7 palabras tóxicas que tendrías que dejar de usar

Aunque no lo creamos, las palabras tóxicas no solo afectan a aquellos a los que se las decimos, sino que también van minando nuestro interior y haciéndonos sentir menos capaces

En nuestra vida diaria utilizamos diversas palabras tóxicas que deberíamos eliminar ya mismo de nuestro vocabulario.

Lo que decimos, lo que pronunciamos, aunque no lo creamos, tiene una gran importancia. Toda palabra que salga de nuestra boca es un reflejo de lo que pensamos.

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Por eso, hoy vamos a hacer una recopilación de algunas palabras tóxicas que tenemos que dejar de decir. Pues influyen en lo que hacemos, en cómo nos relacionamos con los demás y, también, con nosotros mismos.

1. Raro

Pez diferente

“Qué raro es”, “eso es tan raro…” son algunas frases que seguro nos suenan más de lo que deberían. Esta palabra pone de manifiesto algo que no solemos tener en cuenta: nuestros prejuicios.

Cada vez que decimos que alguien es raro estamos afirmando que nosotros somos normales. Cuando afirmamos que lo que hace una persona es raro, queremos decir que lo que nosotros hacemos entra dentro de los cánones.

Pero, ¿quién determina esto? Todos somos diferentes, pero nos encontramos más influenciados por la sociedad de lo que pensamos.

Dejemos de utilizar esta palabra y abramos más nuestra mente. ¡Todo es válido!

2. Te necesito

¿Cómo? Este verbo se utiliza más de lo que deberíamos entre las parejas en un intento de hacerle saber al otro lo especial que es para nosotros.

Sin embargo, debajo de esta palabra hay muchas afirmaciones que conviene destapar: “sin ti no soy nada”, “lo eres todo para mí”, “qué haría yo sin ti”, “te quiero más que a mi vida”…

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La necesidad de otra persona para ser felices es dependencia, no amor. Sin embargo, continuamos confundiendo la necesidad con ese sentimiento tan puro.

3. Culpa

culpa

“Tú tienes la culpa” es una frase que utilizamos muchísimo y que refleja el miedo que tenemos a hacernos responsables de nuestros propios actos.

Esta es una de las palabras tóxicas más arraigadas, pero a la que menos atención le prestamos. Y es que tendemos a escapar de la autocrítica, ¡queremos ser perfectos!

Si cometemos un error, aceptémoslo. No hay nada de malo, todo el mundo se equivoca. No le echemos la culpa a quien realmente no la tiene.

4. Feo

Al igual que ocurría con la palabra “raro”, ¿quién determina lo que es feo o no? Ah sí, los cánones de belleza y la publicidad engañosa repleta de retoques digitales que muestran cuerpos y rostros libres de imperfecciones.

Si abrimos nuestra mente y nos liberamos de todas estas creencias, nos daremos cuenta de que nada es feo. Todo tiene su belleza, rasgos que nos pueden enamorar o resultar indiferentes.

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No obstante, que algo no nos atraiga no implica que sea feo. Porque, si alguna vez te has dado cuenta, los gustos son diversos, ¿verdad?

5. No puedo

falta de interés

 

¿Seguro que no puedes? Esta es una de las palabras tóxicas más limitantes y que, tristemente, uno mismo se dice y se cree.

Todo es posible en la medida de nuestras posibilidades. Solo que, a veces, si no nos encontramos entre la espada y la pared, creemos que no podemos conseguir, hacer o superar algo.

Somos más fuertes de lo que pensamos. El “no puedo” es una negación que te limita. Cámbiala por un “yo puedo”, aunque cueste. Verás como las cosas cambian, y tu visión sobre el mundo, también.

6. Odio

El odio en sí es un sentimiento que causa mucho daño, no solo a los demás, sino también a quien lo siente. Es como una úlcera que va creciendo y doliendo en nuestro interior.

Sin embargo, este sentimiento está presente en frases como “odio mi trabajo”, “odio a mi pareja”, “odio mi situación”…

Podemos odiar todo esto, pero ¿hacemos algo para cambiar esta situación? No. Por lo tanto, estamos alimentando un rencor que nosotros mismos estamos aceptando.

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El odio nos mina y nos llena de malos sentimientos. Podemos liberarnos de él ahora mismo. No merece la pena continuar manteniéndolo.

7. Fracaso

fracasar

El fracaso siempre nos ha perseguido y la pronunciación de esta palabra nos aterra. Sin embargo, en ocasiones nos decimos “soy un fracasado”.

Tenemos la falsa creencia de que fracasar es algo terrible. No obstante, es una oportunidad para mejorar, para tomar mejores decisiones y, sobre todo, aprender de lo que hemos hecho.

No hay nada malo en fracasar, ¡todo lo contrario! Cambia ese “soy un fracaso” por “soy una persona que aprende de cada error que comete”.

¿Utilizas estas palabras tóxicas en tu vida diaria? Ser consciente de ellas te permitirá ponerles freno para cambiarlas y sustituirlas por otras más positivas que harán que tu vida cambie de forma notoria.