El bicarbonato de sodio para la belleza de tu rostro

4 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas
Los tratamientos caseros con bicarbonato de sodio son muy populares, pero los expertos en dermatología no recomiendan recurrir a ellos puesto que entrañan más riesgos que beneficios.

El bicarbonato de sodio es una sustancia de color blanco que se disuelve muy fácilmente en agua. Se suele utilizar en la limpieza del hogar, puesto que ayuda a eliminar la suciedad y las manchas y también a desodorizar. También se utiliza en repostería, para la elaboración de panes, pues ayuda a que las massas ganen se eleven y ganen sabor y volumen. 

Por otra parte, hay quienes han utilizado esta sustancia para elaborar tratamientos de belleza caseros, con distintos fines: reducir las imperfecciones, eliminar las manchas y las ojeras, regular la producción de grasa o brillo, etcétera.

Todo ello porque se ha considerado que esta sustancia puede eliminar las células muertas de la piel, «barrer» la suciedad acumulada y los agentes posibles agentes infecciosos que se hayan alojado en la piel, descongestionar los poros y, en pocas palabras, devolverle la salud y el buen aspecto a la piel.

 Las personas consideran que al utilizarlo obtienen una piel más limpia, sin impurezas ni grasa, y con una textura más suave.

El bicarbonato de sodio y la belleza

En el entorno doméstico, se cree que la preparación y aplicación de tratamientos de belleza con bicarbonato de sodio no supone un riesgo para la salud de la piel. Sin embargo, sí existen varios riesgos.

Teniendo en cuenta que es un producto lo suficientemente abrasivo como para eliminar la suciedad acumulada en los suelos y baños (u otras áreas y superficies) e incluso blanquearlos, quizás deberíamos replantearnos su uso como producto cosmético. 

Aunque a nivel popular se haya llegado a recomendar su uso como exfoliante para el rostro y el cuerpo o como ingrediente para elaborar dentífricos caseros, los expertos en salud recomiendan abstenerse de hacerlo.

El bicarbonato de sodio, aún cuando se crea que se utiliza en dosis mínimas y de manera ocasional, no contribuye con la salud de la piel. No solo puede «barrer» con la suciedad, también puede eliminar sus defensas naturales, resecándola, irritándola y exponiéndola aún más a diversos problemas, que pueden ir desde una dermatitis por contacto hasta infecciones.

No va a ayudar a descongestionar los poros ni  proteger la piel de formaciones de comedones u otras imperfecciones en el futuro. Tampoco va a equilibrar el pH ni a controlar la producción de grasa, al contrario, puede promover alteraciones que terminen incrementando aún más la producción de grasa. 

Al utilizar este tipo de productos pueden presentarse más reacciones contraproducentes que beneficios, tanto a corto como largo plazo.

Mezclas que deben evitarse

No solo debe evitarse usar la pasta de bicarbonato que se prepara con agua. También es recomendable evitar los tratamientos caseros que incluyen otros productos, como alimentos o plantas.

  • Miel + bicarbonato.
  • Vinagre + bicarbonato.
  • Aloe vera + bicarbonato.
  • Aceites vegetales + bicarbonato.
  • Zumo de limón + bicarbonato.
  • Productos lácteos + bicarbonato.
  • Especias (canela u otras) + bicarbonato.

Se cree que mezclando el bicarbonato con alimentos, aloe vera y especias, se consigue «reducir» su impacto y, a su vez, hidratar la piel. No obstante, este no es un método efectivo.

Los expertos en química, como el profesor Benjamín Ruiz Loyola de la Universidad Nacional Autónoma de México, señalan que el bicarbonato de sodio no es una sustancia apta para el cuidado de la piel puesto que tiene un pH alcalino, mientras que la piel tiene un pH ácido. Por tanto, al aplicar bicarbonato sobre la piel, esta se reseca, se irrita y hasta puede cuartearse y descamarse. 

Descubre: Los mejores consejos para tener una piel radiante

¿Qué otras opciones hay?

Existen diversos tratamientos caseros con ingredientes naturales (como la avena, por ejemplo) que pueden ser empleados dentro de la rutina de cuidado de la piel, previa autorización del dermatólogo.

Aunque muchos tratamientos caseros no son considerados una opción recomendable desde el punto de vista de los especialistas, en ciertos casos podrían autorizar su uso, de forma puntual.

Para ello se tiene en cuenta las recomendaciones en torno a: tipo de piel (y sus respectivas necesidades), cantidad de producto a utilizar, frecuencia de aplicación, cuidados adicionales.

En caso de padecer de acné, dermatitis u otras afecciones de la piel, lo más recomendable es seguir el tratamiento pautado por el especialista y evitar el uso de remedios caseros, con o sin bicarbonato de sodio.