8 alimentos que debes evitar para tener un hígado sano

Tener un hígado sano y limpio es fundamental para estar saludable. Muchos dolores de cabeza, distensión abdominal y problemas de la piel se originan por tener un hígado intoxicado.

El hígado es un órgano indispensable para que el sistema digestivo trabaje en forma óptima sin sobrecargarse y todo funcione correctamente.

¿Por qué es importante tener un hígado sano?

  • Es un órgano responsable de desintoxicar la sangre de toxinas, ya que actúa como un filtro.
  • Almacena vitaminas y minerales.
  • Convierte el azúcar almacenado en energía utilizable para el organismo.
  • Produce bilis que ayuda a digerir las grasas.
  • También tiene suma importancia a la hora de ayudarnos a mantener nuestro peso.
  • Una dieta poco saludable favorece el desarrollo de enfermedades hepáticas como hepatitis, cirrosis, hígado graso y cáncer.

¿Quieres conocer más? Lee: 9 alimentos que cuidan tu hígado

Alimentos que impiden tener un hígado sano

1. Azúcar

8 tips para eliminar el azúcar refinado de tu alimentación

La ingesta de postres, refrescos azucarados, caramelos y todo tipo de dulces preparados con azúcar refinada es un factor de riesgo, ya que puede actuar como detonante de enfermedades hepáticas como la fibrosis.

2. Sal

El consumo excesivo de sal aumenta la presión arterial y aumenta el riesgo de padecer hígado graso.

Es importante leer las etiquetas de los productos que consumimos, para revisar la cantidad de sodio agregado.

3. El alcohol

Bebidas alcohólicas

Las bebidas alcohólicas interfieren en las funciones normales del hígado.

Esto produce un desequilibrio químico y una destrucción de células hepáticas que puede derivar en una hepatitis o cirrosis.

4. Grasas saturadas

Los alimentos grasos tienen muchas calorías y aumenta los niveles de triglicéridos (que dañan al hígado).

Para tener un hígado sano es importante reducir el consumo de mantequilla, carnes grasas, mayonesa, crema de leche o embutidos.

Visita este artículo: 5 alimentos que te ayudarán a combatir y a eliminar las grasas saturadas

5. Harinas blancas y refinadas

Harinas refinadas

Los carbohidratos en grandes cantidades pueden evitar que gran cantidad de grasas sean utilizadas como energía.  Así, en caso de no quemarse, esto provoca un incremento de grasa almacenada.

  • Aumenta los niveles de insulina, y la resistencia la insulina es la causa principal de muchas las enfermedades coronarias.
  • El organismo transforma el exceso de carbohidratos en glucógeno y lo almacena en el hígado, y en los músculos.
  • Así las cosas, estos carbohidratos se convierten en grasa y se almacenan en el tejido adiposo. El resultado es el sobrepeso y la obesidad.

6. La comida muy condimentada

El exceso de especias contribuye a dañar nuestro hígado. Es importante no consumir platos demasiado picantes o especiados, ya que podríamos sufrir problemas digestivos.

Nuestro hígado podría incluso resultar dañado de forma irreversible.

7. Frituras

Frituras-con-menos-grasa

Las grasas o lípidos son nutrientes que contienen los alimentos y que son empleados para construir membranas celulares tejidos y hormonas.

  • El problema es que consumidas en exceso son dañinas para la salud y para nuestro hígado.
  • Las grasas que se ingieren y no se queman en forma de energía se convierten en células adiposas.
  • Principalmente se convierten en adiposidad abdominal. que supone un factor de riesgo importante, ya que pueden derivar en el desarrollo de diferentes enfermedades como:
    • diabetes tipo 2
    • Enfermedad cardiovascular
    • Cáncer de colon y de seno.

8. Medicamentos

Algunos medicamentos pueden tener efectos secundarios si se toman de manera incorrecta o si se mezclan con alcohol.

En caso de automedicarnos, nuestro hígado puede sufrir daños importantes. Por eso lo más recomendable es visitar a un experto para obtener un diagnóstico y que nos recete el medicamento que necesitamos.

Para tener un hígado sano debe seguir estas recomendaciones

  • Sigue una dieta equilibrada con fibras vitaminas minerales.
  • Aumenta el consumo de frutas, verduras y legumbres.
  • Consume carnes blancas bajas en grasas, pescados o pollo sin piel.
  • Apuesta por las ensaladas crudas.
  • Bebe de 2 a 3 litros de agua por día.
  • Toma infusiones de hierbas que ayuden al proceso digestivo (manzanilla, malva, cedrón, marcela…).
  • Limita el consumo de alcohol.
  • Vigila tu peso corporal, tanto la obesidad como el infrapeso producen alteraciones en el tejido hepático.
  • Realiza ejercicios regularmente.
  • Descansa las horas necesarias.
  • Evita el tabaco.
  • Realiza alguna actividad para mantener bajos los índices de estrés.

Recuerda que una mala nutrición no tiene que ver con la cantidad de alimento que ingieras, sino con la calidad de la alimentación.

Una persona puede tener sobrepeso y tener deficiencia de vitaminas y nutrientes a pesar de comer gran volumen de alimentos, su dieta no está balanceada.

Si tienes dudas con respecto a tu alimentación es importante visitar a un dietista para que te aclare todas las dudas y te oriente hacia una dieta correcta y saludable.
¡Una buena alimentación es indispensable para cuidar tu salud!

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