8 alimentos que pueden deteriorar el esmalte de tus dientes

Carolina Betancourth · 16 marzo, 2017
Puesto que muchos de los alimentos que dañan el esmalte dental forman parte de nuestra dieta habitual, es fundamental que nos cepillemos los dientes 30 minutos después de ingerirlos

El esmalte dental es una fina capa que se compone de una densa red de cristales de hidroxiapatita (el mineral más duro del cuerpo humano), calcio hidratado y fosfatos.

Estos le confieren la capacidad de fortalecer las piezas dentales y brindan una barrera protectora contra los microorganismos que intentan colonizarlas.

No obstante, se trata de un elemento bastante delicado ya que, una vez se deteriora, no se puede regenerar.

Lo más preocupante es que su desgaste es inevitable con el paso de los años, en especial cuando se expone de forma continua a las sustancias de algunos alimentos y medicamentos.

Dado que es fundamental conservarlo para tener una buena salud bucal, lo más conveniente es mejorar los hábitos de higiene y moderar la ingesta de algunas comidas.

Como sabemos que muchos desconocen cuáles son, a continuación queremos hemos preparado una recopilación con las 8 principales.

1. Café

Café

Si bien el café es delicioso e infaltable para iniciar la mañana con las mejores energías, su consumo a largo plazo puede acarrear consecuencias negativas para la salud dental.

Dado que la tierra donde se cosecha tiende a ser más ácida, el producto puede provocar debilitamiento del esmalte dental.

Por otro lado, su color característico puede influir en la pérdida de la blancura y la aparición de antiestéticas manchas.

Por esto, se recomienda minimizar su consumo al día y, en su lugar, aumentar la ingesta de agua.

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2. Dulces y caramelos

Los dulces y todas las fuentes de azúcares refinados son enemigos potenciales de las piezas dentales.

Cuanto más pegajosos y duros sean, mayor es el impacto negativo que tienen sobre el esmalte que los protege.

La ingesta excesiva de este ingrediente altera el pH natural de la boca e incrementa el riesgo de infecciones y enfermedades bucales.

3. Salsa de tomate

salsa de tomate italiana

Aunque es un complemento perfecto para muchas recetas, su consumo excesivo puede provocar reacciones indeseadas a nivel dental.

Contiene una alta concentración de sustancias ácidas que pueden disolver el esmalte protector y aumentar el riesgo de infecciones bacterianas.

Tras ingerirla se aconseja consumir salmón, cerdo o huevos para minimizar el debilitamiento ocasionado.

4. Vino

Una copa de vino tinto al día le proporciona al organismo una gran cantidad de antioxidantes y nutrientes que mejoran la salud física y mental.

Pese a esto, no se aconseja su consumo diario y excesivo porque es de naturaleza ácida y puede deteriorar el esmalte de los dientes.

Sus compuestos alteran el pH de la boca, reducen la producción de saliva y aumentan el riesgo de manchas e infecciones.

5. Pan

Pan-blanco

El pan y otros productos de panadería contienen carbohidratos y sustancias refinadas que disminuyen el esmalte de las piezas dentales.

Estos impiden que la saliva se neutralice y, con el paso del tiempo, aumentan la sensibilidad de los dientes y el deterioro de su capa externa.

6. Zumos cítricos

No podemos negar que los zumos cítricos son muy recomendables dentro de todo plan de alimentación saludable.

Sin embargo, es primordial saber que su consumo excesivo puede influir en la aceleración del deterioro de la capa protectora de los dientes.

Su naturaleza ácida aumenta la sensibilidad y puede ser determinante en el desarrollo de infecciones como la caries.

Para evitar estos efectos es conveniente combinarlos con agua u otras hortalizas no dañinas para los dientes.

7. Patatas y frituras

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Las patatas y otras frituras que venden en bolsas contienen grandes cantidades de almidón, una sustancia que se trasforma en ácido y provoca daños en el esmalte.

Su ingesta excesiva afecta al pH del estómago, provoca alteraciones en la saliva e incrementa el riesgo de infecciones.

Su impacto negativo se puede minimizar con una correcta higiene bucal, mínimo 30 minutos después de ingerirlos.

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8. Bebidas gaseosas

Los refrescos y las gaseosas contienen sustancias ácidas, azúcares y otros elementos que dañan las piezas dentales.

Su consumo altera el pH de la boca, alimenta las bacterias y, a largo plazo, debilita el esmalte que protege ante de las infecciones.

Los jugos y bebidas naturales son la mejor elección para hidratar el cuerpo sin causarle efectos negativos.

En definitiva, la protección de los dientes ante los agentes externos es nuestra responsabilidad. Por lo tanto, es primordial saber qué es lo que les puede hacer daño.

Disminuye la ingesta de los alimentos citados y refuerza tus hábitos de limpieza para conservarlos fuertes.