7 motivos para ir al psicólogo

Al contrario de lo que ocurre cuando nos desahogamos con nuestros seres queridos, el psicólogo no tomará parte en el conflicto, sino que nos ayudará a encontrar las herramientas para que nosotros lo solucionemos

Si bien hemos “avanzado” bastante como para no creer que ir al psicólogo es “cosa de locos”, todavía existen ciertas reticencias al momento de tomar la decisión.

La ayuda profesional y la terapia nos pueden servir para solucionar problemas del pasado, mejorar nuestro presente y cambiar nuestro futuro.

Estos son solo algunos motivos para una consulta. Entérate de más en el siguiente artículo.

¿Por qué ir al psicólogo?

Como primera medida, debes desterrar esa idea o preconcepto de que para ir al psicólogo debemos estar locos. Piensa que se trata de una forma de hacerte cargo de tus problemas y angustias.

De la misma manera que en el salón de belleza te cortan el cabello o te haces una mascarilla para las arrugas, la mente también necesita cuidados.

Solicitar ayuda profesional no es sencillo y requiere de determinación que muchas veces no tenemos o no tomamos en serio.

Recuerda que, en ocasiones, no puedes hacerte cargo tú solo de todo lo que sucede. Tampoco puedes saberlo todo. Para eso existe la terapia.

No creas que por comenzar las sesiones con el psicólogo tendrás que continuar así toda la vida. Puedes decidir tú mismo cuándo seguir y cuándo dejarlo una vez que sientas que has podido solucionar el problema que te aquejaba.

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Motivos para ir al psicólogo

A diferencia de lo que se cree, pedir ayuda es de valientes e inteligentes, no de cobardes.

Así como no tiene ningún sentido soportar un dolor físico (de muelas, de espalda, etc.) tampoco deberíamos mantener dolores emocionales.

Si no sabes por qué ir al psicólogo presta atención a estos motivos:

1. Es un espacio para ti

Es un espacio para ti

Quizás te pasas todo el día trabajando, haciendo las tareas del hogar o cumpliendo con obligaciones.

No tienes tiempo para dedicarte a ti: ir al gimnasio o al salón de belleza, dormir una siesta o darte un baño de inmersión son placeres vedados por falta de tiempo.

  • Toma entonces la sesión como un merecido espacio para hacerte cargo de ti. Como si fuese un masaje, pero para el alma.
  • Querer una hora a la semana para solucionar tus problemas no es ser egoísta, sino de una oportunidad para mejorar tus relaciones contigo y con los demás.

2. Te permite comprender

Muchas veces las emociones toman el control y no nos permiten pensar o actuar con claridad. En otras ocasiones, no entendemos bien por qué hacemos ciertas cosas.

Todos tenemos bloqueos, experiencias y situaciones que nos hacen decidir de una forma específica.

Ir al psicólogo nos puede servir, por ejemplo, para comprender por qué somos como somos o por qué siempre nos suceden las mismas cosas.

Tal vez estés necesitando una explicación “formal” sobre tus sentimientos para hacerles frente.

3. No te juzgarán

No te juzgarán

¿Te ha pasado alguna vez que, al hablar con una amiga, tu pareja o un familiar sientes que los demás hacen juicios de valor erróneos sobre ti (o sobre el tema en particular)? Esto se debe a que las personas que te rodean pueden tomar partido o estar basado en preconceptos.

  • El psicólogo, en cambio, no hace una “escucha activa” de tus problemas, sino que analiza tu forma de expresarte, tu lenguaje, tus gestos y tus reacciones.
  • De esta manera puede evaluar la situación y darte un punto de vista profesional sin calificar tu conducta.

4. Conseguirás otra opinión

Los terapeutas han estudiado para poder brindar a sus pacientes diferentes opiniones, valores o puntos de vista desde un ángulo más “objetivo”. Es decir, sin emociones ni tabúes de por medio como podría suceder con tu mejor amiga.

  • Podrás conseguir una explicación desde una óptica distinta y eso te servirá para actuar de forma diferente la próxima vez.
  • El psicólogo no está involucrado emocionalmente contigo y, por ende, su perspectiva es más amplia.
  • Te será de gran utilidad para avanzar, modificar conductas negativas y estar a gusto contigo mismo.

5. Hablar te hará bien

Hablar te hará bien

En muchas ocasiones el psicólogo se queda callado y deja que el paciente se dé cuenta por sus propios medios del error o de la situación en particular. Poner en palabras las emociones es fundamental y eso se consigue hablando.

Dejar que las lágrimas fluyan, que la ira se disipe o que la ansiedad se reduzca depende de cada uno… y de lo que expresamos en ese espacio reservado solo para nosotros.

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6. Te desafía

Ir a terapia es como hablar con el espejo, solo que la devolución no siempre es la que deseamos escuchar. Un terapeuta no te dirá lo mismo que tus seres queridos, y eso ya es motivo suficiente para consultarle.

No te dará la razón el 100 % de las veces ni se pondrá de tu lado en cada situación.

Así tú mismo podrás encontrar una solución a tu problema, un modo para destrabar un trauma o para sortear un obstáculo. Te desafiarás para mejorar, llegar más lejos y seguir adelante.

7. Tendrás herramientas para actuar

Qué es y para qué sirve un psicólogo

Básicamente, un psicólogo no te dice aquello que debes hacer, sino que te ayuda para que tú mismo encuentres los métodos de conseguir un objetivo.

Como primera medida, al identificar lo que te sucede, luego amigándote con la situación y, por último, actuando en consecuencia.

Ir al psicólogo es una excelente idea, incluso cuando ningún trauma del pasado nos acecha cada día. Quizás no creas que tengas problemas suficientes, pero lo cierto es que siempre puedes mejorar como persona gracias a la terapia.

 

 

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