7 modos efectivos de relajar la mente

Valeria Sabater·
26 Octubre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña al
29 Noviembre, 2019
Es importante establecer prioridades en tu vida, no te vuelques por completo en los demás hasta el punto de descuidarte. Valórate como mereces, defiende tus espacios personales, tu intimidad y tus libertades.

Aprender a relajar la mente y el cuerpo es muy útil para gestionar de la mejor manera posible esos momentos de tensión, ansiedad o estrés que experimentas en el día a día y que luego pueden pasarte factura si no los gestionas adecuadamente.

Es cierto que a menudo pueden haber instantes en los que te gustaría echar a correr y huir muy lejos de esas situaciones marcadas por el estrés. Sin embargo, huir de los problemas y las inquietudes no es la mejor solución. En cambio, sí puede serlo el hecho de trabajarnos y mejorar nuestra actitud. ¿Y cuál es el modo más adecuado de gestionar estas sensaciones tan negativas y peligrosas para la salud?

A continuación, queremos explicarte 10 modos sencillos de relajar la mente cuando más lo necesites. Estrategias prácticas que te serán de gran ayuda y que te invitamos a descubrir.

¿Cómo relajar la mente y el cuerpo?

Mujer respirando hondo con los ojos cerrados.

Ten presente que las siguientes claves pueden ser positivas como medida inicial, pero si no mejoras tu estado tu ánimo y el estrés sigue afectando tu vida cotidiana, la recomendación más acertada es la de buscar asistencia profesional con un psicólogo.

1. Un refugio propio

Pongamos un sencillo ejemplo para entender esta primera estrategia. Imagina que estás en el trabajo, tienes un sinfín de tareas por hacer y, a su vez, a tu alrededor hay mucha tensión, ruido, compañeros que te hablan, que te agobian, etc.

Asimismo, imagina que acabas de tener, por ejemplo, una pelea con tu pareja y que, a su vez, tus hijos están esperándote para que los lleves al colegio. ¿De qué modo puedes relajar la mente aunque sea solo por un momento?

Visualiza una habitación vacía. Un palacio privado de calma y de paz, donde puedes cerrar la puerta y quedarte a solas. Tras esa puerta está el sonido y las preocupaciones, pero tú estás a salvo en este espacio íntimo y silencioso. Aquí puedes sentarte y pensar las cosas con detenimiento y calma, no hay presiones.

2. Un momento para respirar profundamente

El estrés y la ansiedad aceleran la respiración, quitan el aire y hacen trabajar al corazón más de la cuenta. Poco a poco y sin que nos demos cuenta, llegarán la tensión muscular y el dolor de cabeza.

Cuando esto ocurra, intenta regular poco a poco tu respiración. Empieza por poner la mano en el abdomen y toma aire profundamente, notando cómo este se contrae y el pecho se expande.

Retén unos segundos ese aire y ve espirando ahora poco a poco, mientras notas cómo, con ese aire, se va también parte de tu peso interior. Es muy relajante y te ayudará a relajar la mente.

3. Una pared blanca

pared-blanca

Este ejercicio es tan sencillo como efectivo. Todos hemos vivido esos instantes en que, de pronto, se nos vienen encima un sinfín de preocupaciones, de ansiedades o de miedos. Sin saber cómo, nos asaltan pensamientos tan negativos que nos sentimos inmovilizados.

Cuando esto te ocurra, corta de inmediato esos pensamientos y pon ante ellos una pared blanca. No hay nada más que un blanco tranquilizador que te envuelve y que te calma.

Inténtalo. Pon fin a esos pensamientos obsesivos y relativiza las cosas con esta imagen protectora ante esa corriente de negatividad.

4. Unas cuantas palabras para hacer catarsis

Una técnica sencilla y muy terapéutica para relajar la mente es llevar siempre una libreta en tu bolso. Un bonito cuaderno donde escribir todas esas preocupaciones que, de vez en cuando, nos asaltan como cuervos amenazantes.

Libera tus miedos y tus tensiones en forma de palabras. Después, si lo deseas, puedes quemar si así lo quieres esas hojas para que te resulte más relajante.

También puedes dejarlas y seguir un diario personal, ahí donde reflejes no solo tus preocupaciones, sino tus pensamientos y tus sueños. Día a día, este diario, puede convertirse en tu mejor amigo, en tu vía de escape personal.

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5. Un poco de sol, unos pasos en la hierba

Cuando te sientas saturada, cuando la ansiedad y las preocupaciones te envuelvan hasta el punto de sentirte muy estresado, no lo dudes. Sal a caminar por un parque, por un bosque, por la montaña, etc.

Deja que el sol te acaricie, siente la calma y aliento de la naturaleza acariciando tu piel. Es como volver a los orígenes, y te aseguramos que pocas cosas pueden resultar más terapéuticas y efectivas para sentirnos más relajados en el día a día.

6. Un oído

Estamos seguros de que, en tu círculo social, tienes a esa persona que sabe escucharte con sinceridad, con empatía y con cariño. Alguien con quien poder relajar la mente un rato hablándole de todo aquello que te hace infeliz, que te preocupa o que te estresa.

En ocasiones no buscamos un consejo, ni que nos digan lo que debemos hacer. La mayoría de las veces solo necesitamos ser escuchados y atendidos. Tras quitarnos “ese peso”, nosotros mismos decidiremos qué estrategias nos convienen más.

7. Un espacio personal

Todos nosotros tenemos ese espacio íntimo y personal donde relajarnos y ser nosotros mismos. Hay quien lo encuentra escuchando música y cerrando los ojos. Otros, dibujando, bailando o incluso tejiendo, no importa. Lo esencial es disponer de una afición con la que relajar las tensiones y ser nosotros mismos, relativizando así muchas de esas preocupaciones.

Es importante que sepas encontrar por ti misma cuál es la forma que mejor te va para relajar la mente. Cada persona es única y especial, y no a todos nos sirven los mismos consejos. Así que, ve probando poco a poco cada uno de ellos para descubrir cuál encaja mejor con tu personalidad.

Recuerda siempre establecer prioridades en tu vida, no te vuelques por completo en los demás hasta el punto de descuidarte a ti misma. Valórate como mereces, defiende tus espacios personales, tu intimidad, tus libertades. ¡No lo olvides!

  • Malllen, M. M., & Garza, D. N. L. (2011). Trastornos de ansiedad. Neurologia, Neurocirugia y Psiquiatria. https://doi.org/10.4143/crt.2007.39.3.125

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