es cierto que los productos genéticamente modificados tienen una apariencia más deliciosa, a nivel interno no logran superar los de origen orgánico.

Por ejemplo, las frutillas normales son de un sabor dulce e intenso y son pequeñas. Las transgénicas lucen muy frescas y son grandes, pero no tienen un sabor tan delicioso y muchas de sus propiedades se han perdido.

6. “Los cultivos transgénicos son viables a nivel económico para los agricultores”

Falso. Pese a que al principio se pensó que habría muchas ganancias para los agricultores, en los últimos años los precios de las semillas se han disparado debido a la protección que tienen con las patentes de las grandes compañías.

Por otro lado, la aparición de malezas resistentes a los herbicidas y las plagas ha incrementado los gastos de los agricultores, reduciendo así sus beneficios económicos.

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7. “Se necesitan semillas genéticamente modificadas para alimentar el mundo”

semillas

Falso. Pese a que es uno de los objetivos de las grandes compañías transgénicas, muchos han demostrado que no son viables con este fin porque pueden ocasionar enfermedades en el cuerpo humano.

Más de 24 delegados de 18 países africanos solicitaron a la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas no utilizar las imágenes de pobres y hambrientos de sus regiones para impulsar una tecnología que no es segura para la salud humana, ni  para el medio ambiente y mucho menos para su propio beneficio económico.

Interesante, ¿verdad? Como consumidores, es esencial informarse bien sobre este tipo de alimentación que poco a poco se ha venido incorporando en el mercado. Pese a que en muchos lugares del mundo están prohibidos, siempre es bueno cerciorarse observando las etiquetas.

 

 

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