¿Cómo repercute el ejercicio físico en el cerebro?

Hay evidencia de que la actividad física genera una sensación de mayor bienestar psicológico y mejora las funciones de la memoria y del aprendizaje.

La práctica regular de ejercicio físico es uno de los ejes de la buena salud. Pero no solo eso: también constituye un factor fundamental para el buen funcionamiento del cerebro. Hay cientos de investigaciones que así lo demuestran.

El primer gran aporte del ejercicio físico es que oxigena el cerebro. En principio esto hace que las neuronas se fortalezcan y a largo plazo previene la aparición de enfermedades neurodegenerativas. El ejercicio ayuda a activar los mecanismos de neuroprotección fisiológica.

Así mismo, es un hecho que el ejercicio físico produce una activación generalizada del cerebro. Al realizar actividad física se ponen en funcionamiento diferentes grupos de músculos, así como el sistema cardiovascular, etc. Todo ello es controlado desde el cerebro.

Eso no es todo. Hay estudios en los que se prueba que el ejercicio físico incide en el estado de ánimo y también en las funciones cognitivas. En una palabra, la actividad física es un maravilloso nutriente para nuestro cerebro. Veamos algunos de los beneficios concretos.

El ejercicio físico nos hace más felices

familia

En el año 2006 se inició un ambicioso estudio en la Universidad Libre de Amsterdam. Tomaron como base un extenso grupo de 20.0000 personas, a las que se les hizo un seguimiento continuo durante 10 años.

Al final se concluyó que quienes habían realizado ejercicio físico, al menos por 60 minutos a la semana, se mostraban menos ansiosos, menos deprimidos y menos propensos a las conductas neuróticas, que quienes se habían mantenido sedentarios.

Este es uno de muchos estudios en los que se ha verificado que el ejercicio físico facilita la secreción de endorfinas, las hormonas del bienestar. También hay serios indicios de que incrementa la producción de serotonina, la hormona encargada de regular el estado de ánimo y la ansiedad.

Incremento de la inteligencia

Inteligencia se hereda de la madre.

En el año 2005 se llevó a cabo un experimento en Finlandia, sobre la relación entre ejercicio físico e inteligencia. La prueba se realizó con ratones. Algunos de estos corrían sobre una rueda, alrededor de 4 o 5 km al día. Otros no lo hacían.

Después de un mes, a todos se les hizo la prueba del “laberinto de Morris”. El grupo de ratones que se ejercitaba mostró un desempeño mucho mejor que el de los sedentarios. También se comprobó que aumentó el número de neuronas en su hipocampo cerebral.

En el Instituto de Tecnología de Georgia (USA) se adelantó un experimento con humanos, en 2014. A un grupo de voluntarios se le mostraron 90 fotografías. Luego se les subdividió en dos grupos: unos hicieron ejercicio y otros no.

Una semana después, quienes se habían ejercitado recordaban el 60% de las imágenes, mientras que los otros solo se acordaban del 50% de ellas. Por lo tanto, hay evidencia de que el ejercicio físico mejora los procesos de memoria y de aprendizaje.

Mejor calidad de sueño y menos dolor

Sueño reparador

Se ha comprobado que el ejercicio físico también incide de manera positiva sobre la calidad del sueño. Produce un efecto relajante y además reduce la temperatura corporal. Ambos factores son decisivos para conciliar el sueño y llegar a sus fases profundas.

Los investigadores han encontrado que lo ideal es llevar a cabo la actividad física entre 4 y 8 horas antes de acostarse. En general, el ejercicio realizado en la noche puede alterar la secreción de melatonina y esto termina generando trastornos de sueño.

De otro lado, se ha evidenciado que el ejercicio físico contribuye a la secreción de B-endorfinas. Estas hormonas tienen la propiedad de inhibir las fibras nerviosas que transmiten el dolor. Se les considera un “analgésico natural”.

Aspectos a tener en cuenta

Mujer bebiendo agua mientras practica deporte.

Todavía no se conocen del todo los efectos del ejercicio físico sobre el cerebro. Lo que se ha expuesto es apenas una pequeña parte de los beneficios que pueden estar involucrados. Lo que sí es claro es que la actividad física da lugar a personas más felices y más inteligentes.

Ahora bien, la Organización Mundial de la Salud aconseja realizar cuando menos 1 hora y 15 minutos de actividad física a la semana. Dicha actividad debe ser intensa, e incluye prácticas como el atletismo, la marcha, el ciclismo, etc.

La misma entidad aconseja realizar al menos 10 minutos de ejercicio físico diariamente. Lo considera un medio seguro para prevenir enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson. También para evitar o mitigar problemas cardiovasculares, respiratorios y de casi todo tipo.

Ramírez, W., Vinaccia, S., & Gustavo, R. S. (2004). El impacto de la actividad física y el deporte sobre la salud, la cognición, la socialización y el rendimiento académico: una revisión teórica. Revista de estudios sociales, (18), 67-75.