7 tips naturales y sencillos para conseguir una piel de seda

Más allá de aplicarnos cremas, para lograr una piel de seda también es importante hidratarla desde dentro y exfoliarla para eliminar el exceso de células muertas y favorecer la circulación

¿Quién no desearía tener una piel de seda, suave, hidratada y luminosa?

Aunque la genética y la edad son factores muy importantes, la alimentación y los cuidados son fundamentales para conseguir la mejor versión de nuestra piel.

Descubre en este artículo 7 tips sencillos, naturales y efectivos para conseguir una piel sedosa con esta rutina. 

¿Cómo es una piel de seda?

mujer tocándose la cara

Una piel de seda es aquella que tiene un aspecto fino y homogéneo, además de saludable, y que, al tocarla se siente suave y lisa, libre de impurezas.

Además, es una piel elástica e hidratada, dos características que ayudan a prevenir la aparición de estrías y celulitis

Para lograrlo, deberemos seguir varias pautas sencillas. Estas deberían formar parte de nuestra rutina de belleza, además de tener en cuenta algunos consejos en nuestra alimentación. Esto nos ayudará a conseguir una piel de seda.

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1. Bebe 2 litros de agua diarios

El primer consejo de este artículo se lo dedicamos a la necesidad de beber suficiente agua durante el día. Esta cantidad debería rondar los 2 litros.

Además, se recomienda beberla en ayunas y fuera de las comidas para que tenga un efecto limpiador en nuestro organismo y nuestra piel.

De este modo, conseguiremos mejorar nuestra salud en general y tener una piel hidratada y sin impurezas. 

2. Elige grasas saludables

Existe una tendencia dietética que recomienda reducir las grasas para estar saludables.

No obstante, las grasas son imprescindibles para una buena salud. Además, también nos pueden ayudar a tener una piel bonita y luminosa, ya que contienen ácidos grasos esenciales.

La clave está en eliminar de nuestra alimentación las grasas perjudiciales (grasas hidrogenadas, fritos, bollería, helados, etc.) y añadir alimentos ricos en grasas saludables. Por ejemplo:

  • Aceites vegetales de primera presión en frío: coco, lino, oliva, sésamo, etc.
  • Aguacate
  • Frutos secos y semillas
  • Ghee o mantequilla clarificada
  • Yema de huevo
  • Pescado azul

3. Olvídate del agua muy caliente en la ducha

mujer duchándose

Las duchas con agua muy caliente son relajantes y reconfortantes, en especial en los días más fríos. No obstante, no son una buena costumbre para nuestra piel, ya que pueden deshidratarla y hacerle perder firmeza.

Si quieres tener una piel de seda, firme y rejuvenecida, puedes optar por el agua fría o tibia.

Las duchas de agua fría pueden ser buenas para reactivar la circulación, pero no conviene que se prolonguen en el tiempo. De lo contrario, podrían provocar entumecimiento.

4. Exfóliate con ingredientes naturales

Para tener la piel suave, debemos ayudarle a eliminar las células muertas que se acumulan y le dan un aspecto apagado y una textura áspera.

Para ello, podemos exfoliarnos con regularidad con ingredientes naturales. Estos contienen antioxidantes que nos ayudarán a eliminar las impurezas de la piel, además de nutrirla.

Aunque podemos usar exfoliantes de todo tipo, recomendamos optar por ingredientes naturales que tenemos en casa. Además, estos son económicos y muy eficaces:

  • Sal marina (Cuidado: en exceso y dependiendo del tipo de piel puede provocar irritación. Exfolíate con precaución)
  • Azúcar
  • Bicarbonato de sodio (Atención: puede irritar las pieles sensibles con facilidad. Lo mejor es hacer siempre primero una prueba. Además, exfolíate siempre con masajes suaves)
  • Piña
  • Tomate
  • Kiwi

Después de exfoliarnos la piel, deberemos siempre hidratarla para que no se reseque.

5. Hidrátate con aceites en la ducha

mujer lavándose

Debemos incluir la hidratación de nuestro cuerpo en nuestra rutina de belleza diaria, sea cual sea nuestro tipo de piel. Con todo, las personas con la piel seca son quienes más sienten esta necesidad.

No obstante, todos deberíamos hacerlo para regular el sebo de la dermis y aportarle los nutrientes necesarios para que esté suave y nutrida.

Podemos aplicarnos un aceite vegetal (coco, jojoba, argán, almendras, etc.) en la ducha, ya que nuestros poros absorberán mejor el producto por el calor y el vapor. Después, nos secaremos con la toalla como siempre.

Así estaremos con la piel lista para vestirnos, sin ningún resto de la grasa del aceite.

6. Prueba el cepillado en seco

La técnica del cepillado en seco puede ser buena para tener una piel de seda, combatir la celulitis y reducir la hinchazón de manera sencilla y natural.

Además, es una terapia ideal para mejorar la salud en general, ya que también favorece un drenaje linfático que depura el organismo a través de la piel.

Con todo, debemos tener cuidado: nunca debemos cepillarnos la cara o zonas irritadas o con heridas.

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7. Toma el sol con conciencia

El último consejo es un recordatorio para confirmar que el sol nos puede ayudar a tener una piel bronceada y saludable, siempre y cuando nos expongamos a él con sentido común.

Si nos excedemos, lo único que conseguiremos será deshidratar la piel, quitarle suavidad y arriesgarnos a sufrir enfermedades graves.