3 signos tempranos de las relaciones abusivas

Okairy Zuñiga · 12 septiembre, 2016
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 1 enero, 2019
La base del problema la establece el machismo. Una tendencia cultural desigual que sitúa al hombre por encima de la mujer.

Las relaciones abusivas constituyen uno de los principales problemas sociales a los que se enfrenta la población, y en concreto las mujeres, en el siglo XXI.

La base del problema la establece el machismo. Una tendencia cultural desigual que sitúa al hombre por encima de la mujer. A lo largo de la historia y cada vez con más fuerza, se ha combatido contra esta ideología en búsqueda de la igualdad.

El objetivo es promover el respeto entre las personas y en especial entre los miembros de las parejas. Cabe mencionar que el machismo no solo abarca las relaciones de pareja, pero sí es importante tratarlo con profundidad en este ámbito.

Una de las principales causas de muerte en mujeres jóvenes de países desarrollados es el maltrato y la violencia de género. Las relaciones abusivas pueden matar, y por ello es muy importante saber salir de ellas a tiempo.

En realidad, la forma más adecuada de tratar el problema sería a través de la educación. Es más eficaz educar a las personas en la igualdad, enseñar a los hombres que no son superiores a nadie, que a las mujeres a tener que defenderse.

Independientemente, prevenir el abuso verbal o psicológico y evitar relaciones abusivas de forma temprana es una vía actual apropiada de evitar la violencia de género.

estás en una relación sexualmente abusiva

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Signos para identificar relaciones abusivas

1. Aislamiento

Una de las principales características de la mentalidad machista es el sentimiento de posesión sobre la mujer. El hombre cree y considera a la mujer como un objeto que tiene. Y por lo tanto necesita controlarlo.

Desde el inicio de la relación, el hombre, en esa búsqueda de control, puede empezar a considerar al resto de personas que rodean a la mujer como sus adversarios. No únicamente a terceros hombres, sino también a amigos y otras personas cercanas a ella.

Él necesita sentirse el centro de atención, ser lo único importante en la vida de ella. Por lo tanto, tratará de aislarla y separarla tanto de su familia como de sus amigos.

Hay que tener cuidado. En las relaciones de amor debe prevalecer el respeto y la confianza en la otra persona. La sobreprotección, los celos excesivos y el aislamiento de la pareja no son nunca buenos.

2. El chantaje emocional

La violencia de género y doméstica no se basa necesariamente en agresiones físicas. En muchas ocasiones, de hecho, para llegar a provocar lesiones en la pareja primero existió un proceso evolutivo de la relación en el que la base abusiva era psicológica.

La base vuelve a sentarse en la necesidad de control de la relación y de la mujer. De este modo puede infundir miedo a través de las palabras.

marca violencia genero

Por ejemplo, con el objetivo de que la mujer le facilite las contraseñas de sus dispositivos personales en contra de su voluntad, puede chantajear preguntando si no se las quiere facilitar porque le está siendo infiel. 

3. Menosprecio, amenazas e insultos

Del mismo modo, las amenazas y los insultos constituyen una forma de violencia que no debe ser tolerada. Nadie merece ser menospreciado, a las personas se las debe tratar siempre con respeto. Las mujeres en ningún momento deben ser consideradas objetivos fáciles a los que alcanzar a través de la violencia.

Uno de los casos más comunes es, por ejemplo, menospreciar constantemente el trabajo y los sueños de la mujer. El hombre machista, en su necesidad de sentirse superior, tiende a infravalorar todo aquello realizado por ella. En muchos casos, se busca minar su autoestima lentamente para facilitar el control de la persona. 

No solo los golpes duelen. La violencia psicológica puede causar grandes estragos en la mujer. En muchos casos se puede llegar a caer en enfermedades graves como puede ser la depresión. 

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Saber cuándo ayudar y saber cuándo pedir ayuda

Como se ha mencionado anteriormente, la manera de erradicar el problema consiste en una buena educación. Es básico entender que todas las personas somos iguales y que los niños desde pequeños interioricen esa idea.

Los roles de género, la idea del hombre como cabeza de familia o el identificar a la mujer como el «sexo débil» son conceptos que deben pasar a la historia. 

Es muy importante saber identificar relaciones abusivas basadas en el machismo a tiempo para poder combatirlas. En la mayoría de los casos, la violencia física es solo la punta del iceberg. Es fundamental prestar ayuda a todas las mujeres que puedan necesitarla.

Del mismo modo, encontrar la manera de pedir ayuda, huir y denunciar malos tratos cuando ocurren en la propia pareja es la mejor manera de luchar contra esta desigualdad social.

Violencia de genero

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