7 tips para tratar la tos nocturna en los niños

¿Sabías que algo tan sencillo como levantar la cabecera de la cama o colocar algunos almohadones para que duerman en posición semisentada puede ayudar a aliviar la tos nocturna en los niños?

La tos nocturna en los niños es muy común. El niño lleva su vida diaria sin toser, pero en lo que llega la noche, una tos persistente lo molesta, no lo deja dormir, quizás hasta vomite. Ante lo cual los padres encienden estrepitosamente las alertas.

La tos es un reflejo fisiológico, es decir, una respuesta involuntaria del organismo, que mediante una espiración violenta intenta expulsar el moco, el polvo u otras partículas que se encuentren en las vías respiratorias.

Un niño sano en edad escolar y sin antecedentes de infecciones respiratorias puede toser hasta ¡34 veces al día! Sin embargo, la tos es una de las causas más frecuentes en la práctica pediátrica diaria, y eso que generalmente no necesita tratamiento médico.

¿Por qué se produce la tos?

Los receptores de la tos están localizados a lo largo de las vías respiratorias, desde la laringe hasta los bronquios. Se estimulan por la presencia de los siguientes factores:

  • Infecciones respiratorias de vías altas, como rinitis, rinofaringitis, laringitis y resfriado.
  • Hiperreactividad bronquial.
  • Asma y alergias.
  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico.

Durante el día, muchos niños tosen de vez en cuando, pero al acostarse no paran de hacerlo. Ello se debe a que, de día, el niño está de pie y se mueve, con lo que el moco también está en movimiento y hay menos tos. Pero al ponerse en horizontal, se congestionan más las vías respiratorias, ya que mueve menos el moco. La congestión y la postura secan más el moco y las vías respiratorias, por lo cual, no para de toser.

Lee este artículo: Mi hijo ha tragado un objeto: qué hacer en esta situación

¿Cómo tratar la tos nocturna en los niños?

La tos nocturna en los niños puede ser muy angustiosa cuando se alarga en el tiempo, puedes indicar alguna dolencia más grave. Tiene un impacto negativo en el sueño, en la actividad diaria y repercute en la calidad de vida del niño y de sus padres. Pero, generalmente, se puede tratar en casa siguiendo las siguientes recomendaciones.

Evita un ambiente demasiado seco: Hay que proporcionar humedad al ambiente del cuarto del niño. Los humidificadores son muy útiles, pero deben estar bien limpios y cuidados. Si usamos calefacción, debemos procurar que no esté demasiado alta  y colocar un recipiente con agua encima del radiador, para aportar humedad al ambiente.

Ayuda a fluidificar los mocos

Eliminar los mocos en los niños.

Para que los mocos sean más fluidos y puedan ser expulsados con mayor facilidad, es importante que el niño esté hidratado. Lograrlo es tan simple como tomar agua. También puedes darle agua de coco o ricas combinaciones de jugos de frutas.

 Dormir semisentado

Como la posición horizontal al dormir aviva la tos nocturna en los niños, puede intentar que duerma poco incorporado. Levanta la cabecera de la cama un poco o dispon de unas almohadas para que esté semisentado.

Mejora la respiración nasal

Si hay moco espeso, se pueden hacer lavados con suero salino. No es agradable para los niños, pero es muy efectivo. Se pueden utilizar en spray o en gotas.

Asimismo, también puedes masajear el pecho del niño (siempre que este tenga más de 2 años) con una mezcla de aceites esenciales.

Ingredientes

  • 2 gotas de aceite esencial de eucalipto
  • 10 gotas de aceite esencial de incienso
  • ½ vaso de aceite de almendras dulces (100 ml)

Qué debes hacer?

  • Mezcla bien todos los aceites en un recipiente.
  • Pon una pequeña cantidad en tus manos y da masajes en el pecho del niño para aliviar la congestión.

No te pierdas: 5 recomendaciones para cuidar la gripe en los niños

Alivia la sequedad de la garganta

Se ha comprobado que la miel calma la tos seca. Puedes dar una cucharadita antes de dormir o en lo que empieza la tos. También la puede diluir en un poco de leche tibia.

  • Otro remedio casero es picar una cebolla blanca o roja y rociarla con miel. A los pocos minutos la miel se habrá diluido. Puede tomar este “jarabe” a diario.

Un remedio de la abuela: la cebolla

Una forma muy eficaz de aliviar la tos nocturna en los niños es colocar una cebolla picada al lado de la cama. Este viejo remedio es efectivo porque la cebolla es rica en polifenoles, el antihistamínico natural que alivia los efectos de las alergias y desinflama las vías respiratorias.

  • Si agregas un poco de azúcar a las cebollas, sus aromas inundarán toda la habitación y tu hijo dejará de toser.

Evita la automedicación

Generalmente, la tos nocturna en niños no requiere del uso de fármacos de ningún tipo. Si tienes dudas, consulta con su pediatra. Los fármacos de venta libre en farmacias están contraindicados para niños menores de dos años. Estos contienen codeína, dextrometorfano o cloperastina, que pueden tener nocivos efectos secundarios.

Para finalizar

Es muy común que, cuando el niño empieza en la guardería o el preescolar, comiencen a aparecer los episodios de tos a partir de infecciones respiratorias. Según el punto de vista médico, una tos se considera crónica si persiste más de 4 semanas.

Si el niño además de toser presenta dificultades respiratorias y problemas para dormir debes consultar a su pediatra. También es importante que se eliminen del hogar los agentes irritantes del ambiente, como el humo del cigarrillo y los productos químicos de limpieza.