7 palabras tóxicas que tendrías que dejar de usar

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Bernardo Peña el 24 febrero, 2019
Raquel Lemos Rodríguez · 2 agosto, 2017 · Última actualización: 24 febrero, 2019 24 febrero, 2019
Las palabras tóxicas que decimos habitualmente deben ser reemplazadas por palabras positivas y sanas. Repasemos 7 palabras tóxicas que quizás usas.

En nuestra vida diaria utilizamos palabras tóxicas aunque no lo notemos. Lo que pronunciamos tiene una gran importancia, aún cuando nos parezca que pueden ser palabras inofensivas. Por eso, proponemos hacer una recopilación de algunas palabras tóxicas que deberíamos abandonar. Son palabras que influyen en lo que hacemos, en cómo nos relacionamos con los demás y, también, con nosotros mismos.

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Palabras tóxicas que decimos habitualmente

1. Raro

Pez diferente

“Qué raro es”, “eso es tan raro…” son algunas expresiones que seguro nos suenan familiares. Esta palabra, usada para definir a un individuo, pone de manifiesto algo que no solemos tener en cuenta: nuestros prejuicios.

Cada vez que decimos que alguien es raro estamos afirmando que nosotros somos normales. Cuando afirmamos que lo que hace una persona es raro, queremos decir que lo que nosotros hacemos entra dentro de los cánones.

Pero, ¿quién determina esto? Todos somos diferentes, pero nos encontramos más influenciados por la sociedad de lo que pensamos. Sería positivo usar menos esta palabra y abrirmás nuestra mente.

2. Te necesito

¿Cómo? Este verbo se utiliza más de lo que deberíamos entre las parejas en un intento de hacerle saber al otro lo especial que es para nosotros.

Sin embargo, debajo de esta palabra hay muchas afirmaciones que conviene destapar: “sin ti no soy nada”, “lo eres todo para mí”, “qué haría yo sin ti”, “te quiero más que a mi vida”…La necesidad de otra persona para ser felices es dependencia, no amor. Sin embargo, continuamos confundiendo la necesidad con ese sentimiento tan puro.

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3. Culpa

culpa

Tú tienes la culpa” es una frase bastante habitual y que refleja el miedo que tenemos a hacernos responsables de nuestros propios actos.

Esta es una de las palabras tóxicas más arraigadas, pero a la que menos atención le prestamos. Y es que tendemos a escapar de la autocrítica, ¡queremos ser perfectos!

Si cometemos un error, aceptémoslo. No hay nada de malo, todo el mundo se equivoca. No le echemos la culpa a quien realmente no la tiene.

4. Feo

¿Quién determina lo que es feo o no? Quizás los cánones de belleza y la publicidad engañosa repleta de retoques digitales que muestra cuerpos y rostros libres de imperfecciones.

Si abrimos nuestra mente y nos liberamos de todas estas creencias, nos daremos cuenta de que nada es feo. Todo tiene su belleza, rasgos que nos pueden enamorar o resultar indiferentes. En cualquier caso, algo que no nos atrae a nosotros no implica que sea feo.

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5. No puedo

falta de interés

 

¿Seguro que no puedes? Esta es una de las palabras tóxicas más limitantes y que, tristemente, uno mismo se dice y se cree. Todo es posible en la medida de nuestras posibilidades. Solo que, a veces, si no nos encontramos entre la espada y la pared, creemos que no podemos conseguir o superar algo.

Somos más fuertes de lo que pensamos. El “no puedo” es una negación que te limita. Cámbiala por un “yo puedo”, aunque cueste. Verás como las cosas cambian, y tu visión sobre el mundo, también.

6. Odio

El odio en sí es un sentimiento que causa mucho daño, no solo a los demás, sino también a quien lo siente. Es como una úlcera que va creciendo y doliendo en nuestro interior. Sin embargo, este sentimiento está presente en frases como “odio mi trabajo”, “odio a mi pareja”, “odio mi situación”…

Podemos odiar todo esto, pero ¿hacemos algo para cambiar esta situación? No. Por lo tanto, estamos alimentando un rencor que nosotros mismos estamos aceptando. El odio nos mina y nos llena de malos sentimientos. Podemos liberarnos de él ahora mismo.

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7. Fracaso

fracasar

El fracaso siempre nos ha perseguido y la pronunciación de esta palabra nos aterra. Sin embargo, en ocasiones nos decimos “soy un fracasado”.

Tenemos la falsa creencia de que fracasar es algo terrible. No obstante, es una oportunidad para mejorar, para tomar mejores decisiones y, sobre todo, aprender de lo que hemos hecho.

No hay nada malo en fracasar, ¡todo lo contrario! Cambia ese “soy un fracaso” por “soy una persona que aprende de cada error que comete”.

¿Utilizas estas palabras tóxicas en tu vida diaria? Ser consciente de ellas te permitirá ponerles freno para cambiarlas y sustituirlas por otras más positivas que harán que tu vida cambie de forma notoria.